Hace unos días, alguien de nuestro grupo de Facebook, dijo algo así como que, “es indiscutible que Ventas tiene mucho más patrimonio histórico, cultural y paisajístico que Zafarraya”, y se quedó tan pancho, o pancha, que me suena más que fuera mujer.
Este verano, aprovechando las mejores noches de nuestro peculiar verano, y por razones que no vienen al caso, decidí dormir en una de esas tibias noches de julio, en mitad del Llano, a la intemperie y en la tierra, que ahora llamo "mi motor", y antes era "la haza de Los Pilancones".
Ya recé a mi Dios, que es el Dios de Spinoza, / que es un Dios, tan magnánimo y piadoso / que, ni premia, ni castiga, ni se inmola, / ni ha catedrales, ni pompas, ni oros.
El otro día, una persona de la que me fío bastante, y que sabe bien de lo que habla, me dijo muy serio: 'Juan Miguel, tienes un corazón que no te cabe en el pecho".
Cuanto nos hubiéramos ahorrado en España si los prepotentes, inútiles y patrioteros militares de finales del siglo XIX, hubieran olvidado a tiempo sus ínfulas de potencia imperial.