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Fornes abre sus fiestas de San José con un pregón centrado en la identidad del pueblo y la memoria de la sierra

En el mismo acto se presentó el libro: Guerra civil y represión Franquista en Fornes, Játar y Arenas del Rey (1936-1952)

 El espacio escénico y Teatro Dos de Octubre acogió en la tarde del jueves 19 de marzo, el acto institucional de apertura de las fiestas patronales de San José, en una convocatoria que combinó tradición, memoria y divulgación histórica. La cita, presentada por la alcaldesa Ana Belén Fernández Navas, se desarrolló en dos partes: el pregón oficial, a cargo de Mariló V. Oyonarte, presidenta del Parque Natural de las sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, y la presentación del libro Guerra civil y represión franquista en Fornes, Játar y Arenas del Rey (1936-1952), con la intervención del cronista oficial de la villa, Antonio Arenas.

Un acto dividido entre celebración y memoria

 En una breve intervención inicial, la alcaldesa dio la bienvenida a los asistentes y situó el acto dentro del programa festivo, animando a vecinos y visitantes a disfrutar de unos días marcados por la convivencia y la tradición. Ana Belén cedió la palabra a los protagonistas de la jornada, destacando tanto el valor del pregón como el interés de la obra histórica que se presentaba a continuación.

Un pregón centrado en el sentimiento de pertenencia

 El pregón de Mariló V. Oyonarte puso el acento en la identidad colectiva de Fornes y en el vínculo profundo entre el pueblo y su entorno natural. En un discurso de tono evocador, la pregonera defendió que los pueblos no se definen únicamente por su ubicación geográfica, sino por la memoria compartida, las vivencias acumuladas y el sentimiento de pertenencia que se transmite entre generaciones.

 Mariló subrayó el papel fundamental del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama como elemento vertebrador del territorio, no solo desde el punto de vista paisajístico, sino también como escenario de la vida cotidiana de generaciones pasadas. En este sentido, recordó las formas de vida tradicionales vinculadas a la sierra —el pastoreo, la resinación o el trabajo agrícola— como parte esencial del legado cultural del municipio.

 La pregonera también abordó la realidad demográfica de los pequeños pueblos, marcada por la emigración y la pérdida de población, aunque insistió en que la vitalidad de un lugar no se mide en cifras, sino en el compromiso de quienes permanecen y en el vínculo emocional de quienes regresan periódicamente.

 En uno de los momentos centrales del discurso, reivindicó las fiestas patronales como expresión del espíritu colectivo de Fornes, más allá de su dimensión lúdica. “No estamos aquí para lamentar lo que falta, sino para celebrar lo que permanece”, vino a señalar, en una llamada a reforzar la identidad local y el orgullo de pertenencia.

El pregón concluyó con una invitación a vivir intensamente las fiestas y con el tradicional cierre:
“¡Viva San José, viva el Viejo!”

Repaso histórico a los pregones y presentación del libro

 La segunda parte del acto estuvo marcada por la intervención de Antonio Arenas, quien realizó un recorrido por la historia reciente de los pregones en Fornes, una tradición instaurada a mediados de los años noventa. Arenas recordó a algunos de los primeros pregoneros y explicó cómo esta costumbre, inicialmente importada, ha terminado por consolidarse como uno de los momentos más significativos de las fiestas.

 Durante su intervención, destacó también la trayectoria de la propia pregonera, poniendo en valor su labor de investigación y divulgación sobre la sierra y sus habitantes, así como su contribución a la recuperación de la memoria oral y documental del territorio.

 El cronista enlazó esta labor con la segunda parte del acto: la presentación del libro Guerra civil y represión franquista en Fornes, Játar y Arenas del Rey (1936-1952), una obra centrada en uno de los periodos más complejos de la historia reciente de la comarca. Aunque no se detallaron extensamente los contenidos durante la intervención, sí se subrayó la importancia de preservar y difundir este tipo de investigaciones para evitar la pérdida de memoria histórica.

 Interés del público y cierre del acto

 Al finalizar el acto el público mostró un especial interés por la publicación presentada. Numerosos asistentes se acercaron para adquirir ejemplares del libro, prolongando así una jornada que combinó el inicio festivo con la reflexión sobre el pasado.

 

El pregón San José 2026

Pregón íntegro de las Fiestas de San José 2026, de Fornes, por Mariló Vílchez Oyonarte, presidenta del Parque Natural de las sierras de Tejeda, Almijara y Alhama.

 Alcaldesa, autoridades, forneños y forneñas y amigos que venís a Fornes para disfrutar de sus fiestas:
Permitidme que comience este pregón diciendo que pocas iniciativas me han hecho tanta ilusión como la de abrir este año las fiestas de un pueblo que, al igual que los del resto de la Comarca de Alhama, siento tan cercano, pese a no ser de aquí. Aquellos que me conocéis o leéis las historias que publico sobre esta sierra y sus gentes, sabéis que creo sinceramente que un pueblo no es sólo un punto en el mapa: es una recordación compartida, un paisaje que ha visto crecer a sus hijos y una forma particular y única de entender la vida, propia de cada lugar; un sentimiento que pasa de generación en generación y que es lo que permite distinguir a un pueblo de otro. 

 Además de sus casas, sus caminos y sus gentes (guiño), Fornes cuenta con una naturaleza espectacular, representada por nuestro querido Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama que, además de belleza, nos ofrece tesoros arqueológicos de la categoría del yacimiento de la Mesa de Fornes, que tanto está suponiendo –y supondrá– para el pueblo y, de paso, para toda la Comarca. Y es que Fornes no sería nada sin las montañas que lo rodean; cada forneño y cada forneña sois una prueba viva de ello. 

 La sierra no es sólo una maravilla natural. Ha sido el escenario de la vida cotidiana de vuestros mayores: de los pastores que recorrían los montes con sus rebaños, de los hombres que trabajaban la resina en los pinares, de las mujeres que cuidaban de las casas, las huertas y los niños, que aprendían, ya desde chicos, el valor del esfuerzo. Vuestros abuelos y bisabuelos construyeron este pueblo: levantaron las casas, abrieron los senderos, cultivaron la tierra y desarrollaron una manera de ser que hoy forma parte de vuestra memoria colectiva. Vuestros mayores, insisto, conocían bien la relación que tenían con la tierra: sabían de las madrugadas frías en invierno y de los largos días del verano, en los que la vida del pueblo se desarrollaba entre la resinación, los cultivos, el pastoreo, las eras y las conversaciones tranquilas al caer la tarde. Pero vuestros mayores, y vuelvo a insistir, os dejaron también, y quizá sin saberlo, algo mucho más importante: el orgullo de pertenecer a un lugar. A este lugar. 

 Por ello, afirmo que la sierra ha sido y continúa siendo para los habitantes de Fornes mucho más que un paisaje: fue pasado, es presente y será futuro: un medio de vida, un hogar y una esperanza también, gracias al éxito que tienen hoy en día los espacios naturales protegidos y las actividades que se pueden realizar en ellos. Mucha es la gente que viene a conocer vuestro Parque Natural, y mucha más la que vendrá.

 Hoy, salta a la vista, se viven tiempos distintos a los tiempos antiguos. Fornes ha visto marcharse lejos a muchos de sus hijos; a toda una generación que buscaba nuevas oportunidades que el campo ya no podía ofrecer. La pérdida de población implica muchos cambios; es causa, por ejemplo, de que el cole tenga menos niños, de que el bar haya cerrado, de que la sierra esté más sola y de que las calles sean un poco más tranquilas, eso es verdad. Pero quien conoce un pueblo sabe que su verdadera importancia no se mide en números, sino en el cariño de los que se fueron, y regresan cada verano de vacaciones; en el coraje de los que decidieron quedarse, a pesar de no tener muy claro su futuro; en la voluntad de los que os levantáis todas las mañanas, haga el tiempo que haga, para seguir cuidando de vuestras casas y de vuestros campos; en la buena disposición que conserváis para acoger a nuevos vecinos, cuando se da el caso; en el respeto con el que seguís pronunciando el nombre de vuestro pueblo y, en definitiva, en el coraje de todos los que os empeñáis en que Fornes, a pesar de todo, siga vivo.

 Las Fiestas de San José –que dentro de poco cumplirán un siglo– son mucho más que unos días de celebración, porque representan el auténtico espíritu de Fornes; el mismo de antaño, cuando el pueblo estaba lleno. La plaza se llenará de música y risas, apetecerá estar en la calle y hasta cambiará el humor de todos. Son días para disfrutar de la convivencia y los reencuentros, para abrazar a quienes vuelven por estas fechas y para celebrar lo que realmente sois: un pueblo pequeño con muchas historias individuales y valiosas, que forman, todas juntas, una historia muy grande. Un pueblo con un paisaje que es un privilegio y con un sentimiento de comunidad e identidad propia que merece ser conservado. Estos días festivos no son sólo bulla y diversión; son también una forma de recordar de dónde venís y de afirmar que aquí seguís, porque los pueblos no desaparecen cuando disminuye su población: en realidad desaparecen cuando se pierde la sensación de pertenencia y el vínculo con ellos.

 Por eso hoy no estamos aquí para lamentar lo que falta, sino para festejar lo que permanece, que sois vosotros, la gente de Fornes, enarbolando orgullosos vuestras tradiciones y vuestro profundo sentir forneño. Que estas fiestas sirvan para pasarlo bien, para recordar a quienes ya no están, para acoger con alegría a quienes os visitan y para celebrar el privilegio que supone ser de aquí.

Forneños y forneñas:

¡Viva San José, viva el Viejo! 

 

Las fotos de este acto

Vídeo de las intervenciones

Radio Alhama en Internet - RAi

 

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