Sobre lo divino y lo humano

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    Supongo que muchos de mis pocos lectores, pensarán que es éste arduo tema para desarrollar en el breve espacio de poco más de un folio.

     Y dudarán, y con razón, de que los conocimientos sobre lo divino y lo humano de este opinador sean tan completos como para poder decir algo mínimamente coherente o interesante. Se trata más bien de, acotando el campo de la reflexión, opinar sobre la religión y la ciencia en cuanto a aspectos relacionados con el deseo natural y humano de saber, de tener algún conocimiento o certeza sobre las grandes preguntas que han ocupado siempre a quienes, satisfechas sus necesidades por el trabajo de otros, han tenido tiempo sobrado de ocio para hacerse esas preguntas.

     Deseamos saber qué sentido tienen la vida, de dónde viene el hombre y, sobre todo a dónde va. Para ello la religión tiene certezas. Aunque lamentablemente sólo están respaldadas por la fe; por el contrario, la ciencia, ante esas grandes preguntas sólo responde con dudas e incertidumbres y muy pocas certezas. Pero esas certezas están respaldadas por los procedimientos, protocolos y experimentos que dan fe de esas pocas cosas que sí podemos saber. Como escribió el premio Nobel de física Richard Phillips Feynman: “Estamos en los primerísimos comienzos de la raza humana. No es irrazonable que tropecemos con problemas. Hay decenas de miles de años en el futuro. Nuestra responsabilidad es hacer lo que podamos, aprender lo que podamos, mejorar las soluciones y transmitirlas. Nuestra responsabilidad es dejar las manos libres a los hombres del futuro. En la impetuosa juventud de la humanidad podemos cometer grandes errores que puedan bloquear nuestro crecimiento durante mucho tiempo. Esto es lo que haremos si decimos que tenemos ahora las respuestas, tan jóvenes e ignorantes; si eliminamos toda discusión, toda crítica, diciendo: «Eso es, muchachos, ¡el hombre está salvado!», y con esto condenemos al hombre por mucho tiempo a las cadenas de la autoridad, confinado a los límites de nuestra imaginación actual. Así ha ocurrido muchas veces antes.

    Nuestra responsabilidad como científicos, sabedores del gran progreso y el gran valor de una filosofía satisfactoria de la ignorancia, del gran progreso que es el fruto de la libertad de pensamiento, está en proclamar el valor de esta libertad, enseñar que la duda no debe ser temida, sino bienvenida y discutida, y exigir esta libertad como nuestro deber para con todas las generaciones venideras.”
     Llevamos, efectivamente, muy poco tiempo sobre la Tierra para que en tan corto espacio de tiempo (se ha calculado que, si comparamos la edad del planeta con nuestro tiempo en ella, si el valor de la edad de la tierra fuese un año, nosotros habríamos llegado en la última media hora del 31 de diciembre). Es cierto que en tan poco tiempo nos ha dado tiempo a hacer algunas cosas positivas para disfrutar, los de esta parte del bloque de vecinos, de algún confort; pero también nos ha dado tiempo a matarnos los unos a los otros por mandato de alguno de los dioses con los que contamos, o en nombre de los más excelso ideales. Desde que aprendimos a asir un garrote no hemos parado.

     Resalto del texto de Feynman sobre todo el gran valor que le da a la duda, al derecho que tenemos, los científicos y los no científicos, los opinadores y los lectores de opiniones a dudar. Mucho más en una época como esta en la que nos ha tocado vivir, en la que cualquiera puede escribir en Facebook que el gobierno quiere probar la vacuna del Covid con 3000 soldados, así, sin más y siempre hay quien lo dé por bueno.

     De las dudas surgen las sanas peguntas, la búsqueda de respuestas, el disfrute de la lectura, el estudio y la investigación, que casi siempre nos va a llevar a nuevas dudas; pero en el proceso seguramente algo habremos aprendido y casi con certeza, nos habremos divertido. De las certezas absolutas surge la el estancamiento y la inmovilidad intelectual, que tanto se parecen al fascismo intelectual, si es que esto no es un oxímoron.

     No es mal programa el que proponía el físico: “Nuestra responsabilidad es hacer lo que podamos, aprender lo que podamos, mejorar las soluciones y transmitirlas.”

     Por cierto, no he puesto la referencia del libro de la cita de Feynman ¿Es fiable?



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