
Cacín en la prehistoria.

Es el turno del capítulo dedicado a su Prehistoria, fragmento extraído del libro “Las Edades de Cacín”, del historiador Eusebio Pérez Gómez.
Cacín en la prehistoria
Los primeros yacimientos de la Prehistoria que se han encontrado en la cuenca de Cacín pertenecen a la Época Neolítica, de unos 5.000 años a.C. de antigüedad.
Si nos retrotraemos a la época prehistórica, Cacín lógicamente, como hemos apuntado anteriormente, no existía como hoy lo conocemos; pero el río sí corría ya por los tajos y el valle de la misma forma que ahora, y ofrecía un espacio geográfico privilegiado, que ha favorecido asentamientos humanos desde hace miles de años.
Este espacio se distribuye en dos zonas perfectamente diferenciadas:
• Una es la cabecera del río, donde confluyen sus afluentes, entre los que destacan el Rio Grande y el Cebollón, que bajan de las sierras de Almijara y Tejeda, formando un pequeño valle con abundante agua y pastos. Esta depresión hoy día está cubierta por el Pantano de los Bermejales, cuyo muro de contención se encaja y enclava en el inicio de los tajos. Este espacio ha facilitado el asentamiento de estas culturas primitivas, por la abundancia de agua y la fertilidad del suelo.
• La otra zona la determinan los tajos del río, lugar idóneo y estratégico para un hábitat resguardado y protegido de las inclemencias del tiempo, e incluso atalaya frente a posibles enemigos.

Por consiguiente, el conjunto de este espacio ha constituido un enlace entre la costa y la vega de Granada, y, a su vez, un lugar de hábitat humano donde se han encontrado un número considerable de sepulcros. Lo corroboran la cantidad de restos hallados (huesos y utensilios) que han sobrevivido a los saqueos y expolios sufridos sistemáticamente.
No se han encontrado viviendas; posiblemente, porque su estructura no ha sido suficientemente sólida para resistir el paso del tiempo. Sin embargo, las sepulturas, por su constitución pétrea, han conservado esqueletos y utensilios como ajuar, lo que nos permite conocer algo de estos pobladores.

Documentos neolíticos procedentes de los Tajos de Cacín
Analizamos a continuación los hallazgos arqueológicos más importantes que se han encontrado:
El vaso de Cacín. Es el hallazgo más primitivo de nuestra prehistoria. Así se conoce popularmente este vaso u olla, actualmente expuesto en el Museo Arqueológico de Madrid, e icono que forma parte del escudo del Pueblo. Consideramos que es el documento arqueológico más relevante de la prehistoria de Cacín.
El referido vaso fue encontrado en una cueva de los Tajos de Cacín en la década de 1930. Arqueólogos conocidos internacionalmente, como el historiador granadino Manuel Gómez Moreno, en 1933, y más tarde en 1949, lo definió como un vaso decorado con la técnica de Alcores. Bernabó Brea Luigi lo considera como el hallazgo más meridional de la cerámica cardial de la Península Ibérica. Lluis Pericot García lo encuadra en el Eneolítico. (etapa entre el Neolítico y el Bronce 3.200 y 2.200 a.C.).
Este vaso tiene forma de olla con base ovalada y tres pequeñas asas verticales de cinta, por las que se pendía para ponerlo al fuego. Está fraguado con arcilla roja a cocción reductora y con impresión cardial. Tiene un tamaño de 12 cm de altura, 12,50 cm de diámetro y 0,60 cm de grosor.

Falta el borde del recipiente, que posiblemente estrechaba la boca. La decoración cardial se extiende en el tercio superior con forma geométrica en bandas lineales, y bordeadas por dos series de triángulos. Presenta restos de ocre, que podrían corresponder a un baño de almagra. Por desgracia, se trata de una pieza de la que apenas hay más información relativa al contexto de aparición y su técnica.
Necrópolis de los Tajos de Cacín y Pantano de la época megalítica. Corresponde al Megalítico y Edad de Bronce desde 4.000 a C. al 1.200 a. C. Prehistoriadores y arqueólogos de gran prestigio, como Antonio Arribas Palau, José E. Ferrer Palma y Javier Carrasco, en colaboración con otros compañeros, han sacado a la luz al menos 20 sepulcros, esparcidos en una cota de altitud entre 825 y 850 metros, en las laderas de los Tajos del río Cacín, y en zonas - hoy sumergidas – bajo el pantano de los Bermejales, cercanas a dichos tajos. Son excavaciones que tuvieron lugar en la década de 1960, y ya todos los sepulcros habían sido saqueados. Ofrecían un estado de conservación muy irregular, siendo pocos los que se mantenían en un nivel aceptable; la mayoría sufrían un gran deterioro, e incluso se hallaban prácticamente destruidos. En una segunda etapa, en 1986, se procedió a un nuevo reconocimiento, y a su identificación y localización mediante coordenadas; la sorpresa fue que algunos de ellos habían sido demolidos, o, simplemente, desaparecido, como consecuencia del arado profundo de la nueva maquinaria agrícola.
No obstante, se han catalogado los siguientes:
Dolmen del Pantano de los Bermejales
Ocho sepulturas en las cercanías del Cortijo del Cura o Bartolo
Dos en el cortijo Navilla
Tres entre el aliviadero y la desembocadura del rio Alhama
Dos en el cortijo los Vínculos, cerca del desagüe del aliviadero
Uno en el cortijo Liñán.
Una exposición pormenorizada de cada sepulcro sería demasiado extensa, y más propia de un estudio técnico y específico. Por ello nos limitaremos a enumerar escuetamente todos los sepulcros hallados, el lugar y sus coordenadas. Sólo nos detendremos en los más relevantes, por la importancia de su estructura y restos arqueológicos que nos han dejado, y que se conservan en el Museo Arqueológico de Granada.
Como denominador común, prácticamente todas las sepulturas excepto tres, tienen forma rectangular, y con la cámara funeraria predominantemente trapezoidal. Suelen estar estructurados en dos cuerpos: corredor o galería y cámara funeraria. Un número reducido son cistas megalíticas; es decir, tumbas de un solo espacio rectangular y muy pequeño. Se interpretan como tumbas unifamiliares.
Se construyen con dos tipos de piedras: ortostatos (lajas o bloques de piedra tallados), de una altura aproximada de dos metros y un grosor de 40 centímetros, que se clavaban en zanja abierta que marcaba el contorno de la sepultura; las otras piedras eran losas de gran tamaño, que se asentaban sobre los ortostatos, formando la techumbre parcial o total del espacio funerario.
Así mismo, se han estudiado tres sepulturas excavadas en los tajos, donde la cabecera y cámara funeraria se ubicaban en cueva o covacha excavada en la pared de dichos tajos. Desgraciadamente, el tiempo, la erosión, los corrimientos del terreno y la acción negativa humana, han actuado como agentes destructores que han afectado directamente a la mala conservación de estas necrópolis megalíticas.

Dolmen del Pantano de los Bermejales. En 1964, las aguas del pantano bajaron a un nivel mínimo por falta de lluvia, y quedó al descubierto una sepultura megalítica de grandes dimensiones. Este hallazgo fue el detonador que puso en marcha el rastreo y descubrimiento del resto de sepulturas megalíticas del entorno.
Los profesores prehistoriadores y arqueólogos Antonio Arribas Palau y José E. Ferrer Palma, con la colaboración de José María Sánchez del Corral, ingeniero del Pantano y miembro de la Confederación del Guadalquivir, estudiaron este yacimiento conocido como dolmen.
Se hallaba situado en la ladera derecha (siguiendo la corriente descendente del río) del Pantano de Los Bermejales, a una altitud de 830 m. Para preservarlo de posibles inundaciones, lo trasladaron más arriba, en la misma ladera, cerca del muro de contención en el margen de la carretera de Fornes y Jayena.
Se puede considerar como un sepulcro de galería, con una longitud de 9 m. Tiene una anchura alrededor de 1,25 m. Su galería está seccionada por dos puertas, que la dividen en tres tramos. El primer espacio tiene forma trapezoidal, abierto al exterior, con una longitud de 1,70 m. El segundo espacio, delimitado por las dos puertas, tiene una longitud de 5 m., y se considera como área transicional. El último espacio, también rectangular, es más corto, con algo más de 2 m. Se trata de un lugar más reservado, y constituye la verdadera cámara funeraria.
La totalidad del sepulcro está construido con ortostatos (piedras de grandes proporciones) colocados verticalmente, y losas para el techo. Todas estas piedras fueron concienzudamente talladas para adaptarlas a la galería, sin fisuras, y encajarlas perfectamente en la estructura de la galería. Constituye una muestra del alto nivel que poseían en el tallado y en la construcción pétrea.
En lo que respecta al ajuar encontrado, esta sepultura, como todas, fue saqueada y expoliada a lo largo del tiempo, y finalmente las aguas de pantano aceleraron extraordinariamente su deterioro. Por ello, sólo se puede atestiguar la conservación de restos humanos fragmentados, que pueden corresponder a un número mínimo de cuatro inhumaciones. El ajuar prácticamente desapareció; tan sólo se han hallado fragmentos de cerámica, y un cuenco de casquete esférico, de paredes y fondo curvo, borde recto y labio biselado hacia el interior, de superficie pardo-rojiza, con tratamiento cuidado. En cuanto a sus dimensiones, posee un diámetro de 18 cm., altura de 7,5 cm., y grosor medio 1,2 cm.

Sepulcros del Cortijo de la Navilla. Se trata de dos sepulcros hallados en las cercanías de este cortijo, que se encuentra en la ladera derecha del río en su corriente descendente, a unos 600 m. de los tajos.
En uno de estos sepulcros se ha conservado el mayor número de restos óseos y utensilios. Sus coordenadas son: U. T. M. 420.840/4.096.005. Está ubicado sobre un área amesetada, entre el cortijo y el Barranco de la Media Luna.
Se considera como un sepulcro tipo corredor, con vestíbulo en la cabecera. Posee una longitud de 6,90 m., y una anchura máxima de 2,50 m., pero la parte central, la que comunica el vestíbulo con la cámara funeraria, se estrecha hasta 0.75 m. Este estrangulamiento puede deberse a desplazamientos accidentados de los ortostatos de contención, debido posiblemente a la acción humana en la roturación del terreno.

Ante la enorme cantidad de restos arqueológicos, se programó una excavación metódica en siete alzadas de unos 20 cm. cada una. Los materiales encontrados se clasificaron con una enumeración para cada alzada. Así, en las tres primeras alzadas, los restos hallados se reducen a un brazalete de arquero, una punta de flecha de sílex y un zarcillo de cobre. En la cuarta alzada, un puñal de cobre, un zarcillo de plata y cráneos completos. En la quinta alzada, 34 inhumaciones con el mismo número de cráneos, 28 vasos con brazalete de arquero, cinco puñales, cinco punzones todos de cobre y un zarcillo de plata. También provienen de este nivel los únicos restos de semillas, al parecer de bellotas, localizadas en el fondo de cuencos de cerámica.
En el Museo Arqueológico de Granada se conserva un considerable número de recipientes de cerámica y utensilios de metal y piedra, pero solamente algunos ejemplares de ellos están expuestos en una vitrina.
Nos pusimos en contacto con la directora del Museo, María Delgado López, solicitándole fotos del resto de los ajuares, y muy amablemente nos facilitó un índice de los utensilios documentados. Seleccionamos aquellos más significativos, y, puntualmente, fueron fotografiados y nos fueron remitidos.
La mayoría corresponden a este sepulcro de Navilla.







Sepulcros del Cortijo de los Vínculos. Se localizan muy cerca de la desembocadura del aliviadero del pantano. Uno de ellos constituye la sepultura megalítica de mayor tamaño. Sus coordenadas son: U. T. M. 420.105/4.095.520. Este sepulcro se puede considerar por sus dimensiones como una gran cámara megalítica. Está constituido por un túmulo de unos 20 m. de diámetro aproximadamente, con un desnivel de 3 m. de altura desde el centro a los bordes.

Son numerosos los restos arqueológicos hallados:
• 32 inhumaciones. entre las que se han identificado varios jóvenes, niños y hasta un feto. Los esqueletos más antiguos están próximos a la cabecera: se considera que fue una tumba que tuvo un largo periodo de utilización.
• En el ajuar, aparecen gran cantidad de fragmentos de cerámica, entre los que se han extraído varios vasos completos, un buen número de puntas y láminas de sílex, punzones de hueso, colmillo de jabalí, cincel de cobre y fragmentos de conchas.
Necrópolis del cortijo Liñán. Se encuentra en el margen izquierdo del río, en el borde superior del Tajo, cerca del embalse. Coordenadas: U.T.M. 419.310 / 4.096.420. Se sitúa a 875 m. de altitud. En su momento, se halló una sepultura de corredor bien conservada, con una longitud de 3,75 m., y una anchura de 1,30, que se estrechaba hasta llegar a 0,45 m. en el inicio del sepulcro. La cámara funeraria tenía forma trapezoidal, y medía 2 m. de longitud. La estructura del sepulcro lo constituían 17 ortostatos, clavados a una profundidad de 1,40 m., formando el perímetro del conjunto. Las caras internas de estas lajas mostraban cierto tallado. Un túmulo de 5 m. de diámetro con medio centenar de piedras formando un anillo protegía la sepultura.
Ha sido expoliada repetidas veces, por lo que el ajuar que se ha podido recuperar es bastante escaso. De todos los restos de cerámica, destacan un vaso íntegro de carena baja de paredes lisas y color parduzco, con un diámetro de boca de 120 mm, una altura de 103 mm, y un grosor de 5 mm; y una punta de flecha de sílex de base cóncava y aletas un poco curvadas, con una longitud 43 mm, y una anchura máxima de 18 mm.


Sepulturas del Cortijo del Cura. Descendiendo por una vereda que arranca al oeste del cortijo, paralela a una torrentera que se desploma sobre el río, se llega hasta el cauce. Desde aquí, aguas arriba, se han localizado tres sepulturas: la primera, a unos 150 m. desde el punto de partida; la segunda, a 200 m.; y la tercera, a 750 m. De estas tres sepulturas cabe destacar la primera y última.

En lo relativo al ajuar, se han hallado un puñal, varios punzones, colgantes de tres hilos de cobre muy finos, vasos carenados, cuencos y ollas, cuentas de arcilla y pizarra, y trozos de tejido.

Identificación de otros sepulcros menos significativos:
Zona del Aliviadero del Pantano.
Sepulcro 1. Situado entre el aliviadero y la desembocadura del río de Alhama, con coordenadas U. T. M. 420.200 / 4.095.050, posee una cista megalítica de 2,70 m. de longitud por 0,70 m. de ancho. Conserva aún la losa que la cubre en su posición original. Como ajuar, se ha descubierto un conjunto de brazaletes de rebordes de. conchas marinas. (17 pulseras).

Sepulcro 2. Se localiza en las inmediaciones del anterior, coordenadas U. T. M. 420.210/40095.065. Es así mismo de reducidas dimensiones: 1,30 m. de longitud por 1,15 m. de ancho. No se ha encontrado ajuar.
Sepulcro 3. Es este un sepulcro pequeño, muy cerca de los anteriores, y que está con frecuencia sumergido por las aguas. Su longitud es de 2 m. aproximadamente, y su anchura máxima de 0,90 m. Es una cista de forma ovalada. Ajuar: 1 hoja de sílex.
Sepulcro 4. Se encuentra también en el cortijo los Vínculos, en el mismo túmulo que hemos comentado anteriormente, comentado anteriormente, con coordenadas U. T. M. 420.115 / 4.095.530. Su longitud es de 2,70 m., y su anchura de 1,70 m. en la entrada y 1 m. en la cámara. Cámara y corredor se conectan en ángulo recto. El ajuar se reduce a fragmentos de recipientes de cerámica y una piedra de sílex de forma trapezoidal asimétrica.

Sepulcro 5. Pertenece a la zona del cortijo El Cura. Las coordenadas U. T. M. son 419.700/4.096.525. Posee 2,80 m de longitud y 1,50 m. de ancho. Está constituido por 12 ortostatos, y solamente se conservan algunos restos amorfos de cerámica.
Sepulcro 6. Se ubica muy cerca del anterior, en coordenadas U. T. M. 419.675/4.096.540. La longitud interior es de 2,60 m., y la anchura de 1,60 m. a 0,90 m. en la cabecera. En la actualidad, se conservan 10 ortostatos. Como ajuar, tenemos 5 fragmentos, que son bordes de cuencos parabólicos de cerámica.
Sepulcro 7. Junto con los sepulcros 5 y 6, forman un conjunto sobre una loma al lado de los tajos, un poco más arriba del cortijo El Cura. Su longitud es de 1,60 m., y su anchura 1,50 m. No se pudieron trazar las coordenadas, porque en la década de los ochenta ya había desaparecido. Como consecuencia de su destrucción, tampoco se ha encontrado ajuar alguno. Se sabe, no obstante, que era de dimensiones pequeñas.
Sepulcro 8. Situado muy cerca del cortijo El Cura, al borde del tajo del río, también había desaparecido en 1986, cuando se pretendía trazar las coordenadas. Su longitud es de 4,70 m., y la anchura en la zona de acceso era de 0,60 m. en la entrada, y 1,65 m. en la cabecera. Pudo tener 17 ortostatos. En cuanto a su ajuar, citamos un fragmento de hoja de sílex y una punta de flecha también de sílex.
Sepulcro 9. Se encuentra en el cortijo Navilla, muy cerca del otro que hemos comentado, a unos 70 m. al Noroeste. Fue destruido por la acción humana sobre la década de los 80; y, cuando en 1986 se quisieron marcar las coordenadas, ya no existía. Se trataba de una cista megalítica, de unas medidas de 1,65 m. de largo por 1,30 m. de ancho. De una sola cámara, su expoliación fue tan profunda que no se conserva ningún resto arqueológico.
En conclusión, hemos comentado 17 unidades sepulcrales; pero hay constancia de que, en la primera expedición, en la década de los sesenta, se hallaron tres más que han sido totalmente destruidas. Igualmente, hay noticias de restos correspondientes a otros sepulcros, que desaparecieron al construir los cimientos de la escuela del Pantano. En las proximidades del cortijo de Liñán y en el sector del aliviadero, también se han encontrado más restos. Todo lo señalado nos conduce a la conclusión de que existieron más de una veintena de necrópolis megalíticas en esta zona de los Tajos de Cacín, enmarcada en un área que no supera los 5 km. de longitud, desde el cortijo El Cura y el embalse del Pantano de los Bermejales, y unos 900 m. de anchura, entre el cortijo de Liñán y el de Navilla.