La bandera de Zafarraya ya ondea en su ayuntamiento, al tiempo que reconoció a sus vecinos ejemplares

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     Las disputas entre Zafarraya y Alhama, que afortunadamente no han conocido las últimas generaciones, quedaron selladas definitivamente con el hermanamiento entre ambos pueblos el pasado sábado 2 de mayo.

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     Se recordó la historia, que dicen que hay que conocerla para que no se repita, tiempos pretéritos en el que Zafarraya fue disputa entre Vélez Málaga y Alhama, y en el que hubo enfrentamientos incluso sangrientos , hasta su independencia municipal de la que se cumplen doscientos años (1815-2015), con el abrazo hermano de dos pueblos, Zafarraya y Alhama, que tienen ahora también más intereses comunes que nunca, el desarrollo económico de estas, y las demás poblaciones, pasa por tener una Comarca fuerte y unida para afrontar los retos actuales.

     El historiador, Andrés García Maldonado, presentó el estudio realizado para explicar el significado y simbología de los colores y el escudo de la bandera de Zafarraya, que si bien estaban aprobados desde hace tiempo por la corporación, hasta ahora no se habían materializado. Al terminar su alocución se procedió al descubrimiento de una placa, en la misma entrada del ayuntamiento por parte de los alcaldes de Zafarraya y Alhama, que sella definitivamente la hermandad entre los dos pueblos, y se procedió igualmente al izado de la bandera en el balcón del ayuntamiento, mientras la coral interpretaba el himno de Zafarraya con música de Julio Martín y letra de Juan Miguel Ortigosa, que ya ondea junto a la española, andaluza y europea.

    Intervención de:
    Elvira Moreno (9:25 m.)
    Intervención de: Andrés
    García Maldonado (21:09 m.)
    Intervención de la coral
    interpretando el himno (2:21 m.)

     

    La casualidad también ha querido que ambas banderas guarden cierta semejanza aparente, aunque su simbología es totalmente diferente
      Bandera de Zafarraya   Bandera de Alhama
       
     

    Se compone de dos colores, el verde y el rojo.

    El color verde (el campo), significando como a lo largo de milenios, desde que se hace alguna referencia a esta dehesa, su denominación prácticamente aceptada por inmensa mayoría, salvo alguna excepción, de "campo de pastores". Sobrada documentación de varios siglos atrás así lo confirman y, además, indiscutiblemente, fue eso, "un campo de pastores".
    El color rojo (la lucha por la libertad). Como es sobradamente evidente su historia de población que lucho por su derechos  e independencia, desde el siglo XVIII, que supero abusos e imposiciones, y que, por ejemplo, en el mismo siglo XX, hasta la llegada de la democracia, destacó como pueblo que tenía un alto sentido de la libertad, de ahí el color rojo expresando todo esto y, sobre más aún, la unión del pueblo y su valentía a la hora de defender lo que justamente le correspondía en todos los órdenes. Por ello, la proporción y distribución de los colores que constituyen su bandera, es la siguiente: En campo verde con franja en toda su extensión central-horizontal  roja, de un ancho de un quinto de la superficie de la bandera.

    Escudo de Zafarraya


      Sus dos colores son el verde omeya y el carmesí del pendón de Castilla.

    El color verde (de los omeya). Representando el verde varios aspectos y épocas,  la primera la  islámica-nazarí, la cultura que dio a Alhama hasta su nombre.
    Rojo carmesí. El carmesí,  como se dice, el color del máximo símbolo de Castilla, su Pendón, que  igualmente hubo de tener el Pendón propio que se le concedió a Alhama,  perdido y copiado nuevamente del de Vélez-Málaga. Además, el color verde recoge también le representación de la inquietud de que el conjunto de Andalucía hiciera valer su realidad ante el centralismo, lo que ha puesto de manifiesto en distintas y muy importantes ocasiones, durante el siglo XIX, especialmente en la primavera de 1936, en su decidido apoyo del estatuto que se preparaba para Andalucía, todo ello engarzando con el futuro de esperanza que nos llega cada día. Así, las proporciones de los colores en la bandera de Alhama es exactamente de doble de verde -pasado musulmán e inquietud regional y ciudad que siente la esperanza- por uno de carmesí -toma de Alhama y color propio del mismo Pendón que hubo tener Alhama y siglos posteriores. Y la distribución de los colores, por lo tanto, diseño de la Bandera, debe es: sobre campo verde -Reino de Granada-la penetración en diagonal del noroeste al sur del carmesí -la histórica y transcendental entrada y sorpresa por las tropas de Castilla al indicado reino. El hecho histórico más importante y con mayor proyección nacional e internacional de nuestra ciudad a lo largo de toda su historia.

    I Premios Cayado (2015)

     La jornada, se completó con lo que se ha denominado “premios cayado”. El nombre de esta primera edición de premios parte precisamente del símbolo que tiene el cayado de escudo de Zafarraya, haciendo alusión directa al conocido “campo de pastores”. Era muy difícil tomar la decisión de a quiénes se le otorgaban estos premios –según la concejala Elvira Moreno-, que han de entenderse como un gesto de agradecimiento y reconocimiento a una labor por y para Zafarraya. Por ello, aunque podrían haber sido otras muchas las personas premiadas, se han elegido a cinco galardonados, con la finalidad de que esta iniciativa se repita en años posteriores.

     Para ello, se dirigió a cada uno de los premiados, para agradecerles, no el haber aceptado el reconocimiento, que no deja de ser simbólico, sino el que hayan trabajado desinteresadamente por Zafarraya, en sus distintas facetas, desde la cultura, la integración, el deporte, la música o la ciencia. Es el caso de:

    Entrega por Zafarraya:
    Cecilio Barroso Ruiz
    , ha trabajado prácticamente toda su vida por Zafarraya, en concreto por la paleontología y prehistoria que se desarrolló en este territorio hace millones de años, fue el descubridor de los restos neandertales, que en un principio pasaron desapercibidos. No cejó en su trabajo e Investigación y fue el que dio a conocer a “el hombre del boquete” u “hombre de Zafarraya, hasta hacerlo conocido internacionalmente. Por ello, a esa labor desinteresada por Zafarraya, y por situar a este pueblo en el lugar que se merece dentro del ámbito científico.

    Audio de su intervención (4:10 m.):
       

    Zafarrayero de pro:
    Miguel Ángel Palma Arrabal. Zafarraya y el Almendral no olvidarán el día en que vieron a uno de sus vecinos, a ese niño, en una pantalla de televisión, y que no se cansaba de repetir que era del Almendral. Han pasado los años, y lo que algunos describieron como agua de borrajas, sigue vivo, sigue dedicándose a la música, sigue cosechando éxito, y sobre todo porque Miguel Ángel, sigue siendo motivo de orgullo para todo su pueblo.

    Audio de su intervención (9:25 m.):

     

    Labor social y vecinal:
    Zhora Douhma, ha sido elegida para darle un reconocimiento a la integración inmigrante en Zafarraya. Ella, que no desempeña un cargo destacado, tiene el mérito de ser una mujer que ha trabajado día a día por esa complicada integración entre inmigrantes y zafarrayeros, por encontrar el término medio idóneo para educar a sus hijos en un país extranjero sin por ello tener que renunciar a sus tradiciones, por implicarse en la cultura del municipio como una más.

    Audio de su intervención (1:35 m.):
     

    Trabajo en Equipo:
    Equipo de fútbol Deportivo Comarcal de Zafarraya, se ha mantenido en activo durante muchos años. Ha pasado también por épocas difíciles en los que prácticamente se ha visto abocado a la desaparición. Pero como ave fénix, ha encontrado la fórmula para resurgir, para romper con los inconvenientes que se le han presentado y buscarles solución, todo ello a través del trabajo en equipo y de la deportividad, sin renunciar en ningún momento a sus orígenes, Zafarraya.

    Audio de su intervención (2:22 m.):
     

    b_580_900_16777215_10_images_stories_zafarraya_julio_martin_rodriguez.jpgConservación, recuperación y promoción de los valores de Zafarraya, (en este caso a título póstumo):
    Julio Martín Rodríguez, “Don Julio” (26-3-1932 / 6-10-2009), una vida entera dedicada y entrega a su pueblo, de la forma más desinteresada y humilde que pueda existir. A través de la cultura y de la lucha continua por evitar que la tradiciones de Zafarraya desaparecieran. Es difícil hacer memoria de todo lo que hizo por Zafarraya, -según destacó Elvira Moreno- con la creación de la banda de música, de la rondalla, de la tuna,… entre otras muchas cosas. Este reconocimiento es la única forma que tenemos de decirle gracias, haya donde esté,- terminó diciendo la concejala-. El premio fue recogido por su viuda, Conchi Molina, que subió al escenario con sus dos nietas, Laura y Paloma, dedicándole esta última unas palabras a su abuelo.

    Audio de sus intervenciones (3:34 m.):
     

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    Intervención de:
    José F. Molina (7:53 m.)
      Intervención de:
    José Félix Zamora (4:05 m.)
      Poemas de: Antonio
    Molina López (22:02 m.)
       

     Antes de finalizar, el alhameño Antonio Molina López, leyó unos versos que él había compuesto dedicados a la historia, cultura y actualidad de Zafarraya, tras lo cual el Ayuntamiento ofreció una copa a los asistentes.

    Imágenes de esta significativa jornada, presentación del acto
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    Presentación del escudo y bandera
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    Izado de la bandera mientras se interpreta el himno de Zafarraya
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    Entrega de los I Premios Cayado (2015)
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    Hermanamiento de dos pueblos; Zafarraya y Alhama
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      Día Histórico de Zafarraya
    Presentación de su escudo y bandera

    Palabras pronunciadas por Andrés García Maldonado

     Estas palabras que vienen a ratificar las propuesta efectuada en su día, las dedico especialmente a mi buen amigo José Luis Martín Chica, quien me introdujo en esta querida Villa para que efectuase el escudo y bandera de la misma, y a Elvira Moreno, teniente-alcalde de Cultura, que hoy, junto con su Ayuntamiento y alcalde, hace posible que comience a ondear por primera vez la Bandera de Zafarraya y se de presente oficialmente tanto la misma como su escudo oficial.

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     Una vez más, ante todo, he de afirmar que tanto el escudo como la bandera de una población debe representar la realidad histórica, social y hasta peculiar de la misma. Procurándose, en todo momento y circunstancia, que estos símbolos sean asumidos por todos sus habitantes y que jamás, de modo alguno, tengan características o interpretaciones que puedan suponer reflejo de intereses o hechos de índole excluyente, de grupos o partidistas.

     Siguiéndose las más elementales normas de la ciencia heráldica, debe buscarse en la realización de estos símbolos la sencillez así como que la proporción, puntos y posición; división y particiones, esmaltes y figuras heráldicas, tanto en lo que corresponda al escudo de armas como en lo concerniente a la bandera, correspondan exactamente a la representación e interpretación de una realidad, jamás al capricho o al simple deseo de la vistosidad o “de lo bonito” que puede quedar.

     Cuando, como es el caso de Zafarraya, esta realidad es rica, en modo alguno puede permitirse el apartarse de ella, aunque ello no quita para que, dentro de la síntesis que aconseja la ciencia heráldica, se consiga un escudo de armas y una bandera realmente dignos y, más aún, verdaderamente singulares, consiguiéndose así que éstos sean verdaderamente peculiares y concretamente representativos de este término municipal.

     La historia de una población, entendida desde su más remoto principio hasta el mismo momento en el que se lleva a cabo la adopción del escudo de armas y de la bandera de la misma, es el elemento más importante, interesante y fundamental para la realización de estos símbolos, dándose tan sólo algunas excepciones como pueden ser las de una peculiaridad geográfica o de cualquier otra índole que sea, por sí sola, indiscutiblemente representativa de ese término municipal.

     Partiendo pues de la Historia de Zafarraya, debemos relacionar, esperando acertar como lo hace Ángel, etapas o periodos, momentos y circunstancias, que son merecedores de tener en cuenta.

     La Historia de Zafarraya puede concretarse en las siguientes etapas por orden cronológico y de hechos y acontecimientos históricos:

    PRIMERA: PREHISTORIA
     
     Hace unos cien mil años estos lugares eran una laguna, con abundante fauna de osos, linces, toros salvajes, caballos, etc., lo que atraía a los hombres del Paleolítico Medio.

     Esta demostrado históricamente que el Llano estuvo habitado por pobladores humanos desde los tiempos más remotos y, sucesivamente, por todas las civilizaciones que han pasado por esta región. Confirman plenamente esto los numerosos nacimientos arqueológicos que se han dado y continúan produciéndose por estos lugares de Zafarraya, tanto de la misma prehistoria como de la protohistoria, dándose igualmente los relacionados con el Imperio Romano y épocas posteriores, como la necrópolis de El Almendral que nos habla de los siglos III al VI.

     Se venía dando una vegetación autóctona mucho más abundante que en el resto de la región, sobre todo de la vertiente Sur que mira a la costa. Esta vegetación sería quizás la riqueza mayor que el hombre pudiera explotar. Bien aprovecharse indirectamente de los recursos animales que escondería o directamente por el pastoreo

    SEGUNDA: ÁRABES

     Aprovechamiento para el pastoreo que continuaría durante toda la Edad Media, siendo una dehesa de enorme importancia, hasta el punto de que los árabes le dan el nombre de “Fahs-al-ra-iyya” o, lo que es lo mismo, “Campo de Pastores”, por el uso y realidad que ya desde tiempos anteriores tenía este lugar.

     García Carrillo al hablar de este lugar dice: “...cuenca lacustre del mar cretáceo de Zajarraia (Zafarraya) o Campo de Pastores que Meyer-Lubke reconoce como poblado de origen ibérico”.

     Ya a mediados del siglo XV, el escritor, viajero, cronista y ministro de los reyes de Granada Ibn al-Jatib, hace referencia a Zafarraya como “Fahs raaya” o campo de pastores.

     Así, de este modo, como igualmente confirman una serie más de diversos documentos, la denominación de “Zafarraya” es, ante y sobre todo, la de “Campo de pastores”.

     En alguna ocasión algún historiador ha manifestado que el origen de esta palabra era el de “frontera o límite”, cuando esto se interpretaba así por venir a ser estos lugares, “El Campo de Pastores”, límite de la Cora de Rayya.
     
    TERCERA: CASTELLANOS

     Desde el primer momento de la presencia de los castellanos en estas tierras, tienen los mismos muy claro el conocimiento y realidad de dehesa de este lugar. Ya en la misma carta que los caballeros conquistadores de Alhama, inmediatamente tomada ésta, el 3 de marzo de 1482, envían a los señores de Andalucía pidiendo ayuda, se habla de Zafarraya:

     “...E vuestra venida sea al puerto de Çafarraia, porque allí nos juntemos, e tomando el puerto por vosotros auisadnos con vuestros peones por dos partes cuando seréis en el puerto, el día i la hora, porque a aquella misma nosotros seremos allí...”.

     Por lo que estos lugares estaban habitados y, al hablar de “tomarlo por vosotros”, contarían probablemente con su correspondiente vigilancia militar, además de la población que se dedicaba especialmente, permanente o temporalmente, al pastoreo, como se deduce de que quince moros viejos, realizándose el apeo de 1495, testificaron que Zafarraya había sido del partido de Zália, cuyos habitantes aprovechaban los pastos, caza, frutos y todo cuanto criaba este suelo.

     Vélez-Málaga y Alhama explotaron conjuntamente el régimen de pastoreo trashumante durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

     A finales del primer tercio del siglo XVII, en 1631, la corona española considera la dehesa de Zafarraya como tierra de realengo y, por tanto, las ciudades de Alhama y Vélez-Málaga debían pagar los correspondientes impuestos, aunque parece ser que no se llegaron a exigir.
     
     Ya a mediados del XVII, Francisco Henríquez de Jorquera, escribe “... y volviendo al puerto de Zália en lo alto de la Sierra hay fértil y hermosa dehesa abundante de hierba y espesos encinares, donde se engordan gruesísimas manadas de ganado de cerda: llamaron los moros a esta dehesa Zafarraya significando campo de pastores”.

     Aunque Henríquez de Jorquera habla de la abundancia del ganado de cerda, lo cierto es que datos concretos del siglo siguiente, los del Catastro de Ensenada, nos hablan de casi dieciocho mil cabezas de ganado lanar y tres mil de porcino, entre otros, lo que vuelve a poner de manifiesto la importancia de Zafarraya como tierra de pastos.

     En este mismo siglo tenia el campo de Zafarraya más de veinte mil encinas, alcornoques, robles, etc.

    CUARTA : ROTULACIÓN Y POBLACIÓN

     En el siglo XVIII, concretamente en el reinado de Carlos III, hacia 1766, se impone la roturación y cultivo de nuevas tierras allí donde era posible su uso como agrícolas. Ello conllevó que se iniciase lo que sería una transformación de estos Campos de Zafarraya.

     Se va acondicionando el Llano para los cultivos agrícolas, talándose y carbonizándose la dehesa, se realiza el drenaje del terreno, se declara de dominio útil a sus asentados y se va poblando con vecinos de pueblos cercanos, principalmente de la vertiente malagueña lo que es el núcleo de Zafarraya y de Alhama lo que es El Almendral, que mantuvo más tiempo su carácter de lugar de pastores.

     A partir de aquí se da una constante tensión y enfrentamiento entre los agricultores de Zafarraya y los intereses de los ganaderos y pastores de Alhama, unos en defensa de sus derechos como titulares ya de la tierra, los otros deseando mantener el aprovechamiento de los pastos del que habían venido disfrutando.

     Lo cierto es que entre los nuevos pobladores de estos lugares, especialmente lo que se denominó “Chozas” -primera denominación del actual pueblo de Zafarraya, el que también se denominaría “Chozas del Rey” y “Calar del Rey”- y los de Alhama y demás lindantes con la dehesa, se inició y mantuvo un continuo enfrentamiento.

     Los de Zafarraya, en todo momento y circunstancia, defienden con coraje sus intereses, haciendo frente a imposiciones y abusos.

    QUINTA: VILLA INDEPENDIENTE

     Es a partir de 1813, en medio de las tensiones y los continuos enfrentamientos con Alhama y otras poblaciones colindantes, cuando puede darse por iniciado el proceso de la constitución de Zafarraya como villa independiente. Dos años después consigue jurisdicción eclesiástica propia, y casi a la par, lo que se constituye ya como municipio independiente.

     Disturbios y desavenencias entre ambas poblaciones que llevan, por ejemplo, en 1838, a tener que intervenir el Tercer Batallón Franco de Málaga en protección de los campos de Zafarraya de las continuas presiones que recibía por parte de Alhama.

     Zafarraya, es lo cierto, no dejó de luchar por sus intereses y de poner bien en evidencia su calidad de municipio independiente, superando no pocos problemas e injustas situaciones.

     SEXTA: TERREMOTOS
     
     Zafarraya, al igual que las poblaciones de nuestra comarca así como de muchas más de las provincias de Granada y Málaga, sufrió las consecuencias de los terremotos de la noche de Navidad de 1884, falleciendo 25 personas y 86 heridos, de una población de 2.700 habitantes, y de sus 477 edificaciones se derrumbaron 200, quedaron dañadas 171.
     
    SÉPTIMA: INQUIETUD LIBERAL

     Continua Zafarraya durante el primer tercio del siglo XX poniendo de manifiesto, siempre que tiene oportunidad para ello, su sentido de población liberal. Así, el 16 de abril de 1931, un grupo de vecinos acude al Ayuntamiento e indicando que se había proclamado la II República, superándose una oposición por parte del alcalde y concejales de ideología monárquica, consiguió que se efectuara la constitución del nuevo Ayuntamiento atendiendo a la realidad de los deseos del pueblo.

     Producido el levantamiento militar de Julio de 1936, Zafarraya queda fiel a la República, luchando con todas sus posibilidades para evitar el triunfo de los sublevados.

     Durante la dictadura del general Franco fue en todo momento Zafarraya, refiriéndonos a todo el término municipal, por lo tanto igualmente a El Almendral, una de las poblaciones de toda Andalucía donde se dio una mayor oposición a este régimen, sufriendo muchos de sus vecinos las consecuencias de ello y siendo conocido este pueblo por su talante de avanzado y liberal en sus ideas.

     Sírvanos de ejemplo la actitud de aquél vecino de este término municipal que, cuando la Guardia Civil le llevaba detenido por haber gritado fuertemente “¡Viva el comunismo!”, uno de los miembros de la pareja le espetó que “si tenía cojones” que volviese a gritar esa expresión, a lo que el apresado, poniéndose recto, volvió a gritar, quizás con mayor fuerza aún, “¡Viva el comunismo!” en plena calle, quedándose el agente paralizado sin saber que actitud tomar ante esta valiente ratificación.

     Aquí se dieron numerosísimos ejemplos del sentido liberal de estas tierras y, si se quiere, hasta “revolucionario” para los estamentos oficiales de aquellos años, lo que en muy contados términos municipales de toda Andalucía y España sucedía.

    OCTAVA: UNIÓN E INQUIETUD SOCIAL

     A partir de 1977, se produce un transcendental avance en los sentidos de mayor concienciación social aún y de unión de las poblaciones de este Campo de Zafarraya. Avance realmente ejemplar e histórico.

     Es con la llamada “Guerra de las lechugas” o “Lucha verde” cuando se da la actuación más importante, consiguiéndose la práctica movilización de los pueblos del Llano, poniendo esta zona bien de manifiesto lo que se puede conseguir cuando pueblos y personas saber unirse en defensa de sus justos intereses y en contra de los abusos de los de siempre.

     Después se llevó a cabo la histórica marcha sobre Málaga y otras actuaciones que, una vez más, pusieron de manifiesto el carácter valiente, social y reivindicativo de esta tierra.

     Las actuaciones que, en este orden indicado, se producen son numerosas y, en variados casos, realmente ejemplares, dejando ello bien patente la condición abierta, de inquietud social y democrática, de este pueblo. El que, como muestra de su forma de ser y de respeto a las personas, tiene importantes ejemplos del trato y consideración que viene dando a los inmigrantes desde hace ya décadas, sean de donde sean.

    INTERPRETACIÓN DE ESTA REALIDAD HISTÓRICA EN EL ESCUDO HERÁLDICO Y BANDERA DEL TÉRMINO MUNICIPAL

     Si hay algo que a lo largo de la historia, de milenios, haya identificado a esta tierra y, más exactamente, al topónimo de Zafarraya, de todo este campo y desde hace 200 años término municipal, es su indiscutible significado de “Campo de pastores”, reflejando ello la importante dehesa que tanto distinguió a este lugar.

     Por ello, consideramos que el interpreta esto y, a nuestro entender, lógicamente sobre campo propio de una “dehesa”, campo de sinople, verde (que igualmente significa en este caso la esperanza que este pueblo ha tenido siempre en la entrega y lucha que ha desarrollado a lo largo de toda su historia, así como el mismo elemento agua que significa de entre los elementos este color), debe situarse aquello que identifique o simbolice a los pastores de la más remota antigüedad hasta prácticamente nuestros días.

     Por ello, creemos que este símbolo debe ser el tradicional cayado, bastón, de los pastores, uno de los símbolos más nobles de dignidad que existen desde la misma prehistoria. Así, para dar a entender la pluralidad de los mismos en el tiempo y en el territorio sobre este “Campo de pastores”, lo adecuado heráldicamente es cinco cayados o bastones de oro puestos en sotuer, reflejando el color oro la característica constancia histórica de este lugar en favor de su propia realidad y personalidad.

     Hemos de dejar bien patente que el cayado o bastón es uno de los símbolos más nobles e históricos que han existido y existen desde hace milenios. Por ejemplo, en el teatro, lugar de máxima simbolización de los pueblos griegos, el cayado caracterizaba a los pedagogos, al anciano, a los buenos campesinos y pastores. Más aún, del cayado procedió el báculo de pontífices y obispos como máximo símbolo de autoridad y de su sentido de pastores espirituales, etc.

     Dado que la historia de este término municipal, de la misma forma y especialmente desde hace doscientos años, se ha distinguido por su sentido de lucha por su independencia como municipio, primero, y, después, por su luchas constantes contra la injusticias y en favor de la libertad, consideré que el escudo llevase igualmente una bordura, en este caso de color gules, roja, lo que heráldicamente significa la fortaleza, -representando igualmente el elemento fuego que a la vez es coraje y lucha- y, al fin, la victoria que alcanzó, primero para convertirse en término municipal independiente y, después, para defender sus intereses y sus ideas, tanto antes como hasta nuestros mismos días.

     Pudiendo concretarse la historia de este término municipal en las ocho etapas que hemos indicado, sobre la bordura de gules correspondía que llevase ocho estrellas de ocho puntas cada una de plata, lo que, por un lado, como tales estrellas ha de interpretarse como la verdad histórica de esta población y, paralelo a ello, como color plata, la firmeza que se ha dado a lo largo de todos esos tiempos.

     Todo ello además de que, sobre un campo de pastores, las estrellas como elemento orientador han sido consustanciales.

     Siguiendo las disposiciones legales vigentes, corresponde timbrar al escudo con la Corona Real o Constitucional española.

     Por lo tanto, el Escudo de Armas de la Villa de Zafarraya , tras su aprobación por unanimidad de su Pleno Municipal en octubre de 1993, es:

     En campo de sinople cinco cayados de oro
     puestos en sotuer y con su parte superior mirando hacia la derecha.
     Bordura de gules con ocho estrellas de oro.
     Y al timbre corona real cerrada.

    BANDERA DEL TÉRMINO MUNICIPAL DE LA VILLA DE ZAFARRAYA

     Dada la realidad histórica y la misma interpretación formulada con los esmaltes del escudo, consideramos estos, el verde y el rojo, los más representativos para este término municipal, simbolizando los mismos tanto la realidad inmemorial de este “campo de pastores” como su alto e histórico sentido de pueblo liberal, que supo luchar por su independencia municipal y por las inquietudes sociales.

     Así, lo conveniente puede ser, sobre el referido campo, situar en toda su extensión esa ejemplar realidad. Por ello, la bandera es, igualmente aprobada por unanimidad del Ayuntamiento Pleno, con las correspondiente medidas que legalmente están establecidas, la siguiente:

     Campo verde con franja en toda su extensión
     de gules o rojo en su centro
     de un ancho de un quinto
     de la superficie total de la bandera.

      Hace años los habitantes de este término municipal, en momento difíciles, desplegaron una hermosa pancarta que decía “Pueblo, ha nacido la esperanza”: Que al alto simbolismo de este Escudo heráldico y de esta Bandera sean, precisamente, para que la vieja esperanza se renueve cada día, recordándose la que siempre existió, desde el conocimiento y la sensibilidad de esta histórica y ancestral tierra de pastores, primero, y, después, de agricultores, que siempre dio ejemplos de un singular sentido de entrega por su independencia, por la libertad y por la auténtica solidaridad social.

    Muchas gracias.

     



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