Denuncian la aparición de esqueletos de perro en una cueva entre Ventas de Zafarraya y Alcaucín


Marcas de arañazos en las paredes de la cavidad apuntan a que pudieron ser arrojados vivos al interior de la sima.

04/03/2008.- «El espectáculo era aterrador y estremece sólo de pensar el sufrimiento y la agonía de estos animales. Aquellos no eran huesos de ovejas o cabras que, por despiste, caen al interior, eran huesos y cráneos de perros, algunos todavía conservan el collar al cuello». Así relata Luis Martínez de Tejada Moreno, miembro del Grupo de Exploraciones Subterráneas de la Sociedad de Excursionistas de Málaga, el dantesco espectáculo que los componentes del colectivo encontraron en la cavidad, situada en plena Sierra Almijara, entre Ventas de Zafarraya (Granada) y Alcaucín.

 Se estima que el número de esqueletos puede rondar entre 15 y 20. «Lo peor de todo es que la mayoría de estos animales fueron arrojados vivos al fondo de esta sima», aseguran los miembros del grupo, que han formulado la correspondiente denuncia ante el Seprona de la Guardia Civil de Vélez-Málaga y Alhama, en la provincia de Granada.

 Aseguran que el acceso a la gruta no es fácil para un animal y que por esa razón no está tapada por los pastores. «Los perros no han entrado en la sima por su propio pie, han sido arrojados vivos», asegura Martínez.

Larga agonía

 
En la denuncia, el Grupo de Exploraciones Subterráneas de la SEM expresa que existen indicios de arañazos en las paredes que indican que los perros tuvieron que sufrir una larga y penosa agonía antes de morir.

 «Algunos esqueletos se encuentran acurrucados en rincones recónditos y otros están localizados a una profundidad de hasta unos 80 metros», indica Luis Martínez.

 En opinión de los denunciantes, en un intento desesperado por encontrar la salida de la cavidad fueron resbalando por los sucesivos pozos hasta la más profundo cavidad. La sima tiene una profundidad de unos 120 metros. El pozo de entrada mide unos 15 metros y los cadáveres fueron localizados hasta una profundidad de 80 metros, repartidos por toda la cavidad.

 Próximo a la cueva se encuentran algunos puestos camuflados de tiro y numerosos cartuchos de caza esparcidos por la zona, según los denunciantes. «Tengo 22 años de experiencia en espeleología y jamás había visto al similar», señala Luis Martínez.