Calentando el ambiente: Esto es carnaval



Peculiaridades del carnaval alhameño.

Imagen: Actuación de la Murga La Cueva en plena calle.

27/01/2006.- Alhama de Granada es un pueblo agrícola de apenas seis mil habitantes que en los últimos años comienza a vislumbrar un futuro más optimista en  la  horticultura y en el turismo rural. Como pueblo de gran importancia histórica ha sabido atesorar muchas de sus costumbres ancestrales  aunque ha perdido un tiempo precioso en la instalación de un museo arqueológico pues muchos de los restos encontrados se hayan dispersos en el Museo Arqueológico Nacional o en el de Granada. También está necesitado de un museo etnográfico o de artes y costumbres populares pues la mecanización del campo y transformación del secano en regadío ha cambiado el modus vivendi de los alhameños que ya no se dedican a las faenas del campo o si lo hacen de forma totalmente distinta a cómo lo hicieron sus padres y abuelos. ¡Menos mal que ello no ha ocurrido con sus fiestas tradicionales! 
 
Orígenes del Carnaval 
 Comparsa de la Escuela de Música
Aunque el motivo primigenio del carnaval haya desaparecido pues ya no tiene sentido la explosión de alegría, la permisividad de la carne (de la que se come y de la otra), y los tabúes que dejan de serlo, ante el período de recogimiento y  meditación que supone la llegada de la Cuaresma el caso es que el amor de los  alhameños por sus fiestas en general y por el carnaval en particular, ha hecho no sólo que se haya evitado su pérdida sino que además se haya producido un gran relanzamiento en los últimos años. Y eso que no tiene la elegancia del de Venecia, ni el colorido de los de Tenerife, tampoco la originalidad de los gaditanos, sin embargo, salvando las diferencias, es de los carnavales rurales más importantes de Andalucía. No olvidemos como escribía  Salvador Rodríguez  (“Las fiestas de Andalucía”, 1985) que “mediante la fiesta las gentes reconocen y recuerdan que son un grupo diferenciado cuya antigüedad la mayor parte no conocen, pero saben que sus abuelos y bisabuelos ya celebraban la fiesta de forma parecida”.
 
 A poco que se empieza a conocer otros carnavales rurales se observa la estrecha conexión entre ellos. En gran parte las actividades, indumentarias, costumbres y hábitos se parecen como dos gotas de agua. Por ejemplo, el profesor Ricardo Ruiz en el capítulo 18 de su libro “Lumbres de invierno” (1999) describe el carnaval de Dólar, pueblo granadino situado en el Marquesado de Cenete,  de la siguiente forma:


 “Nuestro carnaval no se parecía en nada a lo que hoy se ve en nuestros pueblos y ciudades. No se usaban disfraces vistosos ni se organizaban comparsas a pesar de la vocación musical de mis paisanos. Por desgracia hoy hay que hablar de una colonización de las culturas autóctonas por el poder inevitable de la televisión, pero entonces tenía la naturaleza ruda e ignota de una aldea de la Andalucía profunda. A su vez era ingenioso y fresco, tan vitalista que la mera calificación de fiesta pagana le quedaba corto. A los participantes se les llamaba máscaras, ya que una de las claves del éxito era permanecer en el anonimato, cuestión francamente difícil de conseguir en una comunidad donde todo el mundo se conoce. Por eso, además, el buen carnavalista debía saber chillar –usar voz de falsete- para no ser identificado por el acento. La máscara se disfrazaba con lo más impensable, aunque todo del repertorio doméstico. El rostro y la cabeza la cubría con un trozo tensado de tela, en la que se abrían agujeros para ver y respirar”.


 El paso del carnaval o representación satírica que cada máscara o grupo de ellas hacía, era la piedra angular de esta festividad. Como las noticias que llegaban del exterior eran muy escasa, casi todos los motivos de las bufonadas se sacaban de la vida local. Había, desde luego, temas relacionados con la gestión política del Ayuntamiento, pero los más sabrosos se buscaban en los episodios particulares y cotidianos acaecidos durante el año con posibilidad de ser antruejados. De hecho, había una especie de temor inconfesado a destacarse en algo por miedo a “ser sacao” en el carnaval (...) La comunidad sacaba su impulso irrefrenable en el único acto de su existencia en que se reconocía como dueña de sí misma. Los más entusiastas del carnaval decían. “ni curas, ni alcaldes, ni reglas, el pueblo hace lo que quiere siempre que el pueblo se lo permita”.

 Todo esto ya desaparecido en Dólar encaja a la perfección con el carnaval que hemos sabido mantener en nuestro pueblo.

Preparativos

Grupo de amigos se divierte en el carnaval
 En Alhama cuando la Navidad toca a su fin comienza como loco frenesí  la preparación de su fiesta más señera. Se van conformando los miembros de las murgas y comparsas y se van perfilando las características de las máscaras y disfraces. Ello no quita para la originalidad e improvisación de última hora, pues ha habido agrupaciones musicales o máscaras que se han preparado en la víspera o el mismo día de su inicio, el domingo anterior a la Cuaresma para continuar el lunes y martes, generalmente considerado como fiesta local,  y concluir con el magnífico colofón del domingo de Piñata. 

 Durante todos estos días el pueblo entero se echa a la calle, unos formando las tradicionales murgas y comparsas, otros disfrazados y el resto para disfrutar con las originales coplillas de las primeras y la picardía y gracia de las máscaras que es como se llama a las gentes disfrazadas y que se caracterizan por su espontaneidad.
 Escena del carnaval alhameño
Mayores y jóvenes de ambos sexos, y niños y niñas de todas las edades, incluso de las guarderías con su algarabía y músicas hacen subir las bajas temperaturas invernales. Las calles de convierten en ríos de gentes, en especial,  las que van del paseo de la Joya a la Placeta. En este deambular se cruzan las murgas, comparsas, grupos de máscaras y mascarones, que si son las tradicionales llevaran cubierto el rostro e irán vestidos con ropas viejas o en desuso. En la mayoría de las ocasiones ni los propios familiares les reconocen pues se han vestido en secreto. Suele ser  bastante habitual el travestismo y las parejas de novios del mismo sexo o los matrimonios con bebés ya creciditos.  Todos con su típica voz de falsete van interpelando a los viandantes para ver si son capaces de reconocerles. Por doquier encontramos gente disfrazada con trajes exóticos  repitiendo machaconamente  la mascarada del “¡Ay,  que no me conoces! ¡Pero que torpe eres! “ A lo que suele añadirse algún recuerdo o vivencia en común que permita al interceptado comprobar con desesperación  que la máscara efectivamente le conoce.  La jornada del lunes se ha convertido en el gran día de carnaval para los colegios. En los últimos años alumnos y profesores aprovechan esta fecha para animar a la población con casi un millar de niños disfrazados que van desde los pequeños hasta los estudiantes del instituto de Secundaria.  El martes de carnaval el ambiente carnavalero vuelve a repetirse desde las primeras horas de la tarde. Y las calles y plazas de Alhama se llenan del multicolor de los disfraces y por todos los rincones se escuchan alegres coplillas en las que se critican acontecimientos nacionales, regionales o locales.

Domingo de Piñata

Los jóvenes de Alhama disfrutan de la fiesta
 Ahora bien, si el tiempo acompaña, el día de más bullanguero del Carnaval es el domingo de Piñata, del que sólo mantiene el nombre pues hace tiempo que desapareció la piñata u olla con regalos para golpear con los ojos vendados. En esta jornada, al haber concluido en la mayoría de las poblaciones vecinas y en la capital sus respectivos carnavales hay una especie de concentración que anima hasta lo indecible el ambiente carnavalero. El apogeo de la fiesta se produce cuando una a una, comparsas y murgas, cantan lo mejor de su repertorio en el escenario preparado para la ocasión en el céntrico Paseo del Cisne. Antiguamente esta actuación se hacía en el escenario del Cinema Pérez. 

 Con las primeras sombras los grupos van iniciando su regreso a Ventas de Zafarraya y Zafarraya, Huétor Tájar, Loja, Granada capital, etc. mientras las máscaras y mascarones ya con la cara descubierta toman las últimas copas al tiempo que se va recuperando lentamente la normalidad, o sea, retornando al rutinario carnaval del resto del año pues coincido con Mariano José de Larra cuando afirmaba aquello de que “en todas partes hay máscaras y todo el año es carnaval”.

- Antonio Arenas Maestre. “El carnaval de Alhama de Granada. Aproximación histórico-cultural”. Capítulo II. Excmo. Ayuntamiento de Alhama de Granada y Diputación Provincial. 2000

- Imágenes del Carnaval de Alhama, 2005 (A. Arenas)