Embassy, un lugar madrileño con historia. (Emblemático escenario de “El tiempo entre costuras”)



Margarita Kearney Taylor, con la ayuda de su padre, que contaba con importantes influencias en la capital, consiguió fundar este mítico establecimiento, inaugurado el 5 de diciembre de 1931, pocos días antes de que jurase el cargo como Presidente de la Segunda República Española, el político cordobés, D. Niceto Alcalá Zamora.

María Jesús Pérez Ortiz

Filóloga, catedrática y escritora

 Margarita, de nacionalidad irlandesa, había llegado a España procedente de París en 1928. Vino a nuestro país para trabajar en la factoría de la General Motors y se instala en el Paseo de la Castellana, ya que veía en este lugar, una vía muy similar a los Campos Elíseos de París.

 Con el tiempo se plantea la necesidad de abrir en Madrid un salón de té al estilo inglés, al comprobar que no había en la capital de España ningún lugar donde las mujeres pudieran ir solas a tomar el té, a diferencia de lo que su cosmopolitismo le había permitido conocer, y que hiciera servicio al personal de las numerosas embajadas extranjeras situadas entonces en esa prestigiosa zona de Madrid. Ubicado en el Paseo de la Castellana, marcó un paso a la modernidad, en una España acostumbrada al consumo de chocolate y a los cafés de tertulia.

 Kearney Taylor, separada de un multimillonario americano, elaboraba unos exquisitos “cocktails que hacían las delicias de sus amistades, entre los que se encontraban diplomáticos, aristócratas, políticos, empresarios, intelectuales…Todo un símbolo en aquel viejo Madrid, que ralentizó su actividad durante el periodo de la guerra civil para volver a su apogeo en 1939, convirtiéndose en tapadera de espionaje internacional durante la Segunda Guerra Mundial.


Fotomontaje de Margarita Kearney Taylor en el Embassy 

 A finales de los años 30 y comienzos de los 40, la posición neutral de España en el conflicto europeo hace de Madrid un centro de espionaje entre los bandos contendientes en la Segunda Guerra Mundial. Embassy pronto se convirtió en el lugar de reunión adecuado para los miembros del cuerpo diplomático, refugiados, entre los que se encontraban agentes de espionaje. El doctor Eduardo Martínez Alonso ayudó a salvar a varios miles de refugiados que entraban ilegalmente en España en los años 40, prestando su ayuda a los servicios de inteligencia británicos en España. Era amigo de Allan Hillgarth, Agregado Naval y encargado por Winston Churchill de coordinar el servicio secreto británico en nuestro país. Es en esa época en la que el Salón de té Embassy se llenó de contendientes de ambos bandos y era visitado por Sira Quiroga, el espléndido personaje de “El tiempo entre costuras”. Los sótanos del local se llenaban de refugiados que pasaban la frontera de los Pirineos, huyendo de las consecuencias del conflicto bélico europeo.

 Y es que la posición de España en la Segunda Guerra Mundial hizo que existieran representantes diplomáticos de ambos bandos en la capital española, en muchos casos conviviendo en los locales de restauración como eran los hoteles y restaurantes. Esta situación permitió que algunos locales fuesen de uno, u otro bando como ocurrió con el Embassy (aliados) y el restaurante Horcher, inaugurado por Otto Horcher, amigo de la cúpula nazi, en 1943 (alemanes). Otro referente en este tipo de actividades fue el hotel Ritz cuyos visitantes fueron, entre otros: el mariscal Pétain, Heinrich Himmler, en cuya visita se acordó la cooperación española en la Segunda Guerra Mundial mediante el envío de la División Azul, siendo también asiduo visitante Millán Astray.

 En 1975 Margarita Kearney Taylor, ya mayor, decide vender el local a un grupo de amigos, aunque se mantuvo como accionista y de una u otra forma siempre vigiló su funcionamiento. Murió en los años ochenta y fue enterrada en el cementerio británico de Madrid. Durante esos años el local se amplió; el antiguo Salón de té se convirtió en la actual pastelería y tienda delicatessen, mientras que en la ampliación se ubicó el nuevo Salón de té y el bar adyacente.


Terraza-comedor en el Embassy

 Uno de los personajes que asistía a menudo a desayunar era el que fuera Presidente del Gobierno durante dos años, Leopoldo Calvo Sotelo. Asimismo los pasteleros de Embassy fueron los encargados de elaborar en 1995 el postre de boda de la infanta Elena. Igualmente, durante la visita de la reina Isabel de Inglaterra a Madrid, se le ofrecieron los típicos scones de Embassy (panecillos redondos típicos de la cocina del Reino Unido y originarios de Escocia).

 De la antigua era del primigenio Salón de té madrileño se conserva el reloj, los taburetes del bar y el estrado en el que Margarita Kearney Taylor solía vigilar antaño el funcionamiento del mismo y donde figuran además los numerosos premios que fueron obteniéndose a lo largo de los años desde su inauguración.

 Embassy, uno de los establecimientos madrileños cargados de historia. Embassy, un lugar para la memoria del recuerdo… Embassy una palabra que no pertenece a nuestra lengua pero que ya nos pertenece por derecho.