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La ermita de los Remedios se apaga entre ruinas y silencio

El histórico templo alhameño presenta un avanzado estado de deterioro mientras sigue en sensación de abandono en uno de los edificios patrimoniales más singulares de Alhama.

 La ermita de Nuestra Señora de los Remedios lleva décadas esperando un interés por ella que nunca llega. Lo que durante siglos fue uno de los templos más relevantes de Alhama se encuentra hoy en una situación preocupante, con graves daños visibles, pérdida progresiva de elementos constructivos y un evidente abandono que amenaza con hacer irreversible su deterioro.

 Quien se acerque hoy hasta ella encontrará una imagen difícil de contemplar. La cubierta presenta hundimientos y deformaciones evidentes, algunas zonas han perdido ya parte de su protección, el entorno muestra signos de dejadez y el acceso permanece cerrado. La impresión general es la de un edificio que sigue resistiendo gracias más a la solidez de sus muros históricos que a la atención recibida durante las últimas décadas.

 La situación resulta especialmente llamativa por tratarse de uno de los inmuebles de interés histórico y artístico de Alhama. Sus orígenes se remontan a comienzos del siglo XVI, cuando la fundación del templo quedó vinculada al legado de Gutierre de Padilla. A lo largo de los siglos pasó de estar dedicado a San Benito a recibir la advocación de San Sebastián y, finalmente, la de Nuestra Señora de los Remedios.

 En su interior llegó a conservar pinturas murales renacentistas, yeserías barrocas, un importante retablo realizado en el siglo XVIII y un singular camarín cubierto por una cúpula lobulada que los especialistas consideran uno de los elementos más interesantes del conjunto. Buena parte de ese patrimonio desapareció o resultó gravemente dañado durante la Guerra Civil y en los años posteriores.

 La ermita conoció también usos muy distintos a los religiosos. Tras el terremoto de 1884 llegó a servir temporalmente como templo parroquial. Más adelante, ya en el siglo XX, fue utilizada como vivienda, almacén agrícola, cuadra y gallinero, destinos que reflejan tanto la pérdida de su función original como la falta de una política de conservación estable.

 Lo más preocupante es que el deterioro actual es fruto de un episodio puntual, sino de un proceso continuado durante décadas. No se recuerda de nunca haber visto nunca una actuación destinada a garantizar su conservación. Generaciones enteras de alhameños han contemplado cómo el edificio envejecía lentamente sin que nadie prestara el menor interés por la misma.

 A ello se suma la preocupación sobre la situación del entorno inmediato de la ermita. En los últimos años se han realizado cerramientos y delimitaciones en parcelas colindantes que han cambiado notablemente la percepción visual del lugar. Aunque corresponde a las administraciones competentes y a los registros públicos determinar con exactitud la titularidad y los límites de cada propiedad, la sensación que se transmite  es que el aislamiento progresivo del monumento contribuye a aumentar su vulnerabilidad y a dificultar su integración como espacio patrimonial accesible para la ciudadanía, ya que como auditorio, museo o cualquier otro destino podría tener un valor importante.

 ¿Cuánto tiempo podrá seguir resistiendo? Cada invierno que pasa, cada cubierta que se desplaza unos centímetros más y cada elemento arquitectónico que se pierde reducen las posibilidades de una restauración completa y aumentan el riesgo de que Alhama pierda definitivamente una pieza irreemplazable de su historia.

 La ermita de los Remedios no es únicamente un edificio antiguo. Es el testimonio de más de quinientos años de historia local, de la presencia de la Orden de Calatrava, de las devociones populares, del terremoto de 1884 y de la propia evolución urbana de Alhama. Su deterioro no afecta solamente a unos muros; supone la pérdida gradual de una parte de la memoria colectiva del municipio.

 Mientras pasan los años y continúan acumulándose los daños, la sensación se comparte es que el mayor enemigo de la ermita no ha sido ninguna guerra ni ningún terremoto, sino algo mucho más silencioso: el abandono. Y frente a ese enemigo, todavía queda alguna oportunidad para actuar antes de que sea demasiado tarde.

La ermita de los Remedios: cinco siglos de historia a las puertas de Alhama

 La ermita de Nuestra Señora de los Remedios se levanta en una pequeña elevación situada extramuros de la antigua ciudad de Alhama, junto al histórico acceso de la Puerta de Granada. Su origen parece remontarse a los primeros años del siglo XVI, poco después de la conquista castellana. La tradición documental atribuye su fundación a Gutierre de Padilla, comendador de la Orden de Calatrava, quien al morir en 1515 dejó numerosas propiedades en Granada, Alhama y Santa Cruz con el fin de sostener una ermita dedicada a San Benito y asegurar oraciones perpetuas por su alma.

 Con el paso de los años, el proyecto inicial cambió de rumbo. La ermita pasó a depender del clero local y su advocación fue transformándose: primero estuvo dedicada a San Benito, después a San Sebastián y finalmente a Nuestra Señora de los Remedios, nombre con el que ha llegado hasta nuestros días.

 El edificio actual conserva buena parte de esa larga evolución histórica. Exteriormente destaca su portada de piedra, presidida por el escudo de los Padilla, uno de los testimonios más visibles de su origen fundacional. También resulta singular la huella del antiguo pórtico que protegía la entrada y que desapareció durante la Guerra Civil, al igual que la cruz de piedra que se alzaba frente al templo.

 Aunque hoy el interior se encuentra muy deteriorado, la ermita llegó a ser uno de los edificios religiosos más interesantes de Alhama. A finales del siglo XVI se decoró con pinturas murales de las que aún sobreviven algunos fragmentos, entre ellos figuras identificadas como San Andrés y posiblemente San Pablo. Más tarde, entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, el templo fue profundamente renovado. Se añadieron yeserías barrocas, una nueva capilla mayor y un notable camarín para la Virgen, cubierto por una peculiar cúpula lobulada que constituye uno de los elementos artísticos más destacados del conjunto.

 Entre los benefactores de esta etapa sobresalió Luis Venegas Carrillo, que financió un nuevo retablo para el altar mayor. La obra fue dorada y policromada en 1725 por Juan Jiménez y Cárdenas. En él se veneraban las imágenes de la Virgen de los Remedios, San Sebastián y San Roque, santos especialmente invocados contra las epidemias.

 Una de las anécdotas más curiosas vinculadas a la ermita ocurrió tras el devastador terremoto de Navidad de 1884. Mientras numerosos edificios de la comarca sufrieron graves daños, la ermita sirvió temporalmente como templo parroquial. Las crónicas locales recuerdan además que varias familias se refugiaron en sus inmediaciones y, al comprobar que sus viviendas habían resistido el seísmo, celebraron una fiesta junto al santuario, en contraste con la tragedia que se vivía en buena parte de la comarca.

 El siglo XX fue mucho más duro para el edificio. Durante la Guerra Civil desaparecieron el pórtico, la cruz exterior y gran parte de su patrimonio artístico. Posteriormente fue utilizada para usos muy alejados de su función original: vivienda, almacén agrícola, cuadra y gallinero. El abandono progresivo acabó provocando un grave deterioro estructural y la pérdida de numerosos elementos decorativos.

 A pesar de ello, la ermita sigue siendo uno de los monumentos más singulares de Alhama. Su origen ligado a la Orden de Calatrava, la conservación de restos pictóricos del siglo XVI, su camarín barroco y los recuerdos asociados al terremoto de 1884 la convierten en un edificio de gran interés histórico y artístico. Desde hace años distintas asociaciones y estudiosos locales vienen reclamando su recuperación para evitar que desaparezca uno de los testimonios más valiosos del patrimonio alhameño.

Lo más destacable de esta ermita:

- Fundación vinculada a Gutierre de Padilla y la Orden de Calatrava (1515).
- Cambio de advocaciones: San Benito, San Sebastián y finalmente Nuestra Señora de los Remedios.
- Conserva el escudo de los Padilla en la portada.
- Restos de pinturas murales de finales del siglo XVI.
- Importante reforma barroca en los siglos XVII y XVIII, con un singular camarín de cúpula lobulada.
- Sirvió como parroquia provisional tras el terremoto de 1884.
Fue saqueada durante la Guerra Civil y posteriormente utilizada como almacén y cuadra.
- Actualmente, y desde hace mucho tiempo, permanece en estado de abandono, aunque su valor patrimonial es ampliamente reconocido.

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Vídeo didáctico-narrativo

 

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