
Viajó durante veinticinco años y recorrió unos ciento diez mil kilómetros. Desde Fez, antes de retirarse definitivamente a su Tánger natal, visito Alhama, en el año 1349, hablando de los Baños y una mezquita muy bien situada y construida.

Somos descendientes de los que ganaron aquella guerra. Hemos permanecido en este lugar y narrado su historia desde crónicas cristinas durante siglos. Pocas han sido las excepciones a esta realidad, entre estas está el relato que nos ofreció, finalizando el siglo XIX, un gran orientalista, catedrático de la Universidad de Granada, que lo hizo desde crónicas musulmanas, Leopoldo de Eguílaz Yanguas.

Hoy, 28 de febrero de 2015, hace exactamente 533 años que los alhameños musulmanes, que tanto valor demostraron en la defensa de lo que era su población, se vieron derrotados. En honor y homenaje a aquel demostrado amor que nuestros paisanos moros de aquel momento le tuvieron a esta tierra que justamente era la suya, voy a referirme hoy a una de las pocas satisfacciones que tuvieron, entre tantas derrotas que les infringieron los cristianos durante aquellos años, como fue la actuación y victorias de El Zagal, "El valiente", sobre los castellanos en el año de 1485.


Fantástico y heroico caballero de leyenda que descolló en Alhama, que Inocente García Carrillo, partiendo del “Libro de los repartimientos”, confirma que, entre otras propiedades, tuvo la del Molino Mochón, en “El Vadillo” alhameño. Fue el que llevó a cabo, partiendo de Alhama, la histórica aventura de colocar las palabras “Ave María” en la puerta de la mismísima mezquita mayor de Granada.
Iñigo López de Mendoza, conde de Tendilla, de exquisita formación humanística y militar, fue, ha sido y será un alcaide de verdadera leyenda para Alhama y la Historia. Y no tan sólo por la idea del “papel moneda”, que casi es anecdótica, aunque con enorme proyección y relevancia para nuestra ciudad.