
Nunca dejará de maravillarme que, a nivel de masas se de tan a menudo credibilidad a los bulos y mentiras más groseras y absurdas y sin embargo haya tanta resistencia a la verdades positivas, razonadas y objetivas.

Esto, parece una redundancia, porque tenemos la percepción de que felicidad e infancia, siempre van unidas, pero esto sólo es cierto, cuando se dispone de libertad y deseos y decisión de disfrutarla, aunque sea desde unas mínimas condiciones familiares y de subsistencia. Aunque a esa edad no se tenga consciencia de esa felicidad.