¡No me traigáis carbón!

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    A pesar de esta enfermedad que estamos sufriendo, llamada crisis, las compras en estas fechas se disparan, lo cierto es que las consecuencias del consumo excesivo estarán presentes en nuestras casas y en nuestras carteras. El consumo es el motor de nuestras economías, que a la vez es la pescadilla que se muerde la cola, sin consumo no hay demanda, sin demanda no hay venta, sin venta no hay producción y sin producción no hay ingresos. Al parecer los españoles reducirán sus gastos por cuarto año consecutivo.

    El día 6 de enero, es uno de los días más esperados por los niños, es el día en el que recibirán muchos regalos, a pesar de la generosidad de papa Noel, los Magos de Oriente siguen siendo los favoritos por los niños. Gastarnos poco y no deteriorar el medio ambiente sería lo ideal, pero fíjense…la mayoría de los regalos supone un pequeño daño para el planeta, miles y miles de pilas se consumirán en los próximos días, plásticos que no echaremos al contenedor amarillo, tanto consumismo me da que pensar… ya no solo por el deterioro medioambiental sino que…. deseamos tanto, tenemos demasiadas cosas que ya no nos hace ilusión nada y aún así queremos más

    Deberíamos no basar nuestra felicidad en el consumo y apreciar valores e inculcarlos a nuestros hijos tales como la amistad, tolerancia, respeto, integración, perdón, y dejarnos de tanta moneda y agonía. El valor de las cosas no viene dado por lo que cuestan, es fundamental saber cuál es el valor real de las cosas, para acompañar el sentido de esta frase quiero mostrarles un cuento que me pareció interesante:

         
     
    Había una vez una extraña selva llena de monos bubuanos. Los bubuanos eran unos monos de largos brazos y piernas cortitas, que dedicaban todo el tiempo a adornar sus brazos de coloridas y brillantes pulseras. Cada cierto tiempo les visitaba el macaco Mambo, con su carro lleno de pulseras y cachivaches. En una de sus visitas, apareció con unas enormes y brillantísimas pulseras, las más bonitas que había llevado nunca. Y también las más caras, porque nunca antes había pedido tanto por ellas.

    Todos los bubuanos, menos Nico, corrieron por todas partes a conseguir plátanos suficientes para pagar su pulsera. Siendo tan caras, tenían que ser las mejores.

    Pero Nico, que guardaba plátanos por si alguna vez en el futuro hicieran falta, y que a menudo dudaba de que todas aquellas pulseras sirvieran para algo, pensó que eran demasiado caras. Pero como no quería desaprovechar la visita de Mambo, rebuscó entre sus cachivaches algo interesante, hasta dar con una caja extraña llena de hierros torcidos. "No sirve para nada, Nico", le dijo el vendedor, "puedes quedártela por un par de plátanos".

    Así, Mambo se fue habiendo vendido sus pulseras, dejando a los bubuanos encantados y sonrientes. Pero al poco tiempo comenzaron a darse cuenta de que aquellas pulseras, tan anchas y alargadas, no dejaban mover bien los brazos, y eran un verdadero problema para hacer lo más importante en la vida de un bubuano: coger plátanos.

    Trataron de quitárselas, pero no pudieron. Y entonces resultó que todos querían los plátanos de Nico, que eran los únicos en toda la selva que no estaban en los árboles. Así, de la noche a la mañana, Nico se convirtió en el bubuano más rico y respetado de la selva.

    Pero no quedó ahí la cosa. Aquella caja de raros hierros torcidos que tan interesante le había parecido a Nico y tan poco le había costado, resultó ser una caja de herramientas, y cuando Nico descubrió sus muchas utilidades, no sólo pudo liberar a los demás bubuanos de aquellas estúpidas pulseras, sino que encontraron muchísimas formas de utilizarlas para conseguir cosas increíbles.

    Y así fue como, gracias a la sensatez de Nico, los bubuanos comprendieron que el precio de las cosas nada tiene que ver con su valor real, y que dejarse llevar por las modas y demás mensajes de los vendedores es una forma segura de acabar teniendo problemas.
     
         

    Cada uno de nosotros tiene sueños por cumplir, deseos que realizar… por eso, desde aquí, mi deseo para los magos que puedan hacerlos realidad es que nunca os falte un sueño por el que luchar, un proyecto que realizar, algo que aprender, un lugar donde ir y alguien a quien querer, y por supuesto ¡muchísima salud a todos¡.

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