Llamémosla “la ruta guinda”

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    Para terminar todas las obras importantes, y también las menos, como no, los antiguos canteros debían de dejar el remate más perfecto y más elaborado en la última piedra. Para que quedara constancia de sus misteriosos saberes constructivos y de trazas perfectas.


    Imagen suprior:  Antonio Ibarra Molero Molero (izq.), el guía de la ruta y José Luis Armenteros el socio granadino de nuestro club y contacto con Antonio Ibarra.





     Pues algo parecido hemos hecho con la ultima ruta, la hemos guardado hasta el final, hasta que la obra se ha culminado, han sido 15 rutas que desde el 15 de octubre de 2011 hasta el pasado día 10 de junio de 2012, han ido fabricando la cúpula perfecta hasta colocar esa piedra clave a modo de guinda de pastel para redondear los 257 kilómetros y novecientos veinte metros recorridos en esta temporada ya finalizada.

     El Parque natural de Sierra Nevada, era nuestro destino y concretamente el paraje conocido como “Los lavaderos de la reina”.

     Un buen amigo de nuestro socio capitalino, José Luis Armenteros, al que agradecemos en nombre de nuestros socios, y desde esta crónica, su aportación a nuestros conocimientos en busca de más caminos y más veredas.

     Antonio Ibarra Molero, fue quien amablemente comandó en la mañana de ese domingo día 10, la caravana de vehículos 4x4, con la que llegamos a nuestro pueblo favorito para caminar por esos parajes, Güéjar Sierra.

     El entramado de caminos vecinales que suben a la Sierra es impresionante, caminos hacia las casas que colgadas en el barranco del río Genil y entre arboles repletos de frutas y un verdor por doquier, nos fueron llevando siempre en subida y con un desfiladero de vértigo a nuestra derecha, hasta la conocida Vereda de los Papeles.

     Camino que ya sin dejarlo, nos fue elevando hacia las alturas serranas sorteando de vez en cuando a los grupos de ciclistas de montaña que en pleno esfuerzo íbamos dejando atrás.

     Una caseta de vigía forestal, en la parte final de la misma y el paso por un corral de ganado repleto de pacificas vacas nos daba la referencia del final de nuestro “safari montañero”, en esto coches, sin ellos aquí arriba es difícil llegar.

     Justo al comienzo de la ruta la acequia de los Papeles nos ofrecía el agua limpia de la sierra para llenar nuestros bidones. Treinta y dos personas, nos dimos cita junto a Antonio nuestro guía, que presentamos al grupo y tras lo cual iniciamos la marcha.

     2.080 metros de altura sobre el nivel del mar era la altitud de partida, una vereda en subida que fuimos sorteando, entre plantas aromáticas y algún arbustivo rastrero como el piorno.

     Hacia el sur, las caras norte de los tresmiles serranos, La Alcazaba (3.371 metros), en el centro el imponente Mulhacén (3.479 metros), el cerro de los Machos (3.327 metros) y el pico del Veleta (3.395 metros), hacían las delicias de los fotógrafos de nuestro grupo, donde cada vez hay más afición.

     Tras unos kilómetros de subida suave, alcanzamos la Cuerda de la vereda de la Loma de los Papeles, que ya no abandonaríamos, puesto que es una vía pecuaria que tiene la dirección hacia los Lavaderos.

     Esta, enlaza en su final con un viejo camino arriero que nos llevó hasta el mítico refugio montañero de Peña Partía, a 2.430 metros de altitud, donde hicimos un reagrupamiento y un descanso para tomar alguna fruta. Este refugio montañero es salida y llegada de dos rutas del Sulayr, el sendero de largo recorrido (GR-240), que recorre Sierra Nevada en círculo, con sus 19 rutas y trescientos kilómetros de recorrido, hacen de él, el sendero circular más largo de España.

     Aun estaban lejos Los Lavaderos, y continuamos la marcha, las “vereas” se podían ver en la lejanía recortadas entre el verdor de los prados serranos, la dirección era siempre al sur, atravesando otra vereda de ganado, la vereda de San Juan, que nos llevó hasta el límite del valle donde estos se encuentran. Una penosa y corta bajada con bastante piedra suelta nos hizo descender hasta el paraje de los Tajos Negros del Calvario, una pared rocosa que casi roza los tres mil metros y que es la referencia del paraje de los Lavaderos, que tras una corta vereda esta vez subiendo, nos dejó en tan impresionante paraje. Donde pudimos ver por primera vez en el suelo que pisábamos las colonias de la flor endémica más curiosa de Sierra Nevada y símbolo del gran sendero Sulayr, la llamada flor de la estrella de la nieve y las gencianas, que son flores montañeras muy delicadas y de un intenso color azulón.

     Los Lavaderos de la Reina, es un modelo de paisaje montañoso denominado Circo Glacial, está repleto de saltos y chorreras de agua limpia y cristalina, siendo este el nacimiento del Rio Maitena.

     Todos estos torrentes de agua desembocan en la laguna de Los Lavaderos de La Reina a 2.750 metros de altura sobre el nivel del mar y aquí empieza el espectáculo. Lástima que aun con todo lo que teníamos delante, y según los entendidos, un par de semanas antes fuera sido ya “el no va más”, pero la naturaleza es sabia y ella no espera a nadie, sólo hace su trabajo.

     Los colores verdes y grisáceos de las rocas pizarrosas y la visión de la grandiosidad de lo que nos rodeaba, nos hizo olvidar el esfuerzo derrochado y buscamos un lugar sobre la hierba para comernos un bocadillo y disfrutar de estos paisajes únicos.

     Frente a nosotros un par de grupos, estaban descansando junto a una cascada, donde el agua caía con fuerza, a la cual acudimos después de comer para hacernos una foto de grupo junto a la misma, algunos bloques de las ultimas nieves se conservaban a su alrededor y por unos minutos nos enzarzamos en una “guerrilla“ de pelotas de nieve en pleno junio, ¿alguien da más?.

     Aun nos quedaba camino y ruta para disfrutar antes de comenzar el descenso hacia los coches. El arroyo de Cobatillas, era nuestro camino, siempre a nuestra derecha el agua y las cascadas donde no había un rincón que no se mereciera un minuto de contemplación, y por supuesto una foto.

     Había que prestar también atención a la bajada, entre piedras, algunas bastante resbaladizas, hasta que llegamos tras algo más de un kilómetro, a la toma de agua de la Acequia de los Papeles, que era nuestro camino de vuelta, solo había que seguir el curso de la misma hasta los coches, un pequeño reagrupamiento después de la bajar y unas cuantas fotos mas fue nuestra despedida de estos preciosos prados, donde los grupos de caminantes se entrecruzaban para acceder a los Lavaderos siguiendo la ruta contraria a la nuestra.

     El paso por la Charca de Cobatillas donde, a pesar de sus frías aguas, un ciclista se estaba dando un chapuzón, fue el punto de retorno, nos separaban de los coches unos ocho kilómetros de carril, siempre sobre el embovedado de la acequia, que de tramo en tramo deja aflorar sus aguas en unos abrevaderos metálicos para que el ganado que pasta por estos terrenos se acerque a beber, en esta bajada , las vistas hacia las Sierras del norte de la provincia y hacia las tierras de la Hoya de Guadix son impresionantes, incluso agudizando la vista, se podían ver las montañas del Parque Natural de Cazorla, en la lejanía más inmensa.

     El sendero discurría suave en bajada, atravesando los barrancos que en épocas de lluvia aportan sus aguas al rio Maitena cuyo valle fluvial lo teníamos al fondo siempre a nuestra derecha.

     El barranco de las Monteses, el de los Gavilanes, el de Prado Moza, el barranco del Perro, y por último ya cerca de los coches el del Tomillar.

     Llegamos al punto de partida a las seis horas y veinte y cuatro minutos de ruta, con sus descansos incluidos, todos en muy buen estado y felices de haber llegado hasta el final de la ultima ruta de la temporada.

     El balance de la misma es de notable alto a todos los niveles, el de rutas escogidas, el de participación, el de objetivos y por supuesto el de la salud, sin ningún tipo de accidente ni incidente que sea reseñable por su gravedad, con lo cual podemos desearnos a todos los socios la enhorabuena por el trabajo bien hecho, ya sólo nos queda esa reunión entrañable en la que frente a una buena comida, recordaremos caminos, anécdotas, aventuras..., y todo lo que aporta de calidad de vida, está sana, sanísima actividad deportiva.

     Hasta septiembre, que gocéis y tengáis un buen verano, a pesar de todo lo que tenemos encima.

     Seguiremos informando.




























































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