La naturaleza en estado puro



 Sábado seis de abril, diez de la mañana, el sitio de reunión de los componentes del club senderista que teníamos previsto hacer esta ruta, poco a poco se fue llenando de gente. Maletas, mochilas y bastones componían el extraño equipaje que los viandantes a esas horas podían observar…. ¿Con qué va a viajar un caminante si no?, pues, con su mochila, su bordón y su fuerzas.













 Tuvimos que fletar un autobús y un minibús para esta aventura serrana, en total nos reunimos sesenta y una personas dispuestas a pasar un fin de semana inolvidable entre verdaderos compañeros.

 Nuestro primer objetivo era llegar hasta el pueblecito de La Iruela, un lugar idílico a escasos 2 kilómetros del pueblo de Cazorla, en dirección hacia el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas (www.sierras de cazorlaseguraylasvillas.es). En la Iruela, teníamos prevista una parada para almorzar en grupo, dentro de las instalaciones del hotel Sierra Cazorla, ubicado bajo la atenta y altiva mirada del castillo Templario, edificado encima de una peña imposible, que domina el paisaje del inmenso “mar de olivos”, que es esta zona de la provincia de Jaén.

 A la hora prevista, llegamos a comer, se nos sirvió un suculento almuerzo que sirvió para descansar de las tres horas y media que llevábamos de carretera en nuestros cuerpos.

 Al termino del almuerzo, de nuevo “a la carga”, la carretera en ascenso deja atrás el ultimo pueblo, el de Burunchel, a partir de aquí, la carretera ya es de montaña y asciende hasta el puerto de las Palomas de 1200 m de altitud sobre el nivel del mar.

 Ya estábamos en dirección a Arroyo Frio, lugar donde nos hospedaríamos esa noche de Sábado, pero no sin antes pararnos en el mirador de este puerto, donde se puede disfrutar de las incomparables vistas de todo el Valle del rio Guadalquivir, que nace en estos parajes serranos, también se podía ver la aldea de Arroyo frío, enclavada en el fondo de este valle y núcleo turístico principal del Parque Natural por su situación y los servicios que ofrece a los visitantes.

 Ya nos esperaban en el hotel rural Montaña, un establecimiento acogedor y muy cómodo y donde pasaríamos esta noche de sábado.

 Tras el acomodo de los socios, la tarde se pasó en un suspiro, primero hicimos la visita obligada al Parque Cinegético de la Sierra, a una media hora por carretera, con un poco de suerte y en agradable paseo pudimos ver algunos ejemplares de ciervos y de gamos en libertad, a escasos veinte metros del camino, en la parte más amplia del Parque hay una enorme terraza mirador hacia las colas del pantano del Tranco, donde también pudimos ver algunos ejemplares, pero eso sí, algo más lejos.

 La tarde entre este agradable paseo y la distendida charla de nuevo nos llevó a los buses, para regresar al pueblo y terminar en el mismo de compras, la cena estaría servida ala nueve de la noche y hasta esa hora estuvimos “echando la tarde”.

 La cena, estupenda y después unas copas y un poco de diversión, en un local muy cercano al hotel, donde por cierto se estaba celebrando una boda y estaba lo mas de ambientado. A una “hora prudente”, nos fuimos retirando ya que el desayuno estaba previsto a las ocho menos cuarto, para salir hacia pie de ruta lo más temprano posible, ya que nos esperaban al menos 25 km. Y unas ocho horas, más o menos de caminata.

 Domingo siete de Abril, siete de la mañana, los despertadores de los móviles comenzaron a dar diana con sus estridentes músicas y sonidos, entre lo último de Adele y el canto de un fino gallo de corral, mi habitación se llenó de sonidos que rompieron el tranquilo sueño… en la mía hacía un calor…, el comedor se fue llenando poco a poco de socios, ya pertrechados para la ruta, y con puntualidad británica, a eso de las ocho y veinte más o menos estábamos preparados para darnos “caña”, por esos caminos.

 La ruta del rio Borosa comienza en la piscifactoría existente frente a la llamada Torre del Vinagre, que es el centro de visitantes de este Parque Natural, en el, los turistas pueden conocer al detalle, la historia, la fauna, la flora, la geografía y los aspectos etnográficos de este enorme Parque Natural, (www.turismoencazorla.com/monumentosycentros/torredelvinagre).

 Junto a la piscifactoría hay dos enormes aparcamientos, en el acondicionado para autobuses dejamos los nuestros, con una pequeña charla sobre la ruta antes de salir, comenzamos a caminar, eran sobre las nueve de la mañana, algunas nubes altas en los cielos, pero que presagiaban su pronta retirada para que el sol inundara este precioso día primaveral,…. que ya era hora.

 La protagonista única desde el comienzo de ruta, además del soberbio paisaje, fue agua.

 En los primeros pasos tras cruzar el puente sobre el rio Borosa, ya nos mostraba este que la cantidad de agua que bajaba por él, la de los pequeños arroyos que bajaban desde el bosque hasta el camino inicial, y la que ya comenzamos a pisar, en el mismo camino de comienzo de ruta, presagiaban un espectáculo natural único, así que allí, se “abrió el telón”.

 Con el rio siempre a nuestra derecha en este primer tramo de aguas limpísimas de color verdoso, y con su fondo visible de un blanco intenso, comenzamos a disfrutar, el primer barranco que nos brindaba su acuático espectáculo estaba a nuestra izquierda, con una catarata de unos cuatro metros limpia y cantarina, era el barranco del Ruejo, más adelante una fuentecita con tres caños, y el rio, unos kilómetros más arriba las aguas del arroyo de las truchas dejaban su caudal sobre el del Borosa, y todo esto con un fondo de pinares, quejigales, encinares, y un sinfín de diferentes especies vegetales únicas, y protegidas al igual que todo el entorno con un grado A, así hasta llegar al puente de los pliegues, donde se pueden observar los plegamientos de las capas rocosas que conforman este valle por donde discurre este emblemático río.

 Seguimos rio arriba por este carril, que es el que llega hasta la central eléctrica de los Órganos, distante aun algunos kilómetros.

 En un recodo del camino, hay que desviarse a la derecha, hay que estar atento pues cabe la posibilidad del despiste y seguir por el camino de la central.

 Aquí se transforma el camino en sendero, es el sendero de la Cerrada de Elías, su origen es una vereda de pescadores, por la cual estos, buscaban los sitios más escondidos para pescar las mejores truchas, ya sabéis cosas de pescadores. El sendero cruza varias veces el caudalosos rio, por unos puentes habilitados de madera, hasta llegar al trozo más emocionante, la Cerrada, que es un estrechamiento de las paredes del cauce, donde el sendero está literalmente colgado sobre las aguas, el tramo es una balconada de madera de unos doscientos metros y que es el tramo más conocido de esta ruta, donde las cámaras de fotos echan literalmente humo, para llevarse el recuerdo del paso del mismo. A mitad del recorrido, sobre la pared chorreante de agua por doquier, se pueden observar unas plantitas muy curiosas, son plantas únicas que solo se dan en este paraje, eran una especie rarísima de planta carnívora.

 Aun algunos arroyos más vaciaban su contenido al rio, a nuestro paso, el arroyo de la Orada a la derecha y el de los Villares a la izquierda

 Tras la aventura de “parque temático”, de la Cerrada, el sendero vuelve a ser carril, y de esta forma nos iba llevando hasta la central eléctrica, con el rio ahora a nuestra izquierda entre formaciones rocosas de bastante altura y como no, otro barranco en este tramo el del Tejo a nuestra derecha nos recordaba que este mes de Marzo pasado ha sido el más lluvioso desde el año que se tienen estadísticas o sea el año 1947, al lado de una fuente, hicimos un reagrupamiento, para llegar todos a la vez hasta la Central Eléctrica, donde descansamos unos diez minutos, antes de acometer la subida hasta el nacimiento del rio.

 Un panel informativo en este paraje, nos habla de la historia de esta central, donde era increíble la vista de una cascada que a más de ochenta metros de altura dejaba caer una “cola de agua “, hacia el vacío, y que pasaba bajo un arco de piedra de sillería, que sirve de “entibe”, del tubo metálico que desde la boca del túnel de la acequia que surte de agua a la central, se deja ver en una caída de vértigo, para dejar la fuerza del agua en sus turbinas y así producir luz eléctrica, de verdad…… Todo un espectáculo, y el arco de sillería, una obra de cantería de un mérito increíble, por la dificultad de su construcción, prácticamente colgado en el vacío.

 Delante de la Central y cruzando un puente sobre el barranco del arco, comienza “la verea de la higueras”.

 Tenía algunos tramos algo dificultosos, sobre todo por la piedra suelta de una escorrentía que bajaba desde las altísimas peñas hasta el rio, posee este tramo una baranda de madera a modo de mirador, hacia el lecho del Borosa, donde se van sucediendo las cataratas y los remansos de agua con un sonido ensordecedor, que ya empezaba a ponernos en solfa sobre lo que acontece con el lecho del rio un escaso kilometro más arriba, donde seguía “el espectáculo acuático”, lo siguiente, la cascada del Borosa, al llegar a este sitio, nos encontramos a un grupo de siete senderistas del pueblo de Nerja, de diferentes nacionalidades encabezados por un típico ingles estirado y educadísimo de nombre Larry Reborn, que se unieron al grupo nuestro hasta llegar hasta el nacimiento del rio, Larry conoce Alhama desde hace bastante tiempo, y suele venir con grupillos al pueblo de vez en cuando… ¡saludos Larry, espero encontrarte otra vez por esos caminos!.

 Y más arriba la reina de las cascadas del rio Borosa, el salto de los órganos, un espectáculo natural donde el agua en gran cantidad y en caída libre desde una considerable altura, la dio el toque mágico final a esta subida tan espectacular, tras las fotos de rigor, las cámaras seguían “echando humo”.

 Tras admirar, este espectáculo, el último tramo es la subida hasta el comienzo del túnel por donde circula la acequia de aprovisionamiento de agua al tubo de bajada a las turbinas de la fábrica.

 Este tramo comienza desde la cascada de los órganos, y discurre por la montaña de escombros que se deposita en esta ladera, justo pegada a la mole pétreo que estaba encima de nosotros, en una recta larga y al final un pequeño tramo “en zigzag”, que nos dejó en la boca del túnel de la acequia, cuando se orado este túnel, los obreros practicaron unos agujeros en la pared de la roca hacia el vacío y por estos arrojaban el sobrante de material que se producía en la excavación del mismo.

 Este túnel tiene un pasillo a un lado de la acequia que sirve para su mantenimiento y limpieza, protegido por una alambrada sujetada por postes metálicos, a modo de “quitamiedos”, así que echamos mano a nuestras linternas y nos dispusimos a cruzarlo, a pocos metros un grupo más madrugador que nosotros venían en dirección contraria, y las “maniobras”, entre la estrechez del mismo, la acequia rebosante de agua, el agua que inundaba todo el tramo destinado a pasar el túnel a pie, la oscuridad absoluta en algún tramo, el perro que llevaban los compañeros que venían en sentido contrario, las risas, los senderistas de Nerja tras de nosotros hablando en inglés, y los “toques” de los salientes de roca del techo del túnel en alguna de nuestras cabezas, y las advertencias de “cuidado con la cabezaaaa…”de aviso a los que nos precedían, le dieron a este tramo un ambiente de película de humor inusitado, lastima no haber grabado un video del paso de este tramo, lastima.

 Al salir al exterior, había otro pequeño grupo esperando la salida del nuestro, la vereda seguía en dirección sur hasta el embalse, pero antes otro tramo de túnel más, y además con el piso del mismo con agua hasta la altura del tobillo lo que obligó al personal a subirse en el filo de la acequia para cruzarlo con todo lo que eso supuso, vuelta otra vez al ambiente del primer tramo del túnel, solo nos quedaban unos trescientos metros para llegar al embalse. Tras unas tres horas de caminata llegamos hasta el nacimiento del Borosa, que era un verdadero espectáculo, el rio nace justo al lado del embalse y es una surgencia de una fuerza que impresiona de casi un metro de altura y otro de diámetro, el agua sale a borbotones, bajamos a llenar las bidones de agua, y dejamos paso a otra gente que transitaba a verlo por la estrecha vereda, de aquí cruzamos el dique del embalse y fuimos a hacer nuestra comida en un precioso prado justo enfrente del dique de este embalse, entre pinos, encinas y agua limpísima.

 La vuelta, se hizo por el mismo camino, así que otra vez a los túneles, y a esas horas y con el día tan esplendido que estaba haciendo, los senderistas y los excursionistas aumentaban en número a nuestro paso, nadie se quería perder este espectáculo, en todos los miradores, en cualquier espacio mirando hacia el caudal del Borosa, podíamos encontrar personas, haciendo fotos, sentados o tumbados al sol, comiendo.

 En definitiva disfrutando de estos parajes que sin duda nos brindaron lo que puede ofrecer la Naturaleza en estado puro.

 A la bajada y después de dejar atrás la central eléctrica, en un prado de un verde intenso nos hicimos una foto de grupo, de esas para no olvidar, seguiremos caminando por Cazorla, seguiremos descubriendo paisajes, estas sierras nos han cautivado. Llegamos a los autobuses tras ocho horas y algunos minutos de camino y con 25 kilómetros de ruta, volvimos al hotel y de este para Alhama, con una parada en el trayecto.

 Una experiencia de grupo muy positiva en todos los sentidos, donde la camaradería y el buen rollo estuvieron presentes durante las 24 horas que duro esta aventura.

 Agradecemos a nuestros conductores Federico y Antonio su buen trabajo al volante y su paciencia, ya nos veremos en otra, seguro.













































































     
   Os esperamos a todos en el próximo fin de semana en los Encuentros provinciales de Senderismo a celebrar en Alhama durante los días 20 y 21 de abril, el grupo senderista "la Maroma", tiene la satisfacción de que sus socios, sean los monitores de las cuatro rutas previstas para el disfrute de los asistentes a nuestros parajes más cercanos, daremos todo lo mejor para que todo salga estupendamente.