III Exaltación de Nuestra Señora, Alhama 2005



18/03/2005.-
Como ya se viene haciendo tradicional, el viernes anterior al de Dolores, se llevó a cabo en nuestra ciudad la Exaltación de Nuestra Señora, la que en esta ocasión fue pronunciada por el profesor alhameño Juan Castro Valladares y la que tuvo lugar en la iglesia del Carmen, constituyendo todo un homenaje a la realidad y sentimiento mariano de esta tierra.


Especialmente preparado el templo para este emotivo acto y ante la hermosa “presidencia” del templo por la misma imagen de la Patrona de Alhama, Nuestra Señora de las Angustias, se inició el acto con unas breves palabras del hermano mayor de las Hermandad de la Virgen, José Raya Muñoz, quien agradeció las colaboraciones que viene recibiendo esta hermandad tanto por parte de instituciones como de personas, dando la palabra a continuación a Andrés García Maldonado, quien efectuó la presenctación del pregonero de este año.

 Andrés García Maldonado, quien comenzó recordando al exaltador del pasado año, Juan Sánchez Raya, destacó las cualidades de entrega y amor a Alhama y a cuanto tenga relación con ella de Juan Castro, concretando en sentidas palabras como su vida ha estado en todo momento y circunstancia relacionada con Alhama y siendo una persona totalmente participativa y eficaz desde su misma juventud hasta nuestros días en favor de cuanto de alguna forma pueda beneficiar a Alhama y a los alhameños, “en un tiempo donde estas cualidades parecen bien extrañas a los que sólo saben dedicarse a lo suyo, a su interés y beneficio propio, sin ser capaces de entregar ni uno de sus minutos de descanso a los demás”.

 Acto seguido, Juan Castro pronunció las siguientes palabras que fueron larga y calurosamente aplaudidas por el publico asistente, muy numeroso para la fría noche que hacia, lo que pone en evidencia una vez más que a los buenos alhameños ni les pueden las circunstancias ni se escudan en absurdas justificaciones para estar y participar, excusándose continuamente con ridículas y reiteradas “justificaciones de última hora”.

Señor Cura Párroco,
Sr. Alcalde,
Sres. de la Junta Directiva, Hermanos y Hermanas de la Confraternidad del Santísimo Sacramento y Devotos Hijos de María,
Queridos feligreses de esta Parroquia en general:

Ante todo, el agradecimiento sincero a la Directiva de la Hermandad por designarme, a pesar de mis escasos méritos, para pronunciar esta III Exaltación de Nuestra Señora, a Andrés García Maldonado que con tanta bondad y cariño ha hecho mi presentación y a todos ustedes, queridos amigos por disponeros a oír mis palabras.

¡Qué hermosa responsabilidad! Hablar públicamente de la Madre, y al mismo tiempo, qué sentimiento de pobreza en conocimientos mariológicos que me hace pensar que mi atrevimiento raya en osadía. Qué podré contar, pobre de mí a quienes conocen y sienten a María tanto o mejor que yo, a vosotros que estáis acostumbrados a oír a voces autorizadas sobre el tema y a quienes en años precedentes exaltaron tan brillantemente a la Realidad y Sentimiento Mariano de nuestra tierra... ¿ Quién podría negarse a hablar de su madre?, ¿quién puede aducir que no puede hablar de su madre porque no conoce nada de ella?,  ¿quién es incapaz de alabar o piropear a su madre?. Estos interrogantes espolearon mis primeras tibiezas y me hicieron aceptar el llevar a cabo esta III Exaltación, dejando brotar del corazón mis sentimientos.
 
 Cuando Su Santidad el Papa Juan Pablo II, visitaba por primera vez España, en su viaje apostólico de 1982, comentó que se había dado cuenta de que los españoles en general, cuando nos referimos a Nuestra Señora, lo hacemos llamándola simplemente “La Virgen” y que esta denominación nos unifica en un mismo sentimiento de amor. Es verdad, para los españoles María es primero, principal y esencialmente la Virgen y no nos separan las distintas advocaciones con las que la alabamos. Pienso que es por eso, por el amor que España ha tenido siempre a la Virgen, por lo que se dice que es la Tierra de María Santísima. España, Andalucía, Granada y Alhama, Tierras de María Santísima.

 Qué mayor loor, alabanza o exaltación de Nuestra Señora podré hacer, que recordar como Alhama  ha amado y ama a la Virgen desde siempre. D. Federico Antonio Sánchez de Gálvez, abogado, Arcipreste y Párroco propio de Alhama, Examinador sinodal, Caballero Comendador de la Real y Distinguida Orden Americana de Isabel la Católica, socio de primera clase y mérito de la Academia Bibliográfico-Mariana, autor de Recuerdos Marianos o Alhama y su Madre, editado el 16 de septiembre de 1864, al pedir al director de la Academia Rdo. Sr. D. José Escolá la publicación de sus, llamados por él, apuntes sobre las devociones a María en esta tierra de Alhama, le decía: ¡ La Hermosa os lo premie!, ¡La Bella os bendiga!.

 Dice que Alhama ha sido habitada desde la Edad de los Metales y ocupada sucesivamente por túrdulos, bastitanos, fenicios, cartagineses y romanos, en cuya época fue modesto santuario de su primer Pastor el ilustre Barbato, que firmó como representante de Artigi (la Alhama romana) en el Concilio de Elvira, tiempo del que arranca la devoción mariana de nuestro pueblo. Alhama fue templo gótico en los tiempos de Wamba, capilla mozárabe en 1.125 bajo D. Alfonso el Batallador y convertida en mezquita hasta el 28 de febrero de 1.482, en que es reconquistada y consagrada al culto católico el 29 de abril de 1.482, por el Cardenal Mendoza.

 Nos cuenta como los alhameños han venerado siempre a la Virgen bajo distintas advocaciones, en distintos tiempos y en diversas capillas y santuarios: Los Remedios, en el camino de Granada, La Aurora camino de Antequera, Las Santas Cuevas de los Ángeles y de la Peña de Francia, en la ribera del río Marchán. El templo de Las Angustias, al Oriente, y, al Sur, el de la Señora del Carmelo. Camino de Vélez, en el antiguo convento de S. Pascual, hoy de la Inmaculada o San Diego, la Virgen del Sueño sobre una columna. Otras varias imágenes se veneraban por los distintos templos de la población; la de La Cabeza y de las Aguas, la de los Caballeros Serranos, la de Jamilena y la de las Angustias. Todas ellas nos hablan, como documento vivo, de la fe y devoción de nuestros antepasados y de su profundo amor hacia la madre del Salvador.

 Como hijo de molinero, siempre me ha llamado la atención la devoción a la Virgen de la Peña de Francia, ya que fue patrona del gremio de los molineros en el siglo XIX. Este gremio proveyó de ornamentos la ermita de la cueva y procuró que un sacerdote se hiciera capellán voluntario y perpetuo. Se cuenta que la Señora de la Peña otorgó curaciones y milagros, siendo famosa la leyenda de un milagro datado en 1796 de un niño caído en un cubo de un molino del frente, que salió ileso por las plegarias de su madre a la Virgen de la Peña.

 Por este y otros milagros, era muy popular el culto de la Señora de la Peña que se festejaba durante el mes de mayo, en que se subía en procesión a la Parroquia y allí se festejaba durante todo el mes.

 Curiosa es la leyenda que habla de la aparición de la imagen, que encontró un caballero aragonés, Hernando de Guzmán en una cueva junto al río. Este caballero había salvado la vida que le quiso arrebatar el hermano de su amada, Leonor de Vela, que no aprobaba este amor. Leonor pidió a la Virgen de la Peña que lo protegiera y así se lo comunicaba a Hernando: “ Yo, al brillar el acero homicida que debiera hundirse en tu pecho, clamé por ti, y la Señora me oyó “. “ A entrambos nos escuchó, porque idéntico fue nuestro suspiro: también debe serlo nuestra gratitud. Yo moriré en el claustro, y tu debes renunciar al mundo y servir toda tu vida a nuestra Libertadora “.

 Obedeciendo la voz de su amada, vino a Alhama desde Salamanca a buscar la imagen que la familia de Leonor había escondido en una cueva, cerca del castillo de Alhama, al escapar de una emboscada durante la Reconquista.

 En la actualidad la principal devoción alhameña a María se encuadra bajo la advocación de Nuestra Sra. de las Angustias. No tenemos certeza de cómo se inicia esta devoción en Alhama, sabemos porque lo narra la historia y proclama la tradición que los Reyes Católicos traían con ellos una imagen de la Virgen de las Angustias, procedente de Arévalo, a ella se encomendaban los monarcas y el ejército castellano durante la Conquista del Reino de Granada y el largo asedio de la capital,  propagando su devoción por todos los territorios conquistados. Tal vez así llegaría a Alhama esta devoción, pues es tradición que desde tiempos de la Reconquista se veneraba un cuadro con su imagen en la Capilla de la Santa Cruz y ya en 1.607 se celebraba la fiesta de los Dolores Gloriosos. Eran cofrades D. Felipe Rodríguez de Jaén y Dª. María de Badillo, que quisieron dotar a la Capilla de una imagen de la Señora al pié de la Cruz y decidieron encargarla. Todos hemos oído la leyenda de cómo fue el Cielo quien se encargó de facilitarla.

 Unos forasteros se presentaron con un cajón donde decían que se guardaba la escultura, ajustando el valor quedaron en volver a cobrar el precio estipulado, abrir el cajón y cerrar definitivamente el trato. Llegó el día y la noche, y hasta quince sin que volvieran los dueños del cajón. Cansados de esperar y en presencia de la autoridad, se abrió el cajón y apareció una escultura bella y sublime de nuestra Madre junto a la Cruz. En las manos de la Virgen había un papel que abierto se leyó y decía: “ El Cielo premia  vuestra piedad, y la ermita de la Cruz será mi descanso, porque al pié de la Cruz, adquirí yo mi corona ”. Su fiesta se celebró el 6 de enero, día de Reyes, y salía en procesión ese día hasta que fue destruida. Mucho tiempo antes, primera mitad del siglo XIX, la Cofradía de la Cruz había trocado su nombre por el de La Caridad y su principal actuación era la de enterrar a los pobres, siendo el precedente de la Asociación de Siervos Devotos de María que en 1850 ofrecía a la Señora un lujoso septenario por el Viernes de Dolores, hasta que en 1922 se somete a la aprobación de la autoridad eclesiástica el Reglamento de la Confraternidad del Santísimo Sacramento y Devotos Hijos de María, nuestra actual Hermandad.
 
Mi vivencia personal y mis recuerdos infantiles me sitúan acompañando la procesión de la Virgen por el Caño Wamba, tan pequeño debía ser que al verme un músico de la Banda Municipal que acompañaba la procesión y conocía a mis padres, me hizo coger del pico de su chaqueta para que no me perdiera. Un poco mayor fui conociendo como la imagen antigua había sido destruida, nos contaban que despeñada por el Tajo. Supimos que algunas jóvenes y algunos hombres pidieron al pueblo para conseguir la imagen actual y recuperar la devoción de Alhama por su Patrona la Virgen de las Angustias.

El 23 de enero de 1941, llegaba a Alhama la nueva imagen en una camioneta que conducía Ricardo Serrano, (Vinagre) y junto a la Virgen  viajaba un soldado, Juanillo Guerrero, que al ver que empezaba a llover cubrió la imagen con su capote militar, desde entonces para él y su familia el capote se llamó el capote de la Virgen y con él cubría a todos los miembros de su familia, y hasta sus animales, ante la enfermedad o cualquier contratiempo que les pudiese acaecer. De él se estuvo acordando hasta la hora de su muerte.

Conservo en mi memoria las rogativas para pedir agua en épocas de sequía y tengo clavado en mi mente su paseo por la carretera de Vélez y los gritos desgarrados pidiendo: “ Madre mía de las Angustias, agua” y como era asomada a pretil del Portillo para que mirase a los campos resecos.

La llegada de cortijeros a ver la Virgen y nuestra asistencia festiva a los sermones del septenario es algo que estará en mis recuerdos mientras viva.

Ya hemos visto como en Alhama se ha venerado a la Madre de Dios bajo diversas advocaciones e igualmente ocurre en toda España y en todo el mundo, yo me fijo en una imagen que hay en la Parroquia, en el frontal izquierdo de la Capilla Mayor, se trata de un pequeño cuadro de la Virgen con el Niño que denomina a la Señora con el nombre de Nuestra Señora del Regalo porque aparece en actitud ofertante de su hijo. Efectivamente, Él es el regalo que nos ofrece y Ella misma es un regalo para la Humanidad. Así la vemos en todos los pasajes del Nuevo Testamento en que aparece. Toda su vida es un ofertorio, desde que acepta La Encarnación del Verbo con su “ hágase en mí según tu palabra”, hasta que recoge en sus brazos a su Hijo bajado de la Cruz en esa imagen de las Angustias. Ella es la transmisora del Amor de Dios al hombre, que se culmina en su hijo Jesucristo que bebió hasta el fondo el cáliz del dolor, y de la soledad humana, para que ningún hombre estuviera ya solo en su sufrimiento.

Y junto a Cristo está su madre que es imagen de la Humanidad redimida, es nuestra madre y nuestra intercesora. Gran privilegio para todas las personas tener una madre en el cielo, junto a Dios.

Relacionada directamente con la Pasión encontramos a la Virgen bajo las advocaciones de Amargura, Dolorosa, Angustias y Soledad. Amargura es un nombre que abarca todo el proceso de la Pasión, el de Virgen de los Dolores nos la muestra desde el prendimiento en el huerto de Los Olivos hasta su muerte en la Cruz, a la Virgen de las Angustias se le representa con el Hijo muerto en sus brazos, muestra del dolor de la Virgen desde que bajan a Jesús de la Cruz hasta que es depositado en el Santo Sepulcro. Las Angustias de María, que lleva a su Hijo muerto como si terminaran de clavar en su alma la espada anunciada por Simeón. Sufrimientos de María, desde que fue hecho preso hasta el grito final siguió paso a paso su dolor, sintiendo en el corazón los golpes que Él recibía y los dolores que sentía. Mujer fuerte, aguanta el dolor hasta el final y es capaz de abrazar el cuerpo muerto y tenerlo en sus brazos. Y queda sola, Virgen de la Soledad, que sufrió hasta la resurrección.

María desde el cielo contempla a sus hijos y llega hasta el fondo de sus corazones, por eso estamos seguros que cuando Jesús le dice: “He ahí a tu hijo” le está diciendo “he ahí tus Hermanos Devotos de Alhama” y cuando dice: “ He ahí a tu madre”, nos está diciendo que es nuestra madre. Si esto supone que somos hermanos le debemos ofrecer hoy que realmente nos amamos como verdaderos hermanos.

Por mi fe y sentimientos cristianos debo efectuar, para terminar, unas consideraciones sobre el momento actual de la sociedad en que vivimos, se están alzando voces que avisan de crisis religiosa en el mundo y concretamente en España. Algunos piensan que democracia y libertad es sinónimo de agnosticismo religioso y relativismo moral, afirman que se está perdiendo la fe y cada día es más numeroso el sector de los incrédulos  y laicos, el número de vocaciones religiosas y sacerdotales disminuye alarmantemente, la Iglesia está recibiendo críticas y es cuestionada por algunos políticos y medios informativos. El mismo Papa, Juan Pablo II al dirigirse a los Obispos españoles el pasado 24 de enero, se mostró especialmente duro con esta situación en relación con nuestro país. Si somos creyentes, si somos cristianos, nuestro testimonio en modo alguno puede silenciarse y mucho menos aceptar una mentalidad inspirada en el laicismo, ideología que lleva gradualmente, de forma más o menos consciente, a la restricción de la libertad religiosa hasta promover un desprecio o ignorancia de lo religioso, relegando la fe estrictamente a la esfera de lo privado y oponiéndose a su expresión pública.
  
Por otra parte hemos sido testigos de actos terroristas y de cómo posiciones extremistas, ponen en peligro la paz y la normal convivencia en los españoles de las distintas regiones.

No podemos desoír las advertencias de Su Santidad, pero debemos mantener la esperanza y la ilusión religiosa. Por eso para finalizar esta Exaltación de Nuestra Señora, pidámosle confiadamente:

-Que el laicismo no nos domine, porque no forma parte de la tradición española más noble.

-Que no silenciemos la profunda impronta de la fe católica que hemos recibido.

-Que necesitamos la paz, que queremos la paz para poder convivir en libertad y sin temor a las diferencias, para recuperar la alegría de una vida tranquila y confiada.

Que la Santísima Virgen nos escuche y conceda nuestras peticiones a favor de todos, sin la más mínima exclusión.

Que así sea, es lo que fervientemente deseo.
 
Muchas gracias.

 Por último, la banda de música de la Escuela de Música de Alhama, interpreto distintas composiciones musicales de caracter religioso que fueron excelentemente conseguidas y muy apluididas por los asistentes, celebrándose acto seguido la Cena de Confraternidad de la Heramdnad en torno a Juan Castro que resulto amena y cordial en todo momento.