Este domingo se clausura la I exposición de fotografías antiguas “Crónica de la memoria de Jayena”



La exposición que ha estado abierta al público durante los días 24 y 25 de agosto ha contado con la vista de un gran número de visitantes.




 El arduo trabajo de recopilar el material gráfico y cada historia asociada a cada una de la fotografías ha sido llevado a cabo por Belén Arás, que tiene el mérito de haber conseguido reunir más de medio centenar de imágenes donde se puede observar momentos de las vidas de l vecinos de Jayena, que suponen todo un reflejo del momento histórico que va desde 1940 a 1980. La exposición ha contado con la visita nutrida de abundante público. Muchos de ellos han podido conocer las historias que se escondían detrás de cada fotografía de la mano de sus propios protagonistas, en las dos jornadas que la exposición ha estado abierta. El ayuntamiento por otra parte estudia mantener la exposición de manera permanente, e ir aumentando el número de material gráfico con la aportación de nuevas fotografías que puedan facilitar más vecinos.

 Hoy en día donde todo se mueve a la velocidad de un golpe de clip y todo es fugaz, donde la mirada de los momentos es tan breve como el instante de un suspiro y dos palabras lanzadas a golpe de audio o palabras reducidas a la mínima expresión a golpe de pulgares, a veces el tiempo se para y sin saber porque frena en seco, y todo se vuelve de color sepia, y la vida entonces se ve en blanco y negro. La fotografía antigua hoy supone el soporte esencial de la memoria de cualquier pueblo, cualquier familia, cualquier momento pequeño o grande de la historia, de cualquier sociedad en su conjunto.

 La fotografía ha dado fe desde que nació de imágenes de todo tipo de sucesos, tanto trascendentes como intrascendentes en la vida de los seres humanos, por eso la I exposición “Crónica de la vida de Jayena” con fotografías de época que abarcan desde los años de 1940 a 1980 pretende mostrar momentos de la vida cotidiana de los vecinos de la villa jayenera. Así mismo reivindicar el valor de la fotografía como soporte de la memoria de la historia de los pueblos, en este caso de cada uno de los vecinos que han aportado de manera desinteresada tan importante material gráfico.