Hacia arriba, destino la Maroma

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    Sobre las nueve de la mañana del pasado sábado 24 de septiembre, dieciséis alhameños, entre socios de nuestro club senderista y personas amigas del mismo, nos dimos cita en el cortijo del Robledal, para participar en esta nueva edición del encuentro de dos provincias en las alturas, ya en su tercera edición.




     El grupo de alhameños, excepto una persona, no pudimos entrar en la preinscripción, pero las ganas de caminar hacia esos paisajes y sitos únicos bastó para animarnos y participar a nuestra manera.

     En el aparcamiento del Robledal saludamos a Sebastián García Acosta, el autor quizá de la más completa guía sobre este nuestro Parque Natural, en su vehículo mostraba una maqueta hecha por él mismo, sobre la sierra al mas mínimo detalle, una preciosidad, que mostraba todos los rincones de estas montañas sureñas con todo detalle. Le dimos la enhorabuena por su excelente trabajo, y comenzamos nuestra subida.

     A esa hora de la mañana el sendero estaba bajo las sombras del pinar, el día presagiaba algo de calor, pero caminar subiendo con la sombra se hacia cómodo, el grupo lentamente y en plan paseo montañero fue ganando altura. Hicimos  un primer descanso en “los corrales” para reagrupar y emocionarnos con las vistas hacia el norte de nuestra Comarca. A medida que se va subiendo la pendiente comienza a hacerse más pronunciada, entre los pinos con los olores campestres  de la mañana, poco a poco fuimos ganando altura.

     Ya, al dejar el último bosquecillo comienza la subida hasta el salto del caballo, en esta parte del trayecto podemos ver y tocar los cuatro ejemplares que aun que dan de tejo (taxus baccata), son ejemplares únicos con una edad desconocida, la umbría donde están apostados hace que su conservación y crecimiento lento sean óptimos, son auténticos tesoros naturales, que nos hablan del origen del nombre de nuestra Sierra, La Tejeda “por ser lugar donde hay texos”……

     La peña del sol por encima de nuestras cabezas y plenamente iluminada ya a esas horas nos anunciaba que el calor comenzaba a hacer acto de presencia , allí arriba donde las veredas se parten para “Tacita de Plata”, y la Maroma,  en ese sitio ya el sol era de justicia.

     Optamos por ir antes de iniciar la subida, acercarnos hasta este idílico lugar, sitio de descanso de los viejos cabreros serranos, donde el agua fresca cae levemente sobre un hoyo en la piedra y donde el refugio de estos, es punto de visita, aunque ya este bastante abandonado. Tacita, nos da una visión ancestral de cómo vivían los pastores  hace años, cuando por estos parajes hacían su vida con el ganado, aun algún cabrero lo utiliza, pero de tarde en tarde. El viejo jarrillo de hojalata que se utilizaba para beber de esta fuente, ha sido sustituido por otro de aluminio, con algún “bollo” que otro pero que utilizamos para refrescarnos.

     Ya desde aquí a la Maroma hay como una hora de camino cuesta arriba, la vereda se junta con la que se ha abierto nueva para subir desde Sedella, una cuerda de senderistas subían lentamente por ella , esta nueva vereda acerca a la Maroma hasta este pueblo,  acortando la distancia y haciendo el ascenso mas cómodo , el antiguo ascenso desde “los Picaricos” hasta “las allanadas” era más largo y dificultoso, nos felicitamos y agradecemos a los responsables el acierto de abrir esta nueva vía de ascenso, eso hace que nuestro Parque Natural gane en rutas y en calidad.

     Arriba había una autentica fiesta, docenas y docenas de senderistas iban llegando poco a poco desde los diferentes puntos de salida. Unos buenos bocadillos sentados en la parte sur de la enorme altiplanicie mirando hacia la Axarquia malagueña es el premio del esfuerzo, se complementa esta subida con las típicas fotos en el punto geodésico y la visita a la tremenda sima de donde sacaban  la nieve por los neveros en los calurosos veranos de antaño para transportarlos hacia la costa.

     La bajada la comenzamos sobre la una y cuarto de la tarde, el descenso, poco a poco y con una parada para descansar un poquito, fue bastante cómodo y entretenido, el grupo bajaba en plan tertulia, contando experiencias, historias y algún que otro chiste. Sin darnos cuenta estábamos en el tajo del “contaero”, donde la broma es contarnos como hacían los pastores con el ganado cuando pasaban por él. De aquí, a nuestro coches ya un suspiro, y para casa.

     La subida a nuestra Maroma siempre es algo especial, yo invito a que cuando se pueda, se haga sin prisa. Llegar arriba no es tan difícil, eso sí, hay que hacer un buen desayuno, llevarse comida para disfrutar arriba de ella y del paisaje único que se aprecia, llevar botas mejor que zapatillas, salir con tiempo y disfrutar de los preciosos paisajes que nos brinda la naturaleza.

     Seguro que para la próxima jornada de este encuentro provincial, ya el próximo año, más personas querrán sumarse al evento, merece la pena, os lo aseguro.

    - El recuerdo gráfico de esta subida a la Maroma













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