
Lo que más me duele es la desatención a la infancia. No existe apenas programación infantil real.
Ya es la Feria de San Juan, esa fecha que todos tenemos marcada en el calendario con la esperanza de ver a nuestro pueblo brillar. Siempre me ha parecido curioso, e incluso me he preguntado alguna vez, por qué en Alhama de Granada celebramos San Juan con tanta fuerza si no somos un pueblo de costa. Buscando un poco en nuestras raíces, la respuesta está en nuestro pasado medieval y agrícola. Tras la Reconquista, los Reyes Católicos y los nuevos pobladores cristianos trajeron consigo el calendario santoral para organizar la vida pública y, sobre todo, las grandes ferias de ganado. Junio era el momento clave: marcaba el final de las cosechas de la primavera y el inicio del solsticio de verano. Era el periodo perfecto para que los ganaderos y agricultores de toda la comarca se reunieran a comerciar. Lo que empezó hace siglos como una necesidad puramente comercial y de subsistencia, con los años se transformó en la fiesta, el reencuentro y la desconexión que hoy conocemos.
Precisamente por el valor que tiene esta tradición, no puedo evitar sentir cierta decepción al leer el programa de este año 2026. Sinceramente, se nota que el esfuerzo cada vez está siendo menor. Pensaba que, al ser el año que viene año de elecciones municipales, los responsables se lo currarían muchísimo más para dejarnos un buen sabor de boca y demostrar gestión. Pero la realidad es otra: da la sensación de que han organizado la feria "por inercia", por puro trámite, simplemente por no dejarla pasar. Es una lástima ver cómo se cae en una especie de "baja autoestima" institucional, conformándose con cumplir el expediente con lo mínimo.
Lo que más me duele es la desatención a la infancia. No existe apenas programación infantil real. Nos anuncian el jueves como el gran "Día del Niño" presumiendo de atracciones a precios especiales, pero seamos sinceros: la rebaja es insignificante y apenas se nota en el bolsillo de las familias que tienen que hacer encajes de bolillos para que los más pequeños disfruten.
Fijar todo el éxito de las fiestas en llenar la Caseta Municipal un jueves por la noche con una actuación potente como la de La Húngara o las orquestas que siempre está bien para salir un rato y bailar con ellas , además de eso, una feria es mucho más. Debería ser vida en las plazas, un centro dinámico a todas horas, propuestas originales que involucren al pueblo y un reflejo del orgullo de lo que somos.
A pesar de todo, de la falta de ideas y del conformismo que se respira en el programa, la feria la hacemos los vecinos con nuestra alegría y nuestras ganas de juntarnos. Así que salgamos a la calle y disfrutemos de nuestra gente, que es lo mejor que tenemos.
Felices fiestas... y feliz verano.
Silvia Benítez

Vídeo didáctico-narrativo