Salvó la vida gracias a su pericia y a su experiencia como piloto



Instrucción y extinción de incendios marcan la vida diaria de este hombre que,  a sus 45 años y tras haber sufrido dos accidentes, sigue amando su trabajo.


  Juan Carlos Gómez (en la imagen junto a uno de los aviones que pilota) sufría el pasado dos de septiembre un accidente con su avioneta, cuando se dirigía hacia los Bermejales para extinguir un incendio forestal, con la gran fortuna de poder salvar su vida, y cuya información ya recogimos en nuestra página y fue ampliamente seguida por diversos medios de comunicación.

 Cuando ha transcurrido apenas un mes de los hechos, y aún en proceso de recuperación, Juan Carlos contesta amablemente a mis preguntas.

Mari Paqui: ¿Cuántos años llevas ejerciendo como piloto?

- Juan Carlos:
Aprendí a volar en avión antes que conducir un coche, hace 30 años.

MP: ¿Cuánto llevas trabajando para el INFOCA?

- JC: Empecé la especialidad de extinción de incendios forestales hace 25 años y en el plan INFOCA los últimos 15 años, trabajando en  Andalucía y en Chile en los últimos años, durante los inviernos españoles.

MP: ¿Qué tipo de avioneta pilotabas el día del accidente?

- JC: El tipo de avión con el que tuve el accidente fue un AT 802.

MP: Cuéntame, ¿cómo ocurrieron los hechos?

- JC: Sobre las 09:40 minutos recibí el aviso de un incendio forestal en la zona de Bermejales. A la llegada al incendio observé tres pequeños focos en zonas agrícolas de pastos muy cercanos a masas forestales. Realicé la pasada de reconocimiento habitual en la que observamos los posibles obstáculos.  Una vez vistos los obstáculos entre los que observé dos líneas eléctricas que bajaban paralelas, decidí iniciar la pasada para el lanzamiento.

 El accidente fue por la colisión contra un cable que partía perpendicular a las dos líneas que yo tenía visualizadas. Un cable que comba sin postes entre una distancia larga y que no vi.

 El objetivo era pequeño y en el momento del lanzamiento vi un cable ya cortado enredándose en mi turbina. Aumenté la potencia del avión pero la potencia se vino abajo, el avión inició el descenso y vi unas casas blancas y una posible zona libre hacia la derecha por lo que inicié un viraje hacia esa zona. El avión empezó ese viraje y cuando quise corregir noté problemas con los mandos del avión debido como después pudieron comprobar que tenía el cable también enredado en  algunas superficies de mando.

 Vi el impacto como inevitable por lo que decidí cortar la turbina para intentar evitar el incendio en el golpe. Preparé el avión y recuerdo que también me preparé yo. Vamos allá, fue lo que pensé justo antes del golpe.

 El impacto fue muy duro pero no perdí la conciencia, Las llamas en la zona derecha del avión pegadas a la cabina y al calor. La zona izquierda estaba libre de llamas por lo que salí por esa parte.

 A partir de ese momento me aparté con dificultad de la aeronave.

 De las casi dos horas que estuve en el suelo, y hasta que me evacuó el helicóptero ,habría muchas páginas que escribir. Pero solo quiero hablar de una.

 Recuerdo como se fueron acercando mis compañeros con los que  he peleado en muchos incendios desde hace años. Tripulaciones de otras aeronaves que acudieron, conductores de las carrocetas y combatientes de tierra, equipo médico del INFOCA, técnicos, etc., amigos todos desde hace muchos años. Se acercaban con la emoción visible en sus ojos. Me cogían la mano. ¡Qué importante es ese contacto!. Yo tenía mucha dificultad para ver, pero sentía la emoción contradictoria de todos. La alegría por verme vivo, y la tristeza por verme en esa situación. Yo en todo momento sabía que todo iba a ir bien y viví ese momento de una forma extraña. Con un estado de consciencia muy variable.

 Cuando trabajamos en un incendio forestal, y he trabajado en muchas organizaciones, te das cuenta que en Andalucía hay una diferencia fundamental; por encima de las estrategias, que sin duda son las mejores que conozco, la sensación de equipo. Todos somos un equipo que peleamos desde el mismo bando. Combatientes de tierra, forestales, estrategas y personal de las bases y tripulaciones.

 Esa sensación de estar acompañados en la pelea la tenemos siempre, pero es en un momento como ese, en el que te das cuenta de hasta qué punto es así. En parte todos los que estamos implicados en esto, personal de tierra o de vuelo, cada uno en su misión, nos protegemos, somos un poco familia.



MP: ¿Qué pensaste en esos momentos?

- JC: Sobre qué pensé en esos momentos sin duda, como antes comenté, podríamos escribir muchas páginas.

Prefiero contestarte sobre actitudes. La actitud justo antes del golpe, durante mi tiempo en el suelo esperando los equipos de emergencia y durante mi recuperación fue siempre positiva.

 La actitud positiva ante cualquier situación es la que nos va a ayudar. Intentar  que la situación
no te controle y anule tu capacidad de reaccionar de forma racional.  En el suelo, recuerdo que esperaba a los equipos de emergencia y sabía que harían bien su trabajo conmigo y después, aceptar lo ocurrido y saber que todo volverá a estar bien.

MP: ¿Cuál fue el diagnóstico tras el accidente?

- JC:
  La clavícula derecha y cervical C2 fracturada, clavícula izquierda y esternón fisurados, rotura de retina y traumatismo cráneo encefálico.

MP: ¿Qué secuelas quedan aún?

- JC: En la actualidad sigo recuperándome de las lesiones. La cervical en espera de un TAC para ver cómo va soldando, y respecto a la visión y algunas sensaciones que me quedan en la cabeza todo se está recuperando muy bien. Aun me queda un poco, pero la evolución es muy buena.

MP: ¿Has tenido algún otro percance?

- JC: Si, hace unos 25 años caí al mar con un pequeño avión cerca de la costa. Pude salir de él.

 Muy agradablemente Juan Carlos despejó todas mis dudas acerca de aquel día contestando a las preguntas que yo le efectué.

 Me quedo con su frase; “…la actitud positiva ante cualquier situación es la que nos va a ayudar”. Todo un ejemplo de valor y superación personal.

 Le agradecemos que haya querido compartir con Alhama Comunicación su vivencia de aquel día, y por enseñarnos que el contacto humano, el cariño, el compañerismo y las actitudes son un motor importante para superar obstáculos difíciles.


     
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