Antonio Trescastro, el jatareño que ha conseguido la patente para liofilizar setas, aplica ahora este proceso a peces

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    Trabaja en el servicio de mantenimiento de la Estación Experimental del Zaidín (CSIC) y sus exposiciones micológicas han podido ser observadas en distintas Facultades granadinas, en Jayena, Fornes, Játar y Aracena (Sevilla)
    Deshidratación

     Trescastro ha sabido casar sus dos grades aficiones como son la micología y la pesca con la preparación de exposiciones que faciliten el conocimiento o sirvan de elementos ornamentales. Con toda seguridad el contacto con investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas del Zaidín, donde trabaja desde hace 18 años, ha influido en él para desarrollar un invento cuya patente consiguió hace un año y que básicamente consiste en deshidratar una sustancia orgánica mediante su congelación al vacío, al igual que se realiza con varios alimentos como vegetales o sopas. La originalidad de Trescastro está en aplicar este procedimiento con especies, por supuesto "no protegidas" y así poder mostrarlas a los interesados como es el caso de los ejemplares que en la actualidad puede verse en la exposición del Parque de las Ciencias sobre especies venenosas. "Se puede liofilizar todo lo que tenga agua. Yo lo hago para su exposición. La mayoría de los peces los he pescado yo. Con algunos ya he visto que da buenos resultados, con otros estoy en fase de pruebas", indica.

    Proceso

    Según nos indica lo primero que hace con el pescado fresco es extraerle las vísceras. Para ello se ha fabricado una especie de sacacorchos que introduce por una incisión de un centímetro realizada en el vientre. Luego lo limpia de restos de sangre y lo rellena con algodón o fibra sintética para darle consistencia. Más tarde lo coloca sobre un soporte blando y ayudado por alfileres les abre las aletas y le da forma deseada a la boca y cuerpo. A continuación los congela a una temperatura de - 30 º C, proceso que se ha planteado sustituir con nitrógeno líquido. Una vez congelado hay que pasarlo a una de las dos liofilizadoras artesanales fabricadas a partir de un aparato de aire acondicionado. Le conecta el frío para bajar la temperatura hasta los - 30 ºC y tras una espera aproximadamente de media hora introduce los peces aún con los alfileres en el interior del recipiente. Lo tapa, conecta el vacío y los mantiene, al menos 48 horas, antes de sacarlos. Para que la extracción del agua del cuerpo de los peces sea completa ha aprendido que hay que realizarles varios pinchazos para que actúen a modo de poros.

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     Para culimar la faena les aplica con una pistola pulverizadora o brocha una especie de laca, o una silicona líquida mezclada con otro producto que les preserve de la humedad la gran enemiga de este sistema pues si se hidrata el pez terminaría por estropearse. Luego los coloca sobre piedras, e incluso los acompaña con plantas también liofilizadas "De esta forman mantiene el aspecto natural incluso cuando se exponen en cualquier estantería. Si se colocan en una vitrina de metacrilato puede conservarse para siempre", señala. Por lo pronto, tras diez años de liofilización de setas, -con los peces empezó hace un año-, su trabajo ya ha podido ser admirado en las exposiciones micólogicas de la Facultad de Ciencias y de Farmacia. También en la provincia, concretamente en Játar, Jayena y Fornes, e incluso, en Aracena (Sevilla) donde fue invitado por una asociación de micólogos de Andalucía. Su próximo reto es continuar con la liofilización de otras especies como anfibios y pájaros.

     ¿Os imagináis una exposición con cerca de 200 especies diferentes de setas que pueda ser admirada en cualquier época del año? ¿Y otra con medio centenar de peces que conserven perfectamente su aspecto natural? Pues esto es lo que ha conseguido el jatareño Antonio Trescatro Mediavilla gracias a la liofilización con el mérito añadido de que la máquina empleada también ha sido fabricada por él y sus compañeros de mantenimiento de la estación experimental del Zaidín.



    Invento patentado

     Las gestiones para solicitar la patente de conservación de setas por liofilización se inician en septiembre de 2004. Como responsable de la misma aparece Antonio Trescastro, junto con un equipo compuesto por Julio López, Angel Iriarte y Ana Chueca. En julio de 2006 quedó definitivamente registrado en la Oficina Española de Patentes y Marcas. En el documento acreditativo se indica que "la novedad radica en la aplicación de condiciones precisas ya que dada la labialidad del material a deshidratar cualquier modificación en los parámetros indicados, menor vacío o mayor temperatura, sobre todo, implicaría la desorganización del material a conservar".



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