Entrega de premios de la quincuagésima cuarta edición del Certamen literario de la Biblioteca

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 Organizado por la Biblioteca Municipal Inocente García Carrillo, como cada verano, dio a conocer a nuevos valores de la poesía española y alhameña.

 El salón de plenos del ayuntamiento dio, una vez más, acogida a los asistentes al acto de entrega que el pasado viernes 22 de julio quisieron acompañar a los galardonados en este veterano certamen literario.
 
 Las palabras de bienvenida y salutación del concejal de igualdad Rafael Ochoa dieron paso a Mari Paz García directora de la biblioteca de Alhama, quien procedió a dar lectura del acta del jurado, que estuvo compuesto por los siguientes miembros:
 
- Presidente: Jesús Ubiña Olmos, alcalde de Alhama
- Inés Guerrero Espejo, profesora de literatura de la universidad de Granada
- Juan Larios Larios, doctor en Historia del Arte
- Andrés Cuevas Navas, Catedrático de Historia
- Secretaria: Mari Paz García Prados, bibliotecaria.
 
Los premios fueron otorgados a los siguientes participantes:
Premio de poesía:
- Manuel Luque Tapia que participó con el seudónimo de Galio y con el poema “Gavillas de soledad”. Diploma de honor y 500 euros.
Tema Alhameño:
- José Ignacio Molina Benítez que presentó el poema “Un paseo por Alhama” bajo el seudónimo de Don quijote. Diploma de honor y 250 euros.
Local infantil del CEIP Cervantes:
- Brígida Guerrero Peula de 6º curso con el relato “La serenata de Alhama”. Diploma de Honor y un cheque de 50 euros para material educativo.
Local infantil del CEIP Conde de Tendilla:
- Diego Rivera Molina, con el poema “El sueño”. Diploma de Honor y cheque de 50 euros para material educativo.
 
 La lectura por parte de los premiados puso fin al acto y nos permitió conocer la calidad de las obras premiadas y el tono en el que fueron escritas.
 
- Gavillas de soledad es un poema de tono intimista que trata el tema de la soledad no deseada.
- Un paseo por Alhama es un canto a nuestro pueblo realizado de una manera distinta a lo habitual, fresco, renovador y que abarca casi todas nuestras peculiaridades.
- El relato de Brígida Guerrero, que en ausencia de la autora fue leído por su tía Dolores Peula acerca al lector, de una manera muy sutil al tema del acoso escolar a los que son distintos...aunque con final feliz.
- El breve poema de Diego Rivera Molina, debemos decir que nos recordó a la Gloria Fuertes de nuestra infancia.

Premio de poesía: Manuel Luque Tapia que participó con el seudónimo de Galio y con el poema “Gavillas de soledad”. Diploma de honor y 500 euros.

Premio Tema Alhameño: José Ignacio Molina Benítez que presentó el poema “Un paseo por Alhama” bajo el seudónimo de Don quijote. Diploma de honor y 250 euros.

Premio local infantil del CEIP Cervantes: Brígida Guerrero Peula de 6º curso con el relato “La serenata de Alhama”. Diploma de Honor y un cheque de 50 euros para material educativo (recogido por su tía).

Premio local infantil del CEIP Conde de Tendilla: Diego Rivera Molina, con el poema “El sueño”. Diploma de Honor y cheque de 50 euros para material educativo.

El premio de poesía: Manuel Luque Tapia con su familia.

El premio Tema Alhameño: José Ignacio Molina Benítez con sus padres.

El premio local infantil del CEIP Conde de Tendilla: Diego Rivera Molina, con familiares.

Los premiados con miembros del jurado y autoridades.

Los trabajos premiados:

     
 

Gavillas de soledad
 
Anciano hecho de tiempo,
noble, viejo, nudoso,
Ascua que fuera de un fuego
que hoy es ceniza,
frágil fábula de un sueño marchito,
va y viene del ayer al presente
al compás de la vieja mecedora,
morriña de un tiempo pasado
que redime la espera.
 
Solo y sin rencores
solo y sin palabras,
templado y sin prisa,
las manos frías llenas de tristeza,
cuarteadas las palmas,
su piel asemeja la corteza de un árbol.
Arrugada y seca como sus propias entrañas,
pero donde se puede leer
 -tal que si fuese un libro-
la historia de una vida dura
gastada en oficios que mataran el hambre.
 
Cierra los ojos y piensa en su vida
como quien recuerda un poema,
rumorosa nostalgia
que abriga el alma de sempiterna tristeza,
dolorosa morfina para sobrevivir,
éxtasis para uno solo,
enredadera de recuerdos
celosamente ocultos en la achacosa
abstracción del jardín de la memoria.
 
Pero ha llegado el invierno
con su leprosa angustia
y mientras sobre él se desploman
gavillas de soledad,
sus ojos profundos y vidriosos
por quién sabe qué recuerdos,
parpadean encendidos
dejando una lágrima al borde del abismo.
 
¿Qué vientos te trajeron,
anciano tallado de años,
a esta orilla de luna partida,
con las cabañuelas apuntando
gélido frío en tu costado
y un cielo ciego de estrellas?
 
Y mientras habita
el exilio de su propia sombra,
los ojos puestos en el infinito,
el chirriante balanceo de su aposento
difumina lentamente la plástica hermosura
de una vida hecha añicos
por el acoso inclemente del tiempo,
verdugo cruel que nunca perdona.
 
Se mira las manos
como si de sus dedos,
sarmentosas ramas,
chorrearan recuerdos,
hojas ya secas,
días sin regreso sobre un futuro que no existe,
y se pregunta ¿hasta cuándo?
 
El silencio anuda su lengua,
tan solo de vez en cuando un hondo suspiro
muerde la afonía de un tiempo
que bebe a lentos sorbos,
asilado en los recuerdos de una vida
tan dichosa como hoy ajena.
 
Se mira de nuevo las manos,
rastrea sus huellas
y sigue trenzando tiempo y recuerdos
desde un limbo de hielo
que gota a gota se derrite en la espera,
porque sentado en su vieja mecedora
hoy se va muy despacio a la muerte
 como antaño con brío a la siega.
 
Manuel Luque Tapia. Seudónimo: Galio.
 
     

     
 

Un recorrido temporal por Alhama
 
Tan señora y derramada como su grieta
Su chimenea tan maroma tan visceral
Humeando vuelan sudores de la tierra
Inclinada y firme en puerto Marchán
 
Que blanca desayuna tacita plata
Tras ríos de bolsas ahorcadas en viral
‘Merceores’ en ocaso entusiasmados
Apeando gatos voladores en recital,
 
Alhama fuente de oliva y prestigio forjado
Amante de nobles, hidalgos y caballeros
A los que brinda sus almas y sus ajuares
Para su caminante que ya es heredero.
Sureña de fachada blanca y sayo verde
Purísimas las vísceras veredas de harina
Donde trotan sosegados los menesteres
 
Forjada y ansiada por reinos y coronas
De árabe almohada tras infancia romana
Encarnándose alta, orgullosa y cristiana

Inocentes mascarones cantan florido
Caricaturas de pitorreos en vendaval
Brotan ideas del ingenioso ensimismado
Apuntalando las críticas como aval,
 
Asoma Angustias lagrimada por la ‘boega’
Uvas de colores peregrinan en tertulia ritual,
Despolvan otros fe y creencias trajeadas
Es dios aclamado la sabrosa sangre frutal
De paraíso terrenal y por la virgen elevada
Moreno y pálido son también fiesta nacional
 
Es nómada y de siete pisos su cueva,
Bipolar es la actitud de san Juan estival
Descaro de camisas azules, su ojo chilla
Piratas sacuden noches de fresco cristal.
Andrés libera versos en Plaza los Presos
¡Ay de mi Alhama! llora el eco del robledal

Se fue Augusto por la puerta de Granada
Nacen lechos de hojas de álamos y nogal
Ángeles por el camino del conde de Tendilla
Divisan entristecidos a los chopos en cenital
 
La luz fatigada vuelve antes al zaguán
Retornan alegres candelas y braseros
Nacen sopas cocinadas con esmero
Alborotos ponen al maestro el delantal
 
Las agujas cambiaron de compás,
Adarve de Remedios y zapateros
Ni Alfonso XII evita la soledad
 
Las estaciones ya no son multitud
el ojo chillón no quiere ser viandante
prefiere tardes de caminos romanceros,
olvidando a las otras dos amantes

Más que digna forjando su identidad
con cantos, memorias y simpatía,
por el cementerio los burros nevando
la pascua llega sonando punto y final.
 
José Ignacio Molina Benítez, seudónimo 'Don Quijote'.
 
     

     
 

La serenata de Alhama
 
 Claudia era una niña que vino a vivir a Alhama, su familia era riquísima y estaba rodeada de multitud de sirvientes. Ella era un poco inútil con las tareas de la casa y de la vida cotidiana, no sabía atarse los zapatos. Sin embargo, era toda una artista tocando la guitarra y componiendo serenatas.
 
 En el colegio lo pasaba mal, sus compañeros se burlaban de ella: no sabía recortar, ni nadar, ...un día en clase de natación, ¡se tragó media piscina!
 
Con sus padres no quería hablar de cómo le había ido el día.
 
Así día tras día…
 
 Una noche Claudia estaba muy disgustada, tanto como para fugarse de casa, se llevó su guitarra y su libro de componer canciones. Pensaba vivir del dinero que consiguiese. Diseñado su plan, se sentó en un banco de la plaza del Rey. Se acercó su amiga Sara y le preguntó:  -” ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en casa?”-.
 
-” Sí, pero me he fugado, soy un desastre en el colegio y no quiero hablar de ello”- le respondió Claudia.
 
Sara dijo: -” ¿Quieres venir a mi casa?, se lo explicaremos a mis padres, ellos seguro que te ayudan a ponerte al día”.
 
-” Gracias”. Respondió Claudia.
 
 En casa de Sara, se lo explican a sus padres, ellos comprenden la situación, se ofrecen para hablar con los padres de Claudia y enseñarle a ella todo lo que debería de saber.
 
 Después de idear un plan, encuentran la solución a sus problemas con un Campamento de Verano Musical.
 
Todos están de acuerdo, padres e hijas.
 
Un mes para disfrutar y ser autónoma.
 
 Llegó el día del campamento, Sara y Claudia prepararon sus mochilas, lo que nunca podía faltar para el Robledal era su libreta de componer canciones y la guitarra. Sara y Claudia siempre estaban juntas. Claudia aprendió a ser autosuficiente.
 
 Todas las noches hacían una velada: cantaban, leían historias… La última noche todos estaban muy tristes. Se quedaron en sus tiendas. Sara y Claudia, muy emocionadas, compusieron su mejor serenata.
 
 “La serenata alhameña”, todos la oyeron y se maravillaron de tanto talento.
 
 Ahora cada vez que hay luna llena las dos se juntan en el paseo del Cisne y cantan su serenata:
 
“En las noches de luna
de luna llena,
cuando Alhama se siente
lozana y se engalana,
se mira en su río y
su cara queda reflejada...”
 
 Y todo esto acompañado de una bonita melodía de guitarra.
 
 Brígida Guerrero Peula. CEIP Cervantes (Leído por su tía).
 
     

     
 

El sueño
 
Había una vez
un niño risueño
que estaba dormido
y tenía un dulce sueño.
 
El niño soñaba
que estaba en la luna
saltando, gritando
desde la cuna.
 
De repente aparece un león
con cola larga y
ojos como limón.
¡Qué subidón!
 
Diego Rivera Molina. CEIP Conde de Tendilla.
 
     

Redacción gráfica: Pablo Ruiz.

 

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