Fútbol, prosa y sentimiento

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    No es este un comentario que narre el partido de ayer tarde, aunque podría serlo, me dirijo a acercar a todo el que lo desee las sensaciones de gratificación y felicidad que a muchas personas nos aporta el simple, llano, rocoso y violento deporte de once contra once, al que también conocemos como fútbol.


    Por José Ignacio Molina Benítez

    Pasaban unos segundos de las siete de la tarde del domingo día cuatro de septiembre de 2011, cuando los once afortunados titulares de la UD Alhameña se preparaban para empezar el inicio del partido que abría la primera jornada de la Regional Preferente granadina, hasta aquí nada fuera de lo normal aparentemente, pero significa el comienzo de una aventura para la plantilla de la que soy parte. Horas atrás mi estomago no me permitía deleitarme del excelente almuerzo que había preparado mi madre, y es que los nervios previos al encuentro son así de caprichosos. Días atrás realizábamos el último entrenamiento antes del choque, a las ordenes de José Raya, donde la ya clásica "rayantina" (así denominamos los jugadores a las broncas espontaneas, ruidosas y coactivas de uno de nuestro dos entrenadores, por la expresión podéis haceros una idea de quien es el artífice) estaba más presente que nunca, quizás por la excesiva y humana actitud de desconcentración en la sesión de entreno por parte de los jugadores. Semanas atrás estaba sentado en el salón de plenos del ayuntamiento de Alhama presenciando como la posibilidad de que no saliera equipo este año era factible, hasta que escuche el ya famoso; "Mientras yo viva la UD Alhameña no se perderá", de nuestro amable y carismático presidente, Antonio Ramos 'Conilejo', entonces hubo una inyección de relajación dentro de mi cuerpo. Al tanto y de vuelta al pasado más cercano, el municipal de Alhama presentaba una agradable imagen desde mi posición, supongo que numerosos aficionado al fútbols y también supongo que gente que no tenía nada mejor que hacer, o incluso personas que ni estaban viendo el partido, solo que les entretenía el ambiente, no lo sé, lo que si sé es que desde el terreno de juego, ilusionaba y me provocaba expectación personal como había gente que venían a vernos hacer lo que ansiamos hacer año tras año, jugar al fútbol.

    El partido echó a andar y pronto se nos ponía el partido cuesta arriba, pero fuera de lo deportivo del momento, quiero recalcar como aún perdiendo, algo había distinto respecto a otros años. Desgraciadamente había vivido bastantes veces encajar un gol en los primeros compases del partido en otras temporadas, pero algo distinto estaba sucediendo, había un grupo de amigos dentro del terreno, acompañado de más amigos en el banquillo, incluso más amigos que no estaban convocados, y esa era la razón de que algo estaba cambiando. La razón o la explicación era el buen ambiente dentro del equipo. Me llegaba el balón, y los movimientos que realizaba era los que yo quería realizar, me equivocaba o no, pero hacía lo que decidía con libertad, por fin pasaron las temporadas en que me quemaba la pelota cuando me llegaba, en las que lo hiciera mejor o peor, no era yo, provocado por el mal rollo presente en cada jugada. Y parpaba que no era yo el único que había dejado en el macuto el desencanto, la apática actitud y el nerviosismo por la incansable presión ociosa y negativa de otros jugadores. Notaba como los demás estaban disfrutando igual o más que yo,en el lateral, Toño movía el balón con más confianza que nunca, Vicente encaraba, y desde más lejos me impregnaba de Salvilla, que derrochaba tranquilidad desde la portería. Estábamos  jugando agusto, sin presión, como si  estuviéramos jugando en la pista del "insti", en los recreos años atrás. Más allá del resultado, como he recalcado, la sensación de gratificación y de disfrute era máxima, como supongo que era la del resto de los que en esos momentos jugaban, de los que posteriormente jugarían y de los que jugarán en las 33 jornadas que restan.

    La UD Alhameña es como un reloj de los antiguos, de estos que se le ven los engranajes por detrás. Lo que más se ve, el minutero, la aguja que marca los segundos, es decir, la parte donde se mira la hora y por tanto la parte visible serían los jugadores, el entrenador y demás. Sin embargo para poder ver la hora este reloj necesita que números engranajes de distinto tamaño e importancia se sincronicen por detrás, y aunque a veces los olvidemos, son tan o más valiosos que los que están delante marcando la hora, en este reloj los engranajes son los patrocinadores, la directiva, los utilleros, el aficionado que colabora con su entrada, el que compra un numero para la rifa y el que no la compra, el niño que ansia algún día estar ahí, el encargado de regar el campo, el que ayuda a vender la rifa, el que se mete en el quiosco colaborando para sacar fondos, el speaker, el que nos echa las fotos, en definitiva todo el que aporta lo más mínimo al equipo.

    Por todo esto, en nombre de la UD Alhameña os damos las gracias por ayudarnos a que sigamos haciendo lo que amamos.

    (José Ignacio Molina Benítez es estudiante y jugador de la UD Alhameña)


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