Hay días en los que, paseando por las calles, te haces viejo de repente, y todo se torna gris, arrugado y frío, y una sensación de dolor recorre los huesos, como un espejismo dulce en el desierto ahogado de una alegría, que parece morir entre el murmullo cristalino del río (Imagen de feria jugando a las cucañas).