Los Sabineros, música de Sabina y mucho más



 Si Joaquín Sabina estuvo en el Patio del Carmen allá por los primeros ochenta como invitado del Festival de la Canción, el pasado sábado 27 de julio su espíritu volvía a estar presente en el mismo sitio encarnado, en la carne del argentino Mario Ojeda y en los huesos del granadino “Flaco” Rodríguez. Los Sabineros. El chiste es de ellos.



 Todo el universo poético del mejor Sabina en el que tienen cabida el amor, el desamor, el sexo, el deseo, la ternura, la traición, la lealtad y todo ese mundo de la noche del Madrid de la Movida poblado de perdedores, transgresores, princesas, putas, chorizos, “amores que mueren si no matan”, hombres de gris que han perdido el mes de abril, piratas de pata de palo. Todo eso cabe en la voz rota de tabaco y alcohol de Sabina.

 Y eso es lo que trajeron a Alhama Los Sabineros, con el refuerzo musical de Paco de Miguel, bajo y Fernando “Nano” Ramos en la percusión. Arropados con un sonido excelente, la Guitarra de Mario Ojeda y la voz de Flaco Rodríguez vistieron la noche de música, no solo de Sabina, y de humor. Mucho humor, humor inteligente y chispeante que en algún momento llegó a recordar al de los míticos Les Luthieres “¿Cómo se suicida un argentino?...arrojándose desde lo alto su ego”.

 “Dúo cómico-musical” se anuncian sencillamente en su página de Facebook y, precisamente eso es lo que ofrecieron a las más de 500 personas que ocupaban el Patio del Carmen, todo el aforo: humor, desenfado, espectáculo y música, no solo de Sabina, que también Serrat, Nino Bravo y José Luis Perales asomaron por allí a dejar una canción.

 Muchos años de escenario y carreteras, y “hablando de carreteras, la que tienen aquí, es una vergüenza como está, si necesitan firmas, acá tienen cuatro”, muchos años de escenario y carretera , de ensayos, actuaciones, de trabajo llevan en las espaldas Los Sabineros, los necesarios para ofrecer en cada escenario un puñado de canciones de Joaquín Sabina, en este concierto con los bises pasaron de veinte, todo eso aliñado con todo el humor y desenfado que sale de mezclar a un argentino con un malalfollá granaino con “mu buena follá” y una guitarra electroacústica, un bajo y unas percusiones.

 Los Sabineros, trovadores del siglo veintiuno, espectáculo, música y humor. No se puede pedir más, y el público entregado desde el principio disfruto, coreó, bailó y gozó de cada uno de los minutos del concierto al que sumaron al menos cuatro bises de regalo.

 En cuanto al repertorio sonó casi todo Sabina con sus temas más míticos, los de corte más acústico y los más rockeros,”ojos de gata “de Enrique Urquijo de Los secretos/ “Y nos dieron las diez” de Sabina el mismo inicio de la historia con dos finales distintos,” Mediterráneo” del maestro Serrat”, “Un beso y una flor” de Nino Bravo y “Libertad” de José Luis Perales. Y todo eso por tres euros. ¿Hay quien dé más?







Fotos: Prudencio Gordo.