Featured

La cabalgata que ilusiona a grandes y pequeños

Antes de iniciar el recorrido por Alhama, los magos de oriente, llevaron roscones a la residencia de mayores.

 El día amaneció con un sol tímido que apenas lograba imponerse al cielo invernal, pero conforme avanzó la mañana las nubes fueron ganando terreno hasta teñirse de un gris amenazante. Durante buena parte del mediodía planeó la duda de si la tradicional cabalgata de Reyes Magos podría celebrarse, ya que los nubarrones se mostraban cada vez más oscuros. Finalmente, la lluvia respetó la cita, aunque no así el frío propio de un enero recién estrenado: el termómetro marcaba siete grados, según la estación meteorológica instalada en la carretera de Loja, cuyos datos pueden consultarse en línea.

 A las cinco de la tarde, Sus Majestades los Reyes Magos hicieron su primera parada en la residencia de mayores, donde compartieron roscones de Reyes con los residentes, en un gesto cargado de simbolismo y cercanía. Una visita que llevó ilusión y emoción a quienes aguardaban con expectación, gracias también a la implicación previa de los trabajadores del centro, que habían contribuido a crear un ambiente festivo y acogedor.

 La salida oficial de la cabalgata estaba prevista para las seis de la tarde, aunque finalmente se retrasó cerca de una hora. Durante ese tiempo, niños y niñas, acompañados de familiares, se fueron apostando a lo largo de la carretera de Granada y hasta la plaza Duque de Mandas. La espera se hizo larga y la impaciencia crecía, con todas las miradas dirigidas hacia la zona de los Cortijillos, de donde debía aparecer la comitiva real. El ansiado destello azul del vehículo de la Policía Local, encargado de abrir el desfile, se convirtió en la señal inequívoca de que la magia estaba a punto de comenzar.

 Por fin, la cabalgata hizo su entrada, precedida por figuras y animales fantásticos inspirados en la fauna más reconocible de la televisión infantil. Tras ellos, las tres carrozas reales avanzaban lentamente, con Melchor, Gaspar y Baltasar saludando sin descanso. Acompañados por sus pajes, lanzaban caramelos a diestro y siniestro, provocando la ya clásica “batalla dulce”. La chiquillería, bien preparada para la ocasión, desenfundó bolsas y mochilas con el único objetivo de recoger el mayor botín posible.

 El cortejo continuó su recorrido hasta el punto final, donde tuvo lugar la entrega de regalos, culminando así una tarde-noche marcada por la ilusión compartida. Tras cumplir con su cometido, Sus Majestades emprendieron el regreso a sus palacios de invierno. En ese momento, Alhama registraba ya una temperatura de cinco grados, aunque el frío quedó en segundo plano frente al calor de una tradición que, un año más, volvió a reunir a grandes y pequeños en torno a la magia de los Reyes Magos.

Radio Alhama en Internet - RAi

 

Si estás registrado en Facbook puedes comentar aquí: