Bibliotecarios de Granada publican un manifiesto con motivo del Día del Libro 2020

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    Entre éstos se encuentras los bibliotecarios de Alhama, Mari Paz García, de Ventas de Zafarraya, Raquel Benítez, y Zafarraya, Salvador G. Palma, que, además, pone voz a un vídeo editado al efecto.

     Este vídeo, es un trabajo compartido de los bibliotecarios de la provincia de Granada en el que hemos querido lanzar un mensaje de esperanza que nos haga un poquito más llevadera esta situación de confinamiento. Es un canto a los libros y a la lectura con voz de Salvador Gabriel Palma González de la biblioteca de Zafarraya.

     Porque en estos momentos estar unidos es salir vencedores.

     
    "A la calle con los libros"



     Cuando bajaron intrigados a la costa, dieron con un habitante que era muy alto y al que vieron tan extraño que lo describieron como «un hombre de aspecto gigantesco ... tan grande que nuestras cabezas llegaban apenas a su cintura». No es un relato inventado de una aventura, es el diario de la expedición Magallanes y, en concreto, la anécdota que narra el encuentro en 1520 con un habitante de la Tierra de Fuego. La historia posterior creyó que los patagones habían sido así llamados por tener pies grandes, pero la filóloga Rosa Lida nos hizo ver que mucha toponimia americana había sido modelada por los españoles a la medida de las fantasías librescas que traían en sus cabezas, y que esas fantasías eran las únicas que estaban a la altura de la tierra distinta que era América a sus ojos. Magallanes bautizó a los patagones así porque había leído la novela de caballerías Prima/eón (1512), que tenía entre sus personajes a un gigante llamado Patagón. Cuando llegaron a la costa y vieron a ese hombre, solo pudieron pensar en el coloso que habían conocido en su libro de entretenimiento. De él recibió su nombre la también inmensa Patagonia.

     Millones de personas han dado la vuelta al mundo al igual que Magallanes. Se montaron en las cubiertas de sus libros y navegaron a lomos de las páginas. No hace falta viajar para viajar: ni en 1519, cuando salió de Sanlúcar de Barra meda la expedición de Magallanes, ni hoy. Viajamos con el ritmo rezagado de Sancho Panza, o llorando las lágrimas de la Regenta o callejeando en una noche gata con García Lorca. Como el navegante, seguimos viendo la realidad a través de nuestras ficciones; con los libros el lector más pacato fue Tenorio y el más cobarde fue Quijote. Navegamos a tierras lejanas o a un territorio inventado que conocemos bien porque es la misma tierra que estamos pisando: la Sansueña de Cernuda, la Mágina de Muñoz Molina.

     Andalucía, con playa y sin ella, ha tenido estos días el agua de la lectura como alivio para quien quería bañarse en otras costas. Millones de personas, estando confinadas en sus domicilios, se han vacunado contra el virus del aburrimiento con la lectura. Y en semanas inciertas de aislamiento se han quedado en sus casas para visitar ideas y personajes en los libros: en esos edificios de pisos sin fachada que son los tebeos, en el éxodo sin combustible -al interior, al exterior- que es un libro de poesía, en las medicinas sin recetas que son las páginas de un ensayo.

     El capitán de nuestros filósofos, Emilio Lledó, dice que leer es hacer «una navegación por derroteros y constelaciones nuevas, que no solo nos enseñan países desconocidos, sino que nos convierten a nosotros mismos en país, en territorio abonado para nuevas vidas». Con Lledó, autor andaluz del año 2020, hemos aprendido que no leemos los libros, sino que los libros nos leen. Por eso, en este Día del Libro yo les digo: iViva la lectura, vivan los libros, viva la lengua que los parió, vivan los libros que nos parieron! ¡Viva Primaleón, el Lazarillo y toda su casta de invenciones!; ¡ que vivan los libreros andaluces, los editores, los bibliotecarios! jQue viva esa lima de tinta que hoy es capaz de quebrar los barrotes de nuestras casas! Cuando pase este tiempo de casas inquietas y calles en calma, yo propongo que llevemos a pasear nuestros libros; salgamos a navegar en nuevos barcos para seguir dando vueltas al mundo: llenemos otra vez la ciudad de letras. Llevamos semanas conteniendo a los libros en las bibliotecas y en las librerías: ¡tienen que salir!, ¡tenemos que airearlos! Cuando todo haya pasado nos preguntarán cómo hemos estado. Y podremos decir: «Yo he estado a diario con gigantes, yo he estado en una casa con libros».

    Lola Pons Rodríguez
    Catedrática e historiadora de la lengua


     

    ¡Feliz día del libro!





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