Existió un histórico sendero empedrado que unía la Comarca de Alhama de Granada con la Axarquía malagueña, conocido como el Camino de Ezequiel.
En un país de raigambre tan genuinamente rural como es España, en el que usos y costumbres tradicionales se han conservado intactos a lo largo de los siglos, los cortijos –nuestras bellas casas de campo andaluzas– también forman parte de un patrimonio etnográfico que merecería la pena conservar.

Leonor fue la esposa leal, el apoyo en la sombra y, sobre todo, el gran amor de Francisco Bueno Ledesma, un brillante espía y guerrillero antifranquista. Esta es la continuación de su historia.
El pasado seis de julio se llevó a cabo una demostración de trilla tradicional en las recién restauradas instalaciones de la Zona de Acampada Controlada de El Robledal, en el término municipal de Alhama de Granada. Una interesante actividad que, durante unas horas, trasladó a los asistentes a una época pasada, muchos años atrás.

Leonor fue la esposa leal, el apoyo en la sombra y, sobre todo, el gran amor de Francisco Bueno Ledesma, un guerrillero antifranquista. Más de un siglo después de su nacimiento descubrimos la vida de esta mujer discreta y juiciosa, a quien las circunstancias convirtieron en alguien verdaderamente fuera de lo común.

“Cuando Dios presta, le da a uno hasta la chamarra”, afirma un refrán guatemalteco. Pocas personas hubo con tanto carisma y tan consecuentes con sus creencias como el joven misionero que llegó a Guatemala portando una maleta con su casulla, un misal y muchos sueños, y que se fue de allí dejando todo, hasta su alma. Sobre todo, su alma.
Continuación de la historia de Antonio, el joven guardia civil cuyo destino quedó vinculado para siempre al de una de las montañas más representativas de Sierra Almijara: el Cerro Lucero.

“Hay santos anónimos”, afirma el padre Werner Córdoba, sacerdote guatemalteco, “cuyos milagros se nos muestran a diario, con cada palabra y cada acción. Para los que fuimos testigos de su obra, el padre Javier es uno de esos santos”. Esta es la extraordinaria aventura de un muchacho que abandonó una vida llena de privilegios para ofrecer todo lo que tenía, todo lo que era, a los pobres de entre los pobres, en el corazón del país de Guatemala.

A casi mil ochocientos metros de altitud, coronando la silueta del Cerro Lucero, un muro solitario desafía todos los vientos desde hace setenta y un años. Sabido es que, durante la posguerra, este paraje constituyó un punto clave en la historia de la guerrilla antifranquista en Andalucía. Pero Cerro Lucero también fue decisivo en la vida de Antonio, un joven guardia civil que vinculó sus mejores sueños a esta montaña.

Cualquier circunstancia -una larga noche de vigilia, por ejemplo- puede convertirse en una encrucijada que determine un cambo de vida radical. Esta es la crónica del momento en el que un muchacho (del que obviaremos su identidad por expreso deseo de la familia) optó por dejar a un lado sus convicciones para salvar su vida y la de los suyos.

Pocos son los interesados en la historia reciente de España que no conocen la obra de José Aurelio Romero Navas, una de las máximas autoridades en materia de la guerrilla antifranquista en Andalucía Oriental durante la posguerra. Este prestigioso investigador, historiador, escritor y conferenciante nos narra hoy su propia historia.