Caminando con la luna llena, y van siete; crónica de un guía de cola



Como cada año y fieles a nuestra cita, colaboramos los senderistas con las actividades de nuestro verano cultural.




 Estas rutas nocturnas se conciben para vivirlas y disfrutarlas, así de esta manera nuestra corporación municipal es consciente de que esta actividad ya forma parte de nuestro entorno cultural veraniego, y este año tuvo lugar el pasado viernes 7 de julio.

 Por todo esto, un año más el Ayuntamiento organiza, junto al Club Senderista "La Maroma" de Alhama y Zafarraya, este paseo entre amigos y amigas de todas las edades, para recorrer las tierras y los caminos que desde hace miles de años nos rodean y como siempre bañados con la tenue luz plateada de la misteriosa y mágica luna llena, que desde arriba y por encima del empequeñecido ser humano nos recuerda que desde la noche de los tiempos ha iluminado a nuestros paisajes y como no a nuestras gentes.

 Ese entorno paisajístico y monumental, al que debemos nuestro máximo respeto de todos, y al cual tenemos que cuidar en su originalidad y sin alterarlo en lo más mínimo, porque es un préstamo para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos sepan que nuestra historia como pueblo y como sociedad está reflejada en cada tramo de estos caminos.

 Antes de las diez de la noche, hora en que la organización tenía previsto la salida de esta ruta nocturna, un trabajador municipal del área de turismo de nuestro Ayuntamiento, nos comunica que tanto nuestro alcalde, como el responsable de deportes de la corporación municipal nos deseaban a los caminantes buena ruta y que la disfrutáramos sin incidentes de ningún tipo y que disculpáramos su ausencia al no poder estar allí en ese momento, ni poder participar en ella.

 Dicho lo cual, y tras las foto de grupo, ochenta y dos personas comenzamos a caminar, primero por un recorrido urbano atravesando nuestro precioso barrio histórico bellamente iluminado, carrera de Francisco de Toledo, baja Iglesia, Plaza de los presos, calle Zapateros, Real y Puerta de Granada , fueron nuestros primeros pasos , saliendo a la carretera de Granada y tomando la dirección del camino de Torresolana, que antiguamente era la salida natural hacia las tierras del Salar y de Loja, y utilizada como Colada para el ganado trashumante hacia Málaga por estos últimos lugareños y como Cañada Real, ¿os imagináis a estos caminos trasegados en noches de luna llena como la de esta noche, por los arrieros y los ganaderos con sus rebaños?, por eso se han de conservar todos los caminos, por que forman parte de nuestro patrimonio y de nuestra historia.

 Seguimos nuestro sendero que deja a derechas esta cañada real y se desvía hacia el oeste, al camino llamado "de los cortijos", dejándonos frente a la Cooperativa "los tajos", donde hicimos un primer reagrupamiento.

 Tras unos minutos se reanuda la marcha, este guía de cola tenía ante sí una visión muy espectacular con el grupo de gente por delante en medio de la luz de la luna y allá delante como a doscientos metros la luz roja de nuestro guía de cabeza, avanzando con un buen paso y abriendo camino, de vez en cuando intercambiando ordenes por nuestros “walki” o simplemente dándonos alguna que otra broma, de una forma distendida y con algo de ironía entre la cabeza , la cola y nuestro compañero que va en el centro del grupo, de esta manera la coordinación en cada ruta es perfecta, para que todo se desarrolle con la máxima seguridad y calidad posibles.

 La histórica cortijada de Torresolana se presenta ante nosotros, un no parar de ladridos de los perros pastores en sus corrales nos recibieron con su estruendo, tras pasar cerca de la torre vigía de época árabe que nos contemplaba a nuestro paso .comenzamos a descender por un camino que atravesaba un frondoso olivar y dejando el barranco de La Lancha a izquierdas , el grupo enfilo hacia la cuesta de los Calares también llamado el camino de las Mesas, caminos estos que subían hasta la mancha de monte mediterráneo y que durante cientos de años fue donde de hacia el carbón para los hogares alhameños de aquellas épocas , por eso a la parte alta de dicho camino se le llama la mesa de los carboneros, pero nuestra ruta no subía hacia este precioso paraje , se quedaba hacia la mitad de la mismo.

 Una pronunciada cuesta de un kilómetro y setecientos metros, dejo al grupo a los pies de una enorme chaparra donde el paisaje se habría hacia el sur, con Sierra Tejeda de fondo , Sierra de Enmedio, sierra de Alhama, y la Sierra de la Almijara y por encima de este paisaje nocturno nuestra compañera inseparable... la luna, la visión de Alhama desde este punto a 984 metros, era de ensueño por qué delante de este fondo descrito estaba el caserío alhameño con la parroquia de santa María de la Encarnación iluminada destacando sobre todo este fondo... de verdad una imagen única, solo por contemplarla merecía la pena llegar caminando hasta este punto, esa es la magia de estas rutas nocturnas.

 Aquí hicimos el descanso de unos treinta minutos, prosiguiendo la marcha, ya en descenso por un carril hecho sobre una tierra de labor con los impertérritos centinelas de algún chaparro o chaparra de enormes dimensiones, muestras vivientes del bosque de encinas que antaño hubo en esta zona.

 Así, nos fuimos acercando hasta las inmediaciones del cortijo de Garcés, que dejamos a nuestra derecha, enfilando nuestra ruta de esta noche hacia el mismísimo cortijo de Polilla, donde se decía que el dulzor de las bellotas de estas encinas era parecido al dulzor del azúcar, el gracejo popular alhameño refleja este hecho con la conocida frase coloquial, que ya es un dicho alhameño..."eres más dulce o "durce" que las chaparras de Polilla", haciendo referencia a lo anterior.

 Atravesamos por delante de la fachada de dicho cortijo y descendimos hasta el camino de Santa Cruz, en dirección al Balneario, el cruce de caminos pasado el barranquillo de la lancha nos deja delante de la cuesta de "la jambre", su nombre es debido a que cuando venían los labriegos por este camino ya llegando al pueblo sentían el hambre en sus estómagos por la cercanía de sus casas y de un plato caliente de comida.

 Ya en el pueblo, entro la ruta por la puerta de Granada hacia el barrio histórico, atravesando la calle Real, parándonos a beber agua en el caño Wamba y enfilando por la calle Llana, llegamos hasta el final de esta ruta tras cuatro horas y dieciocho minutos desde la salida a las diez de la noche y recorrer quince kilómetros y cuatrocientos metros, dimos por finalizada esta séptima ruta nocturna, ahora quedaba un buen rato de convivencia, felicitando primero a nuestro guía Maxi, al compañero guía de centro Lozano , y por supuesto a todos los compañeros y compañeras de Alhama y de Zafarraya que echaron una mano para que todo saliera estupendamente, también hemos de dar las gracias a los miembros de Protección Civil, que como en cada una de nuestras rutas velan por que la seguridad este ante todo y felicitar a todas las personas que como cada año se dan cita en esta ruta para echar un buen rato entre vecinos y amigos y en más de un caso tener una primera experiencia en esta actividad senderista tan completa , saludable. Divertida y no competitiva que en definitiva de eso se trata.

 Ya no había "bulla" tras la llegada, y el Ayuntamiento nos obsequió con un picnic de madrugada en el que disfrutamos de las viandas y las bebidas frías y de una amigable conversación hasta que nos fuimos retirando poco a poco a descansar, este cronista como siempre os invita a la ruta nocturna y a caminar con la luna en el próximo verano de 2018, hasta entonces... también os invito a que os acerquéis a este mundo del senderismo donde caminando conocemos otros lugares , paisajes y sobre todo a otras personas.

 
En septiembre comienza nuestra temporada, os invito a que nos conozcáis, el Club Senderista "La Maroma" de Alhama y Zafarraya os informara atentamente y está abierto a todos y todas.

 

"Caminar es sinónimo de vivir"... Os esperamos.

















Foto de Grupo -Púlsala para ampliar-

Fotos: José Ramos Pedrosa.