Nuevo libro sobre las Sierras Almijara y Tejeda



Jesús Cuartero y Cayetano Casado publican una guía para conocer mejor las Sierras Almijara y Tejeda.


08/11/04
.- Con el título "Disfrutar caminando por los ríos y costas del Parque Natural de las Sierras Almijara y Tejeda" (Editorial Arguval, Málaga, 2004), acaba de salir a la calle un nuevo libro cuyos autores son Jesús Cuartero Zueco y Cayetano Casado Bolívar. Esta publicación, prologada por Antonio Pulido Pastor, director de este  espacio natural se subdivide en cuatro apartados según la localización de los itinerarios: 1º por el Norte de la Sierra Almijara, 2º por el Este de Sierra Almijara, 3º por la costa y 4º por el Sur de Sierra Almijara. También se completa con el cuento "Los Resineros", escrito por el maestro forneño Antonio Sánchez.  Asímismo, se añaden tres anexos en el que se relacionan tanto la flora como la fauna de estos parajes naturales y una información adicional con información sobre alojamientos, restaurantes y otros teléfonos de interés. En total, 254 páginas, bellamente ilustradas y con rutas minuciosamente descritas e ilustradas con sus respectivos mapas. Si está interesado, al igual que el resto  de bibliografía de Alhama y  comarca éste también puede adquirirlo en Alhama Comunicación. 

INTRODUCCIÓN GENERAL

 La temporada de verano en el Sur de Andalucía es mucho más larga que la que el calendario le asigna pues en mayo ya hay muchos días de fuerte calor en los que ir a caminar a la Sierra es verdaderamente agotador. Y esos días de canícula duran hasta octubre. Al caminante que ama la Sierra se le hace muy duro renunciar a su afición en todo ese largo período de calor, pero también es muy duro buscar los picos y las lomas bajo un sol de justicia, sudando y suspirando por un soplo de aire fresco. De ahí que haya que buscar alternativas en las que la vegetación nos permita caminar a la sombra, y corrientes de agua dulce o salada que quiten de vez en cuando el calor acumulado.

 El Parque Natural de las Sierras Tejeda, Almijara y Alhama guarda muchos arroyillos, todos con su bosque de ribera, que permiten realizar excursiones veraniegas sin tener que soportar el fuerte sol estival. Y cuando el sudor nos agobia, allí está el agua límpida y fresca invitándonos a dejar en ella las calorías que nos sobran en inolvidables chapuzones.

 Los riachuelos que nacen en torno a la Almijara tienen un caudal pequeño pero constante. Ni en las épocas más secas se acaba la reserva de agua que esta querida Sierra guarda en sus entrañas. Y donde hay agua hay vida, vida en forma de pececillos, vida en forma de plantas que nos brindan los atractivos colores de sus flores, vida en forma de árboles que nos protegen con su sombra, vida en forma de pajarillos que revolotean y trinan sin cesar.., pero también vida en forma de matorrales que nos cierran el paso y nos hieren con sus espinas.



 Los riachuelos siguen por hondos valles que se adentran hasta el mismo corazón de la Sierra, allí donde nacen y sólo son un rezumadero o un hilillo de agua. Esos valles nos guiarán en estas rutas de verano mostrándonos los desfiladeros y las angosturas por donde los riachuelos pasan, las tobas calcáreas con sus mil formas de cuento de hadas que la cal transportada por el agua ha formado con la ayuda del tiempo, las cascadas que salvan desniveles de más de 20 m, en las que la altura hace que el agua caiga abajo en forma de lluvia finísima, las profundas pozas donde el agua se remansa, clara como el cristal, para tomar un descanso entre rápido y rápido. Esos valles nos servirán en otras caminatas para acceder hasta escondidos y viejos cortijos o hasta la espina dorsal de la Sierra que separa las provincias de Granada y Málaga siguiendo el ascenso pausado y continuo que las aguas han marcado.

 Las rutas se han descrito a veces con un detalle excesivo, sobre todo cerca de los cursos de agua, porque esas sendas pueden estar limpias una temporada, pero en poco tiempo la vegetación con el agua crece desmesuradamente, las ciega y el caminante se queda sin saber por dónde recuperar a senda perdida. Junto con el detalle de los recorridos están las descripciones subjetivas que, como en el libro Disfrutar caminando por el Parque Natural de las Sierras Almijara y Tejeda, son para nosotros la parte más importante de los recorridos. Describir aquellos rincones, aquellos recovecos y gargantas que resultan especialmente bonitos, inusuales o grandiosos, porque nosotros no entendemos el caminar como una actividad competitiva en la que hay que cumplir un itinerario en el menor tiempo posible, sino como un esparcimiento en el que además del ejercicio físico se ejercita también la capacidad de observación y el espíritu se llena de imágenes bellas, imágenes que están allí, que son gratuitas y únicas

 Esas escondidas zonas son especialmente bellas porque no se las alcanza enseguida. Llegar a ellas requiere un esfuerzo que nos hace sentir que hemos merecido el disfrute y que hemos alcanzado algo único, igual que en el juego amoroso la dedicación que la conquista del ser querido conlleva nos hace apreciar, valorar y enamoramos de esa persona a la que dedicarnos tantas atenciones.

 Muchas de las sendas que se describen han sido limpiadas y acondicionadas recientemente bien por el Parque Natural de las Sierras Almijara, Tejeda y Alhama, bien por los Ayuntamientos. Al estar las rutas dentro del Parque recibirán, lógicamente, una atención y un cuidado del que han carecido durante décadas. Además los Ayuntamientos están cada vez más concienciados del valor ambiental, paisajístico y de esparcimiento que sus montañas tienen, y a cuidar esas montañas junto con las sendas que permiten recorrerlas han dedicado algunos recursos económicos. Esperamos que tanto el Parque como los Ayuntamientos sigan y acentúen este proceder para bien de la población que en el Parque habita, que son sin duda quienes más lo disfrutan, como de los visitantes cada vez más numerosos y asiduos que a él llegan atraídos por su belleza. A todos, residentes y foráneos, les deseamos que disfruten con las bellezas del Parque aquí descritas y les rogamos que cuiden el entorno, que no enciendan fuego salvo en los lugares preparados para ello, que hagan solo el ruido indispensable, que respeten las plantas y los animales y que lleven de regreso todos los papeles, plásticos, latas, e incluso, mondas de fruta que hayan traído. En fin, que dejen el Parque al menos tan limpio como lo encontraron.



 Los ecosistemas que rodean los ríos son particularmente delicados en un entorno árido como el del Parque. Es necesario pues extremar las precauciones para no dañar esa vegetación y esa fauna que alrededor de las corrientes de agua han surgido. Recomendamos encarecidamente no salirse de las sendas, evitar pisotear o arrancar innecesariamente la hierba y los matorrales, abrir nuevos senderos y no dejar los lugares donde descansemos peor que si hubieran pasado por ellos una manada de jabalíes.

 Debemos agradecimiento a Antonio Pulido por su apoyo y amabilidad al escribir el prólogo, a Rafael Fernández por su incondicional ayuda para resolver los numerosos problemas informáticos que se nos han presentado, a Manolo “Revío” y Fernando “El Pájaro” por recordar y enseñarnos los nombres de picachos y barrancos y por contarnos sus vivencias en la Sierra. 

 Nuestra actividad senderista se ha desarrollado en la Asociación Excursionista La Axarquía, una asociación que tiene por objeto reunir a todo aquel al que le guste disfrutar de la Sierra. A ella ya nuestras excursiones sabatinas son bienvenidos todos y siempre estamos encantados de recibir gente nueva que añada al grupo sus propias experiencias y maneras de ver la sierra. Al grupo se unen con bastante asiduidad, Paco Hernando, fundador del grupo pero ahora un poco alejado por sus circunstancias personales, Mari, Gloria. Manuel, Manolo, Lola Valle, Lola Díaz, Miguel y Carmen, Luis y Miguel, y en el grupo “de siempre están Quirri, inmejorable conocedor de la fauna en general y de las aves en particular, Miguel Ruiz que tiene siempre en la boca la frase que nos hace sonreír, Fali Padilla que divisa las cabras antes de que salgan de los matorrales, el excelente e incansable Ricardo, Antonio que con su rápido dibujo plasma en preciosas instantáneas cualquier detalle y los autores.