Salvador González, un cacineño en la historia de nuestra comarca y provincia


 Su máximos logros universitarios, culturales y sociales, a lo largo de una ejemplar vida, beneficiaron directamente a su pueblo natal, Cacín, al que jamás dejó de estar vinculado y comprometido a lo largo de toda su fructífera vida: Salvador González García, de profesión catedrático de Universidad desde los 33 años y de vocación ser un hombre tan agradecido como generoso.




El catedrático Don Salvador González García

 Hace unas semanas, hablábamos del también singular catedrático cacineño Francisco González García, uno de los mejores rectores que ha tenido la Universidad de Sevilla a lo largo de sus cinco siglos de historia, hoy estamos moral y gustosamente obligados a hablar de su hermano Salvador. Aquel joven catedrático, también de universidad y de Química Inorgánica, con uno de los mejores expedientes académicos que se han alcanzado por un nacido en nuestra comarca y provincia, y sobresaliendo a lo largo de toda su activa vida en tantos aspectos y campos.

 Justo es destacar y, por lo tanto, reconocer y pagar su entrega y vinculación a su querido Cacín durante toda su existencia, a lo que está, y muy decidida, la Corporación Municipal de Cacín, comenzando por su alcaldesa, Pepi Ramírez, al cumplirse pronto los veinticinco años de su definitiva partida.

 Porque sabe, y muy bien, que Salvador González jamás dejó de ejercer de cacineño, bien por sus constantes y periódicas estancias en el pueblo, o porque mantuvo un contacto y disposición muy positiva hacia sus paisanos, o porque atendió, ayudó y se sumó a las representaciones municipales de cada momento para lograr infraestructuras y otras realizaciones desde su excelente posición, aprecio y respeto del que siempre gozó dese los más altos niveles e instituciones de la provincia y capital de Granada, en la que, durante muchos años, fue primer teniente alcalde y una de los concejales más eficaces y queridos, desarrollando una gran labor como más delante veremos. Como bien sabe la alcaldesa de Cacín, por ejemplo, aunque falleció en 1997, don Salvador González fue quien hizo posible el coto social de Cacín, al que hasta los más humildes siempre pudieron y pueden acceder, y, sobre todo, los muchos, muchísimos, cacineño que recuerdan -ya en tantos casos los hijos y familiares de éstos- que les resolvió sus problemas de encontrar trabajo, o situaciones económicas al no tener empleo u otras muchas cuestiones de diverso tipo por las que se vieron afectados. Nada de Cacín le fue jamás ajeno y, menos aún, sus paisanos a los que en todo momento atendió de una forma especial.

Francisco González Sánchez, el padre de los catedráticos

EJEMPLO DE CACÍN

 Así, Cacín, nuevamente, va a dar un ejemplo de cómo tenemos que darle a cada persona su lugar y posición en su propia historia. Sí, constantemente lo hemos manifestado, lo justo es hacerlo, al menos en alguna medida, en vida. Pero cuando no ha sido así, debe de hacerse adecuadamente y con la justa proyección que corresponde, lo antes que sea posible. En ello están, como decimos, los representantes y los buenos vecinos de Cacín, comenzando por la máxima representación de la localidad, su alcaldesa, Pepa Ramírez.

Salvador con su esposa, María del Carmen, también cacineña

NUESTRO ENCUENTRO EN UCD

 Personalmente, desde niño, antes de fallecer mi padre, Inocente García Carrillo, administrador de la Estafeta de Correos de Alhama, ya oía hablar de estos hermanos, a quien él ponía, por ejemplo, resaltando al padre de los mismos, el cartero de Cacín, Francisco González Sánchez, al que tantas veces lo felicitaría por los logros académicos y universitarios de sus hijos, todo un orgullo para él. Una de las fotos que en actos nos quedó de mi padre -fallecido en abril de 1958- fue, precisamente, un día en Cacín con ocasión del homenaje que se le rendía a uno de ellos, y en el que estoy seguro que dedicaría unas palabras con aquel singular estilo y voz que le hacía sobresalir, resaltando a aquellos buenos doctores pero, sobre todo, a aquel cartero que desde Cacín venía a Alhama todos los días y cuyo esfuerzo, entrega y sacrificios para dar carrera a sus hijos ha conseguido que sesenta y tantos años después, hoy en día, más de treinta catedráticos de universidad y otros muchos singulares estudiosos y doctores universitarios más, hayan llegado a la elevada investigación científica en la actualidad, siendo los herederos universitarios de los hermanos González García de Cacín.

 Nos vimos en distintas ocasiones, pero quiero especialmente recordar aquellos años de 1976 a 1981, cuando ambos coincidimos, además en el afecto a nuestros pueblos y por lo tanto a nuestra comarca, en cuantas reuniones y asambleas de la UCD de Andalucía, a la que ambos pertenecíamos, y cuya última vez fue en Palma de Mallorca, con ocasión del II Congreso Nacional que celebró la Unión de Centro Democrático, en los primeros días de febrero de 1981, en el que ambos fuimos compromisarios elegidos por las respectivas provincias en las que residíamos, Granada y Málaga, así como por la propia región, Andalucía, y en el que nuestro admirado y apreciado líder, Adolfo Suárez, presentó su dimisión como presidente del partido. Fueron varios días y, es lo cierto, en más de una ocasión me distinguió con su conversación, tratándome con una amabilidad y cordialidad realmente proverbiales que bien conocían cuantos lo trataron en vida y muy especialmente en Cacín. Sobre todo, mi respeto de siempre se consolido para toda mi vida, cuando tuvo palabras de recuerdo hacia mi padre y la relación y aprecio del suyo hacia el mío, lo que fue mutuo entre ambos. Indiscutiblemente, Francisco González Sánchez fue un cacineño singular que, en años de ignorancia y analfabetismo, lo que tan duramente afectaba a los pueblos de España, tuvo muy claro lo que tenía que conseguir y consiguió, aunque nunca se pudo imaginar que llegase al cenit que ha alcanzado y sigue superando en la universidad, la ciencia y la investigación, a sus más altos niveles y por toda nuestra España.

La alcaldesa actual de Cacín, Pepi Ramírez, siempre intentando proyectar su pueblo

SÍNTESIS BIOGRÁFICA

 Dado la inmensidad de su biografía, sólo debemos ofrecer al amigo lector una síntesis de la misma:

 Nació en Cacín el día 12 de agosto de 1926, en el seno de una familia humilde. Su padre, Francisco González Sánchez, como hemos indicado, era cartero de Cacín y labrador; su madre, Josefa García García, era ama de casa. Salvador González García era el cuarto de 7 hermanos, cuatro varones y tres hembras, aunque uno de ellos -Antonio- falleció a la edad de 14 años como consecuencia de una malformación cardiaca. Su madre falleció cuando Salvador tenía 7 años como consecuencia de una infección severa, téngase en cuenta que en aquella época (1933) aún no se había descubierto la penicilina.

 Hasta la edad de 12 años, Salvador recibió su formación en la escuela de Cacín. Siempre recordaba perfectamente a sus maestros de entonces, especialmente a don Antonio, del que hablaba con frecuencia por ser un buen profesor para él y porque injustamente, sin haber cometido delito alguno, fue fusilado durante la Guerra Civil española. A los 12 años ingresó como alumno en las Escuelas del Ave María de Granada en donde completó sus estudios primarios y de bachillerato, siempre becado y con las más altas calificaciones.

 A los 18 años comenzó la carrera universitaria, estudiando Ciencias Químicas en la Universidad de Granada, también becado por el Estado Español. Al mismo tiempo que realizaba sus estudios, y a cambio de recibir pensión completa, Salvador impartió clases de Física, Química y Matemáticas en el Ave María. Ha de señalarse que, a pesar de las dificultades inherentes a estudiar una carrera difícil y trabajar al mismo tiempo como profesor de bachillerato, finalizó sus estudios universitarios obteniendo matrícula de honor en todas las asignaturas de su carrera y Premio de Honor de Fin de Carrera.

 De forma inmediata a la finalización de su carrera, realizó su tesis doctoral en la Universidad de Sevilla bajo la dirección de su hermano Francisco González García, ya por entonces catedrático de la Universidad de Sevilla, obteniendo la calificación de Sobresaliente cum laude y Premio Extraordinario de Doctorado.

Salvador González, en su juventud

NÚMERO UNO Y CATEDRÁTICO

 Entre los años 1953 y 1954 desempeño trabajos de investigación en Alemania becado también por el Estado Español. En el año 1955, ya en España, obtuvo por oposición nacional y con el número uno, una plaza de investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en el que desarrolló una fructífera actividad investigadora durante toda su vida.

 En el año 1959 obtuvo por oposición, con 33 años, la plaza de Catedrático de Universidad, impartiendo la materia de Química Inorgánica en la Universidad de Santiago de Compostela (1959-1961), en la Universidad de Salamanca (1961-1967) y en la Universidad de Granada (1967-1991).

 A partir de 1991 desempeña el cargo de Catedrático Emérito designado por acuerdo unánime de la Junta del Departamento y del Claustro Universitario en la Universidad de Granada, cargo que desempeñará hasta su fallecimiento en 1997.

 En el año 1981 se licencia como farmacéutico, por lo que a partir de aquel momento cuenta en su haber con dos carreras universitarias. En 1996 es nombrado académico de número de la Real Academia Iberoamericana de Farmacia.

Francisco y Salvador González, caminando por Cacín junto a otro amigos

CONCEJAL Y ESCUELAS DEL AVE MARIA

 Como consecuencia de su actividad universitaria, tanto docente como investigadora, quedan numerosos artículos científicos y libros sobre química inorgánica destacando aquellos relativos a la química de los silicatos y a la estructura y composición de los suelos agrícolas de Sevilla, habiendo publicado en la parte final de su vida investigadora, trabajos de gran repercusión en relación a la síntesis y actividad antitumoral de varios fármacos antineoplásicos diseñados y sintetizados en el laboratorio de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada que él dirigió durante toda su vida.

 Salvador González García brilló también en otros campos diferentes a los relacionados con el mundo universitario. Fue concejal de Cultura y primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Granada, desde 19971 hasta 1976. Entre las numerosas actividades y emprendimientos culturales que Salvador González realizó en ese periodo, destaca sobremanera la construcción e inauguración del Auditórium Manuel de Falla, que además gestionó personalmente en lo que respecta a su actividad cultural durante varios años.

 Durante esa época, como concejal de Cultura, Salvador también promocionó y extendió el conocimiento sobre la figura de Manuel de Falla, recopilando documentos que obran actualmente en poder del Ayuntamiento de Granada sobre la figura del inigualable compositor. Nuevamente, ha de quedar constancia que toda esa labor fue realizada sin ningún tipo de remuneración personal.

 Asimismo, como la persona agradecida que fue toda su vida, como bien nacido, y dando cumplimiento a la obligación que libremente se impuso desde sus primeros años en ellas, de devolver a las Escuelas del Ave María todo el cúmulo de oportunidades que de ellas recibió, Salvador González desempeñó durante catorce años el cargo de presidente del Patronato de las Escuelas. Gestionando desde este puesto todo lo referente a su organización económica y, muy especialmente, todo lo relativo al espíritu docente Manjoniano que debería ser preservado y promovido. Nunca cejó en este empeño, desempeñase los cargos que desempeñase, llevándolo a cabo con la máxima dedicación y eficacia, con logros y resultados sobresalientes para cuantos alumnos alcanzaban estos prestigiosos centros de educación y enseñanza. Por supuesto, igualmente, todo esto lo desarrolló sin ninguna remuneración económica.

Los catedráticos con su padre y el mío, Inocente García Carrillo, en un homenaje en Cacín.

SU CACÍN NATAL Y PERMANENTE

 Una faceta, que hemos de destacar en este medio de comunicación comarcal, atañe a la relación de Salvador González con su pueblo natal, comenzando, como no podía ser de otra forma, casándose con una cacineña, María del Carmen Moles Vinuesa, nacida 1929 y con la que tuvo siete hijos. Con Cacín mantuvo un estrecho vínculo durante toda su viva. Desde los cargos que desempeñó durante su vida y muy especialmente en su época como concejal del Ayuntamiento de Granada, pudo promover numerosas acciones destinadas a la mejora de las infraestructuras de su pueblo y del nivel de vida de sus vecinos. Igualmente, también ayudó a muchos de sus paisanos a alcanzar mejoras en sus situaciones personales, tanto en el orden laboral, así como en los de otras clases. Aunque se trata de cuestiones intangibles, seguro que muchos de sus paisanos de Cacín -hijos y familiares de los mismos- no habrán olvidado estos hechos. Salvador González era un amante pasional de la Naturaleza, la que defendió en todo momento y preservó en cuanto le fue posible durante toda su vida.

 Fue labrador gestionando la pequeña finca familiar que aumentó y mejoró notablemente para finalmente cedérsela a sus hijos como herederos. Además, era un profundo amante de la caza y la pesca, que siempre practicó en los campos de su pueblo. Él creó el primer coto social de caza de Cacín, que aún existe, y que ha permitido que muchas personas humildes puedan practicar este deporte con un escasísimo coste económico, como hemos indicado anteriormente.

 En pocas palabras, otra ilustre persona de nuestra tierra, en este caso de Cacín, que recuperamos para nuestra comarca por medio de “Alhama Comunicación”, y para su pueblo natal con el especial apoyo y decisión del Ayuntamiento de dicha Villa que ya lo tiene muy presente, precisamente cuando se va a cumplir un cuarto siglo de su fallecimiento en febrero de 1997.

Salvador González, en Paris
Entregando un premio en la Real Feria de Cacín, a la que siempre le gusto asistir, y con su hermano Francisco e hija de éste.
Salvador González con unos amigos
Representando a la Corporación Municipal de Granada