
El Periódico de Ibiza lo entrevistó por sus conocimientos para desdoblar pluviales de residuales y evitar la intrusión de agua marina en el alcantarillado.

«En Ibiza todo se desborda porque las aguas pluviales van a parar al sistema de residuales»
Emeterio Moles asegura que en la capital ibicenca hay más de 25 kilómetros de tuberías unitarias por desdoblar
Las lluvias del pasado otoño han dado un respiro a los acuíferos de Ibiza, pero también han puesto de manifiesto que muchas infraestructuras hídricas, sobre todo en Vila, necesitan mucha inversión para desdoblar pluviales de residuales y evitar la intrusión de agua marina en el alcantarillado. El responsable de las depuradoras y desaladoras de Baleares es Emeterio Moles (Cacín, Granada, 1967), gerente de Abaqua y gran conocedor de las infraestructuras hídricas de Ibiza.
—¿Qué han aprendido de las inundaciones de otoño en Ibiza?
—Yo, como ciudadano que vive a 500 metros de Sant Jordi le puedo decir que hemos aprendido que la Administración puede actuar rápido. Yo estoy orgulloso de cómo actuó Emergencias, Recursos Hídricos y la propia Abaqua. Con una buena coordinación se puede conseguir que los medios se pongan a trabajar. Los daños más graves de las inundaciones se concentraron entre el aeropuerto y Jesús, donde hay infraestructuras que han hecho el Govern, el Gobierno y los ayuntamientos que, en su conjunto, han funcionado mal. El puerto, por ejemplo, se convirtió en una barrera para que el agua no saliese al mar cuando antes, y se ve en fotos antiguas, el agua salía por escorrentía: había un murete que tenía tramos vacíos y el agua salía. Ahora, la plataforma del puerto está casi medio metro por encima de la última calle. Siempre he defendido que donde el agua pueda salir por escorrentía, no la metas en un tubo. Los que estamos ahora tenemos que aprender de lo que no se ha hecho antes. Nos toca intentar hacerlo mejor.
—¿El barrio de es Pratet está condenado a inundarse cada vez que llueva de esta manera? ¿Hay solución técnica para que no vuelva a inundarse de forma recurrente?
—Creo que todo tiene solución técnica. La parte de los torrentes en zonas urbanas es competencia municipal, pero ya se vio que cuando hubo la emergencia Recursos Hídricos actuó con sus contratos en la parte rural. Lo que hay que hacer ahora es analizar y estudiarlo todo bien, que lo que se haba bajo ningún concepto vuelva a repetir errores anteriores. A lo mejor hay soluciones que tienen que ver con enviarlo por otro sitio, no lo sé, lo desconozco, pero que se analice bien y se ponga en marcha. Los tanques de tormentas son una buena noticia, pero no si las aguas pluviales y residuales no están adecuadamente divididas, como es el caso de Ibiza. He leído que la nueva contrata tiene una actuación muy buena para segregarla, pero a día de hoy la red Ibiza es mayoritariamente unitaria. El 15 de agosto, el día de más potencia de accidentes, no hay problemas en las estaciones de bombeo. ¿Por qué luego el 15 de octubre se desborda y hay mierda por todos los sitios? Porque son las aguas pluviales las que están ingresando en el sistema de residuales.
—El concejal Jordi Grivé dijo en su día que había 25 kilómetros de tuberías en la ciudad de Ibiza unitarias, que no estaban separadas las pluviales de las fecales. Si uno quiere desdoblarlo todo es mucho trabajo y tiene poco rendimiento ante la gente, porque son obras que no se ven.
— Siempre ha sido un ‘hermano pobre’ el saneamiento: se entierra mucho dinero y tiene poco lucimiento. Yo me atrevo a decir que son más de 25 kilómetros. Fui el jefe del servicio municipal de aguas de Ibiza durante cinco años (1995-2000) y la normativa urbanística de Ibiza decía que el sistema será unitario. Yo estuve con una constructora haciendo toda la zona de Can Misses y todos los imbornales van al saneamiento, no tiene red de pluviales porque, en aquel momento, el planeamiento urbanístico de Ibiza era así. En la zona de Cala de Bou tampoco hay separativa y creo que en la nueva contrata ya está previsto actuar en esa zona también.
—Es decir, la zona más moderna de la ciudad de Ibiza no tiene las fecales separadas de las pluviales.
—Sí, se hizo con el planeamiento que tenía vigente entonces la ciudad. ¿Por qué el propietario iba a meter dos tuberías si el planeamiento decía que era solo una tubería? Luego también se han ido haciendo carreteras que tienen muy buenas cunetas pero el agua la embocan a la ciudad, que no tiene un buen paso de pluviales hacia el mar. La carretera de Sant Josep tampoco tiene unas salidas como tal y la lluvia se va a los terrenos colindantes. Con una lluvia normal no pasa nada, pero cuando se acumula mucha agua vienen los problemas.
—¿Cuánto dinero ha invertido Abaqua en reparaciones por culpa de las inundaciones?
—La parte de saneamiento se acerca mucho al millón de euros. Cuando ocurre una cosa de estas tenemos que encargar de palabra para que se haga ya. Se hace la declaración de emergencia y se pasa al Consell de Govern. En ese momento lo que se da es una estimación. Ahora ya con la realidad nos pasan la valoración real, pero el Consell de Govern aprobó 250.000 euros para el caso de la avería de la tubería en el río de Santa Eulària y 850.000 euros para el caso de la avería del puerto de Ibiza y de la depuradora.
— ¿Ha faltado agua este verano en Ibiza?
—Gracias a Dios no, pero tampoco ha ido nadie sobrado. Aquí es una ventaja poder comparar. En Menorca, las dos poblaciones más grandes, que son Ciutadella y Maó, tienen un bando de alcaldía que dice que el agua no se puede consumir, no es apta para boca. En el Pla de Mallorca hay un montón de pueblos que tampoco pueden consumir agua, mientras que en Ibiza han tenido suficiente pero yendo justicos. Una de las preocupaciones son las averías: si lo que pasó el 30 de septiembre me pasa el 30 de julio, no quiere decir que se quede sin agua la gente sino que a lo mejor se tiene que daportar un agua que no tiene la calidad para ser de uso de boca durante un tiempo. El año que viene tendremos la modular que estamos terminando de poner en servicio en Sant Antoni, los dispensadores de agua desalada han sido un recurso que pueden haber consumido en torno a los 200.000 metros cúbicos. Quizá que de un año a otro, 200.000 metros cúbicos de los dispensadores más cerca de 800.000 que los ayuntamientos habrán consumido más es un hectómetro que puede ser más de un 10 % del consumo total en el año pasado. En el año 2024 se acercó a los 13 hectómetros y pico y este año, a los 14. Ese mayor consumo de agua desalada también ha hecho que la escasez que había en los recursos subterráneos se ha sido paliada en parte. Hay que estar preparados. Nadie ve un problema el tener un parque de bomberos que no tenga que salir a apagar incendios. El problema es si tienes un incendio y no tienes bomberos. En nuestras instalaciones tenemos que hacer paradas y prepararnos para el verano, eso significa parar plantas enteras y ahora no estamos pudiendo parar las plantas. Las plantas tienen líneas de producción y estamos parando línea a línea, que no es la forma deseable.
—Por lo que dice, todo va encaminado a la puesta en marcha de una cuarta planta en Ibiza.
—Para mí, sin duda. Es necesaria con las necesidades actuales, para respaldo, y es necesaria porque la tendencia es que pese al incremento del consumo de agua desalada, no está siendo suficiente para recuperar los acuíferos. Llegará un día en el que podremos decir que hay que suministrar agua desalada mientras los pozos no bajen de aquí para que haya un equilibrio, pero esto ahora mismo es impensable. A Sant Antoni le ha venido algún día de 100 m³, y estábamos produciendo 45.000 m³ al día. Cuando dicen que la cuarta desaladora no hace falta, que habría que ahorrar más agua, yo me pregunto: ¿Quién se plantearía solucionarlo haciéndole pasar hambre a la población? El que lo sufre al final es el señor que tiene un hotel, un restaurante o una cafetería que como el agua no es buena pone una planta de ósmosis para lavar sus platos. Se habla de que hay que regenerar el agua. Pues con los ayuntamientos hemos trabajado para que sean ellos los primeros que empiecen. Tenemos tres plantitas de agua regenerada ahora mismo para poner: dos promovidas por Abaqua y otra por el Ayuntamiento de Santa Eulària. Vamos a ponerlo en marcha, vamos a visibilizar su uso, vamos a acompañar porque el agua regenerada hay todo un decreto de finales del año 2024 que obliga a los que utilizan este agua a tener muchísimos controles sobre ella, casi casi como la potable. Y el gran melón por abrir es hacer recargas de acuíferos para no tirar ni una gota al mar. Aquí, en Ibiza, tenemos un porcentaje de reutilización muy bajo en comparación con otras islas, la reutilización casi está concentrada en el campo de golf y ahora mismo la balsa de riego que se ha puesto en marcha en sa Rota.

—¿La idea es que esta cuarta desaladora esté en Sant Josep?
—Los parámetros que van a decidir la ubicación de la desaladora va a ser la proximidad al mar porque las desaladoras que tienen pozos de agua marina en las proximidades del mar tienen una filtración del agua previa a la captación que le da una operatividad mucho mayor. La proximidad al mar en un sitio que no esté protegido, lógicamente, para que tanto la captación como el emisario no sean un un problema. Que esté cerca de los centros de consumo para evitar unos gastos energéticos bárbaros. Ahora mismo tenemos un consumo importante que debería desaparecer. Y tiene que estar cerca de un sitio donde haya una potencia eléctrica suficiente, una subestación, por ejemplo.
—La antigua depuradora de Vila, que ahora es una estación de bombeo, ¿es una opción?
—No, hay varios aspectos que te dicen que no. Lo primero es que no está tan cerca de la zona de consumo que no tienes ahora mismo como pudiera ser Cala de Bou o Platja d’en Bossa. Además, está en una zona inundable de flujo preferente. Cualquier planteamiento que vaya en esa línea creo que no sería lo más acertado, pero los técnicos van a presentar un estudio de alternativas. Platja d’en Bossa podría ser. En San Jordi tenemos una subestación eléctrica, tenemos el mar cerca y estamos fuera del parque natural en lo que es la fachada de Platja d’en Bossa. No tiene mucho sentido decirte Cala Tarida o Cala Vedella, porque luego la energía hay que llevarla hasta allí, hay que llevarse el agua producida hasta el otro lado, entonces se complica mucho más toda la gestión y la infraestructura que hay que hacer.
—Entiendo que estaría conectada con el resto de desaladoras a través del anillo hidráulico.
— Claro. Tienen que ser cuatro desaladoras las que aporten y que no lo hagan en cola. Tenemos un nudo central pero luego tenemos tuberías que tienen capacidad de transporte muy cerca de ese nudo central. Aquí alrededor de Sa Coma y de Can Bufí tenemos un núcleo en el que desde cualquier punto se pueden meter más tuberías para que se repartiera en cualquier municipio.
—¿En la próxima legislatura ya podría estar en funcionamiento?
—Debería de estar, sin duda, en construcción. Sería muy atrevido decirte que estará acabada. Depende de si hay dinero, el solar… Como anécdota te voy a contar que tenemos en concurso un emisario en Menorca para la depuradora de Binidalí. La depuradora de Benidalí se inauguró en el año 2008 y como no tenía emisario no se puso en marcha. Después de todo esto, nosotros vamos a hacer el emisario y se va a poner en marcha la depuradora porque nos resultaron alegaciones, porque hubo oposición y se llevaron a cabo contenciosos que han conllevado retrasos y demoras. Me gustaría decirte que estará terminada,por supuesto, pero me cuesta. Pero decirte que estará empezada y bien avanzada yo te diría que sí si es que se han resuelto todos los temas que se necesitan.
—Un proyecto más cercano es la ampliación de la desaladora de Santa Eulària. ¿En qué situación está?
—El pasado día 30 de diciembre el Consell de Govern nos aprobó el gasto para la redacción del proyecto y la tramitación de las obras dos años después de que iniciáramos el expediente, que fue en el primer Consejo de Administración de Abaqua en el que yo estuve. Creo que no debería haber motivo para que en el primer trimestre no tuviésemos un concurso.
—¿Infiltrarán más agua desalada a acuíferos de la isla?
— Cuando trabajaba en Santa Eulària, yo vi rebosar los pozos de aquella zona por la boca. Llega un momento en que se llenan. Siempre se ha dicho que si hacíamos algo, siempre estaba supeditado a que el nivel del acuífero estuviese bajo, como lo estaba el invierno pasado. No tendría sentido que metamos ahí 200.000 metros cúbicos de agua, que ahora llueva, y tiráramos los 200.000 metros cúbicos de agua. Eso es peor. Lo que está pasando este año indica que por criterios de prudencia, en ese sentido, no conviene hacerlo. Pero de todas maneras, nosotros hemos trasladado a Recursos Hídricos, que es la administración competente, los resultados de lo que hay, que para nosotros son buenos. Sabemos que aquello recuperó 14 metros de altura, que mejoró la salinidad de todo el acuífero y que el agua se almacenó en el acuífero. La idea era almacenar para luego disponer en verano. Ahora vamos a ampliar ese estudio para intentar saber la capacidad real que tiene y saber en qué circunstancias podemos infiltrar o no hacerlo. Hagámoslo cuando se pueda o cuando se necesite, pero tengámoslo ahí como un recurso. Este año, ahora mismo, con la subida que ha tenido el tirón de los acuíferos, no vamos a hacer nada a corto plazo.
—¿Se podría infiltrar agua desalada en otros acuíferos? Los más castigados son los del sur.
—El gran problema de los acuíferos es que le eches agua y se vaya. Los acuíferos de la Serra Grossa están muy fracturados y es agua que está saliendo constantemente hacia el mar. El agua que tú descargas ahí, se sale. Cosa distinta sería infiltrar agua depurada para que vaya empujando el agua salina hacia afuera, que es otra de las cuestiones que se pueden hacer. El agua salina entra porque baja el nivel. Yo creo que para ese fin puede ser muy bueno la infiltración de aguas depuradas, pero no para el otro.
—La calidad en la depuración del agua era una de las asignaturas pendientes en Ibiza. ¿Se ha solucionado con la entrada en funcionamiento de la depuradora de sa Coma?
—Cuando el agua es muy salina puede proceder de ósmosis de particulares, de lavanderías, de descalcificadores… Cando tú tienes una salinidad como la que se ha llegado a alcanzar en la depuradora de Sa Coma, es que tienes el mar que te está entrando. Se hizo una actuación a finales de este verano, conjuntamente con Vila, y se consiguieron que 3.000 metros cúbicos de agua salada, que es más de lo que gasta Sant Joan en un día de verano, dejasen de entrar. El Mar Mediterráneo estaba entrando por una tubería rota. Pero esta actuación no se puede quedar ahí. Vila tiene un proyecto aprobado con financiación ITS por 1,9 millones para hacer esto. Vila, en colaboración con Abaqua, ha instalado 40 y pico sensores en diferentes puntos de la red para saber de qué tubo me viene la infiltración con agua salina y con esta información y dinero que tiene, debería estar preparado para hacer actuaciones que disminuyan sensiblemente la salinidad del agua. Santa Eulària tiene un reto por igual, aunque su salinidad no es tan grande. Santa Eulària ha optado por una planta de regeneración, que además de filtrar y desinfectar el agua, la osmotizará. Si Santa Eulària reutiliza este agua para su uso urbano y eventualmente puede servir para la balsa de riego, pues será una gran medida.
—La Alianza por el Agua proponía que mientras no se arregla la salinidad, instalar una máquina de ósmosis en Sa Coma.
—Ya le digo que ahora mismo hay tres plantas que llevan osmosis: la de Can Bossa y ses Païsses promovidas por Abaqua y la de Santa Eulària, porque ninguna de las depuradoras tiene un agua perfecta. De lo que digan los demás… el director de la Alianza por el Agua ha sido secretario general de Abaqua y ha tenido la capacidad operativa para hacer cosas, pero yo no he encontrado ni un solo proyecto de reutilización ni de ósmosis. Para Sa Coma hay dos opciones ahora pensadas. Sa Coma genera una cantidad de biogás que se quema en una antorcha y se reutiliza parcialmente para la propia reducción de los lodos e Ibiza se enfrenta a que no tendrá espacio para almacenar estos residuos. ¿Y qué pasará con las 20.000 toneladas de lodos que se generan? ¿Las vamos a llevar a Mallorca? Podríamos utilizar ese biogás para reducir esos lodos, que llevan aproximadamente un 80 % de agua. Sería una actuación ecológicamente tan o más importante como desalar ese agua.