
Los ciudadanos de la Unión Europea pueden votar a través de la página web del Banco Central Europeo (BCE), a cualquiera de las diez propuestas preseleccionadas.

Los ciudadanos de la Unión Europea podrán participar en la elección del diseño de los futuros billetes mientras Alhama reivindica un episodio histórico que cambió para siempre la forma de entender el dinero.
Europa está a punto de cambiar la imagen de uno de los objetos más cotidianos de nuestras vidas: los billetes de euro. Dentro de unos años, más de 350 millones de ciudadanos utilizarán una nueva serie con un diseño completamente renovado. Pero mientras el Banco Central Europeo (BCE) decide qué personajes, paisajes o símbolos representarán al continente, existe una historia que apenas aparece en los libros y que merece ser recordada. Una historia que comenzó hace más de cinco siglos en una pequeña ciudad andaluza llamada Alhama de Granada.
Porque mucho antes de que existiera el euro, mucho antes de que nacieran los bancos centrales y casi dos siglos antes de que Europa emitiera sus primeros billetes oficiales, Alhama descubrió que un simple papel podía tener el mismo valor que el oro.
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¿Sabías que...? |

El mayor cambio del euro desde su nacimiento
Los billetes que conocemos desde 2002 tienen los días contados. El Banco Central Europeo trabaja desde hace varios años en el diseño de una nueva familia de billetes que sustituirá progresivamente a la actual. No se trata únicamente de un cambio estético. Los nuevos euros incorporarán medidas de seguridad más avanzadas, serán más sostenibles y pretenden reflejar una imagen de Europa más cercana a sus ciudadanos.
Para ello, el BCE organizó un concurso internacional en el que participaron más de 1.200 diseñadores gráficos de toda la Unión Europea. De todas las propuestas recibidas, un jurado independiente ha seleccionado diez diseños finalistas, agrupados en dos grandes temáticas, sobre las que ahora pueden opinar los ciudadanos europeos mediante una consulta pública.
La decisión definitiva corresponderá al Consejo de Gobierno del BCE, aunque la opinión ciudadana será tenida en cuenta antes de elegir el diseño ganador, previsto para finales de 2026. Después llegará un largo proceso de grabado, impresión, pruebas de seguridad y fabricación, por lo que los nuevos billetes tardarán todavía algunos años en llegar a nuestros bolsillos y convivirán durante un tiempo con los actuales.
Europa está decidiendo qué quiere contar de sí misma cada vez que alguien saque un billete de la cartera.

Dos maneras de representar Europa
Las propuestas finalistas muestran dos visiones muy diferentes del continente
La primera está dedicada a grandes figuras de la cultura europea. En ella aparecen María Callas en el billete de 5 euros, Ludwig van Beethoven en el de 10, Marie Curie en el de 20, Miguel de Cervantes en el de 50, Leonardo da Vinci en el de 100 y Bertha von Suttner en el de 200 euros.
Si finalmente esta propuesta resulta elegida, Cervantes aparecerá en el billete de 50 euros, el más utilizado de toda la zona euro.
La segunda propuesta prescinde de personajes históricos y apuesta por la naturaleza. Cada billete combina grandes ríos europeos con especies de aves como la cigüeña blanca, el martín pescador, el abejaruco europeo, la avoceta, el alcatraz atlántico o el treparriscos, acompañados por imágenes de las principales instituciones comunitarias.
Dos maneras distintas de explicar Europa: una a través de sus grandes personajes y otra mediante la naturaleza compartida. Y, sin embargo, ambas parecen olvidar un episodio fundamental de la historia económica europea.

Quizá falta una tercera propuesta
Si los nuevos billetes quieren representar aquello que ha cambiado Europa, quizá falte un protagonista.
- No un escritor. No un científico. No un río. No un ave. Un lugar: Alhama de Granada.
- Porque allí ocurrió algo extraordinario.
- Una ciudad sitiada que cambió la historia del dinero
Corría el año 1483. Alhama acababa de ser conquistada por las tropas castellanas y resistía uno de los asedios más duros de toda la Guerra de Granada.
La situación era desesperada. Las lluvias habían derrumbado parte de las murallas, escaseaban los alimentos, los soldados llevaban meses sin cobrar, los albañiles seguían reparando las defensas, los comerciantes comenzaban a negarse a vender y las arcas estaban completamente vacías.
Sin dinero, la disciplina podía romperse en cualquier momento y la ciudad acabaría cayendo. Entonces apareció una solución tan sencilla como revolucionaria.

Cuando un simple papel empezó a valer como el oro
Íñigo López de Mendoza y Quiñones, conde de Tendilla y uno de los grandes estrategas de los Reyes Católicos, recurrió a un documento administrativo habitual en Castilla: el albalá.
Hasta entonces aquellos documentos servían como cartas de pago, salvoconductos o certificados administrativos. El conde decidió utilizarlos de una forma completamente nueva: comenzó a firmarlos garantizando que cada uno sería pagado en oro o plata cuando llegaran los fondos enviados por la Corona.
Aquellos papeles empezaron inmediatamente a circular por toda la ciudad. Los soldados aceptaban cobrar con ellos, los comerciantes vendían alimentos a cambio de ellos, los artesanos recibían su salario y los vecinos podían adquirir productos de primera necesidad utilizando únicamente aquellos documentos.
Por primera vez en Europa, un papel empezó a funcionar como dinero sin tener valor propio. Lo importante ya no era el pergamino, sino la confianza. Todos sabían que aquellos documentos acabarían convirtiéndose en monedas cuando llegara el dinero real. Precisamente por eso los aceptaban.
El mismo principio que sostiene hoy el euro
Cinco siglos después seguimos utilizando exactamente la misma idea
Un billete de 50 euros apenas cuesta unos céntimos fabricarlo. El papel sobre el que está impreso no vale cincuenta euros. Vale porque todos confiamos en que el Banco Central Europeo garantiza ese valor.
Eso mismo ocurrió en Alhama en 1483. La confianza sustituyó al oro y nació un concepto económico revolucionario que sigue sosteniendo el sistema monetario moderno.
Del albalá al euro
- 1483 — Alhama utiliza los albaláes durante el asedio, considerados el primer antecedente documentado del papel moneda europeo.
- 1661 — El Banco de Estocolmo emite los primeros billetes oficiales de Europa.
- Siglo XVIII — España pone en circulación los Vales Reales durante el reinado de Carlos III.
- 1868 — Nace la peseta como moneda nacional.
- 2002 — Entra en circulación el euro.

Casi dos siglos antes que el resto de Europa
Mientras los habitantes de Alhama utilizaban aquellos albaláes para comprar y vender, el resto de Europa seguía dependiendo casi exclusivamente de monedas metálicas. El primer banco europeo que emitió billetes oficiales fue el Banco de Estocolmo, en 1661, cerca de 180 años después.
España no conocería un antecedente semejante hasta los Vales Reales impulsados durante el reinado de Carlos III. China había inventado el papel moneda siglos antes, pero aquella experiencia nunca llegó a influir directamente en lo ocurrido en Alhama. Aquí la innovación nació de forma independiente, impulsada por la necesidad y el ingenio.
Por ello, numerosos historiadores consideran aquellos albaláes el primer antecedente documentado del papel moneda europeo, una interpretación que en los últimos años ha recuperado el catedrático de Historia Económica de la Universidad de Granada, José Miguel Reyes Mesa.
Una historia que Europa debería conocer
El Banco Central Europeo invita estos días a todos los ciudadanos a participar en la elección del futuro aspecto de los billetes. Es una magnífica oportunidad para reflexionar sobre aquello que queremos representar.
Quizá gane la propuesta dedicada a Miguel de Cervantes. Quizá sean los ríos y las aves europeas quienes ilustren la nueva serie. Cualquiera de las dos opciones será un magnífico homenaje a la cultura o a la naturaleza del continente.
Pero existe otra historia que también forma parte del patrimonio europeo y que muy pocos conocen. La de una ciudad andaluza que, en pleno asedio, descubrió que el verdadero valor del dinero no estaba en el oro, sino en la confianza.
Porque antes de que existieran los bancos centrales, antes de que aparecieran los primeros billetes europeos y mucho antes de que naciera el euro, Alhama de Granada ya había demostrado que un simple papel podía sostener toda una economía.
Quizá Europa no vaya a dedicar un billete a Alhama. Quizá nunca aparezca entre los grandes personajes ni entre los paisajes elegidos para representar al continente. Pero mientras millones de europeos deciden qué imágenes llevarán los billetes del futuro, merece la pena recordar que una parte de esa historia comenzó hace más de cinco siglos entre las murallas de una pequeña ciudad del antiguo Reino de Granada.
Y ese lugar tiene nombre: Alhama de Granada.
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¿CÓMO VOTAR? Los ciudadanos de la Unión Europea pueden participar en la consulta pública a través de la página web del Banco Central Europeo (BCE), donde deberán valorar cada una de las diez propuestas preseleccionadas. No obstante, la presidenta del banco central ha señalado que esta consulta pública no cuenta con la facultad de seleccionar al diseño finalista, sino «sino recabar la opinión pública sobre cada propuesta para apoyar la toma de decisiones del Consejo de Gobierno sobre el diseño final». «El rediseño de los billetes de euro forma parte de un esfuerzo a largo plazo del Eurosistema para garantizar que el efectivo siga siendo un medio de pago seguro, eficiente y accesible, preservando el acceso de los ciudadanos al dinero público y su libertad para elegir cómo pagar», ha sostenido Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE. Asimismo, la institución implementará nuevas medidas de seguridad en estos nuevos billetes de tal manera que facilitarán la autenticación y la accesibilidad, también para las personas con discapacidad visual. |

Nota del autor: Este reportaje toma como punto de partida las investigaciones y la labor divulgativa del catedrático de Historia Económica de la Universidad de Granada, José Miguel Reyes Mesa, quien ha recuperado y contextualizado el papel desempeñado por los albaláes emitidos durante el asedio de Alhama en 1483 como primer antecedente documentado del papel moneda europeo. A partir de esos trabajos y de la actualidad marcada por el proceso de renovación de los billetes del euro impulsado por el Banco Central Europeo, este artículo pretende tender un puente entre el pasado y el presente, mostrando cómo una innovación nacida de la necesidad en una pequeña ciudad andaluza anticipó uno de los principios esenciales del sistema monetario moderno: la confianza.
Vídeo didáctico-narrativo