
Árboles y karate por partida doble.
Dos nuevos árboles plantados por dos hermanos cintos negros del club Alhama-Ippon.
Carmen y Adolfo Moya Ruiz-Chena, dos hermanos que llegaron juntos a cumplir con la tarea, obtener el cinto negro en karate, y su maestro Antonio cumple con su promesa de un Kuro-Obi un pino. En esta ocasión dos.
Dos hermanos nobles, cariñosos y comprometidos miembros de honor en este su club de karate.
- Carmen metódica, apasionada y con espíritu de guerrera.
- Adolfo fuerte, potente y confiado.
El cinturón negro de karate es mucho más que un simple reconocimiento. Es el símbolo máximo de dedicación, esfuerzo, perseverancia y superación personal en el camino del karateka. Más allá de ser una meta alcanzable dentro de esta disciplina, representa un compromiso con uno mismo y con los principios fundamentales del arte marcial.
El acto simbólico de la plantación sigue, como siempre, el ritual que da sentido a esta tradición:
Se selecciona el árbol adecuado, se le pide que enraíce con fuerza y que sus ramas ofrezcan cobijo a quien se acerque; se bautiza el árbol con el nombre del karateka, recordando sus méritos y trayectoria; y finalmente se realiza un brindis, gesto sencillo que sella la unión entre la naturaleza y el espíritu del practicante homenajeado.
Pongamos de moda plantar árboles
Las imágenes de una evolución









