Jayena recupera la tradición de la noche de San Juan



 Alrededor de trescientos vecinos secundaron la iniciativa de la nueva corporación municipal jayenera, que pretende recuperar la tradición de la noche de san Juan.




 A coste cero, y con una exitosa participación vecinal de alrededor de tres centenares de vecinos, entre jóvenes, niños, y mayores de todas las edades, la pasada noche del 23 al 24 de junio, en la plaza del ayuntamiento, la nueva corporación municipal, comandada por Vanesa Gutiérrez, consiguió unir en un evento casi espontaneo lleno de  originalidad, a todo un pueblo, de la manera más sencilla y natural. El encuentro que pretendía iniciar la recuperación de las tradiciones de la noche de san Juan, que antaño se vivieran en la villa de Jayena, se convirtió en una convivencia popular rebosante de alegría y diversión, por parte de todo el vecindario asistente.

 La velada festiva daba comienzo a las diez de la noche, con juegos tan populares y tradicionales de la villa, ya casi olvidados, y hasta no conocidos por los más jóvenes como “la comba”, tirar de la cuerda, o “sorpresas enharinadas”. Muchos niños jugaron por primera vez en su vida a estos juegos. Así mismo se desempolvaron por parte de las vecinas más mayores, cancionero popular que se cantaba con motivo de dicha  celebración de la noche de san Juan. Una hora después dio comienzo la quema de deseos y el salto de las ascuas, así cada uno al tintinear de la voz de Natalia Frías Peregrina, que recitó un antiguo decir popular, salto a salto sobre las ascuas fue quemando los vahios, al calor de la hoguera de san Juan, en la que todo arde. Para finalizar todos se acercaron en excursión al cercano lugar de la junta de los ríos, allí donde el rio Grande y el río Chico (Granada), se fusionan en uno, y cumplieron el otro rito de lavarse la cara, con algún chapuzón incluido a la luz de la luna de san Juan.

 Una excelente iniciativa al fin y al cabo puesta en marcha por el ayuntamiento jayenero, que todos agradecieron, pasando un momento divertido, festivo y jovial, que contó con una gran acogida popular, donde se dejó claro que se anhela un tiempo nuevo de esperanza, cercanía, sencillez y trasparencia.

 Por lo demás la noche continuó con la tradicional costumbre de los sabucos, higueras, pinchos, cerezas, etc, consistente en que cada joven o no tan joven sorprende a otro u otra colocando alguno de los presentes citados, significando cada uno de ellos un particular mensaje. Sabuco me las cuco, almendro te pretendo etc, cerezas o flores para declarar el amor, existiendo diferentes presentes y diferentes mensajes. Igualmente muchos de los vecinos cumplen otra de las tradiciones coronando el alto de la  “Mesilla” de Jayena donde contemplan el amanecer, y se deleitan con la visión de la denominada Rueda de Santa Catalina. 

  La tradición de la noche de san Juan

 De origen pagano, aunque luego se cristianizó en honor a San Juan el Bautista, fuego-purifica- y agua- bautismo-, la noche de san Juan, constituye una velada cargada de simbolismos y de magia. La noche de San Juan es el fruto de la cristianización de un rito pagano, la llegada del solsticio de verano. A partir de esta fecha el sol inicia su declinar (los días comienzan a acortarse lentamente) y, para socorrer al astro en ese trance, se le apoya con el fuego de las hogueras.

 Muchas son las liturgias propias de la noche de San Juan, la víspera del 24 de Junio, pero todos giran en torno al endiosamiento del fuego. De hecho, este es el festival del fuego por excelencia, hasta el extremo de que el culto pagano del fuego y las hogueras, se han conservado más que en otras festividades, y la tradición popular ha mantenido su práctica incluso dentro del mismo cristianismo, aunque éste no ha logrado dar una explicación religiosa convincente de dicho hábito. El gran protagonista de la Noche de San Juan es el fuego, cuyo fin no sólo es rendir tributo al sol, sino también purificar los pecados del hombre. Antaño en los inicios se realizaban fogatas reducidas en las que se calentaban papas o batatas, u otro tipo de frutos, que luego eran ofrecidas a los asistentes para así asegurarles alimento suficiente durante todo el año. También se arrojaban a las llamas ropas viejas, papeles, y cualquier objeto que representara un mal recuerdo, y así se exorcizaban los malos sucesos de los doce meses anteriores.

 La fiesta de la Noche de San Juan es una de las más repetidas a lo largo de todo el mundo. 
 

























Redacción gráfica: Isidro Hidalgo Moles y Jesús Pérez.