Dios, al sobrevolar el Llano no lo dudó y de inmediato, dispuso aquí su corte, a la vez que lo declaraba como Paraíso Terrenal, donde ubicaría para su disfrute, a la primera pareja humana: Adán y Eva.
Cuenta una antiquísima tradición oral, que celoso el Demonio, de las virtudes de Apapucio, lo tentó con todas las ofertas más irresistibles y fastuosas...
La gente llevaba mucho tiempo inquieta, preocupada y en alarma creciente. Mucho más, desde que, en febrero de 1810, las tropas napoleónicas decidieron tomar militarmente Málaga y distribuir fuerzas de control por toda la provincia.