
Según la DGT, los radares fijos y móviles se han colocado en aquellos tramos donde, según los datos, los conductores a día de hoy circulan "a una velocidad inapropiada", además de otros factores que no hacen más que incrementar el riesgo.
Entre otras, destaca la A-330, en Galera, con 65 kilómetros marcados. También la A-4200, que va de Baza a Galera, con 42 kilómetros. Más al sur, en la A-325 hay 41 kilómetros en los que fácilmente se puede encontrar una o varias patrullas de la Guardia Civil.
En la zona más occidental de la provincia también habrá más presencia de la agrupación de Tráfico. La N-432, a su paso por Pinos Puente es una vía muy transitada y por eso merece una atención especial. También se vigilará la A-402, hasta Alhama de Granada (entre el punto kilométrico 0 y 21,66, en ambos sentidos) y la A-385, que une Otura con Santa Fe por la vega. No se libra la A-395, la carretera que lleva hasta Sierra Nevada, especialmente peligrosa en estos meses de invierno.

Más al sur, se pondrá el foco en la N-323, la antigua carretera que une Granada con la Costa Tropical, muy utilizada por ciclistas aficionados y por agricultores. También la antigua N-340 merecerá una atención especial desde Almuñécar a Castell de Ferro. La cercanía de muchas viviendas, así como el tránsito de camiones hace que siga siendo una vía peligrosa.
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