
Se ha quedado la casa sin risas, / sin juegos, sin alma.
Mi casa desierta
(A mis nietos)
Se han quedado los cuartos vacíos.
Se ha quedado la casa desierta.
Ya no hay nadie que ocupe las sillas
y se siente conmigo a la mesa.
Se ha quedado la casa sin risas,
sin juegos, sin alma.
Y esa luz que inundaba a raudales
cada habitación,
ahora me falta.
Ya mis ojos, marchitos, cansados,
se cierran a veces,
mirando hacia dentro;
esperando una voz cristalina
que llame a mi puerta
y me diga: ¡abuelo!
Santa Cruz, enero 2026
Luis Hinojosa D.
