¿Aquí sobramos todos?


 Comentaba la semana pasada la pérdida de algunos empleos como el de sereno o el de cobradores, desaparecidos en el altar del progreso y la tecnología.

 Hace pocos días leía un artículo de prensa en el cual se habla de algunos oficios que desaparecerán dentro de diez años: Pastores, empleados de artes gráficas, técnicos en informática desfasados entre otros. Si a esto sumamos que en algunos aeropuertos franceses están experimentado con empleados holográficos, la situación es casi de ciencia ficción. Pero no recuperado aún de la sorpresa leo que existe un periodista robótico que escribe en el periódico de economía Forbes y que firma como “Narrative Science”. Se trata de un programa capaz de, a partir de los datos que le suministren, escribir texto, en este caso un artículo de información bursátil. No es precisamente una buena noticia para nadie que algo como la información quede en manos de un programa informático. Asusta pensar lo que pueda venir después, ¿Tal vez maestros holográficos?.

 Tengo la sensación de que aquí sobramos todos: Trabajadores, pensionistas, estudiantes, usuarios de la sanidad pública y desempleados sin ingresos. Caído el Telón de Acero, el capitalismo de rostro humano, socialdemocracia y estado de bienestar, cayó también junto al comunismo y de las ruinas del muro de Berlín no surgió la libertad y la democracia real para todos si no que surgió Ángela Merkel y el capitalismo con su rostro verdadero:  El ultraliberalismo, los recortes y privatizaciones el desempleo y todo lo que es nuestro día a día.

 Y sin embargo nada de esto es necesario, uso necesario en el término filosófico del mismo (que es y no puede no ser), es contingente, (que puede ser o puede no ser). La crisis ha sido provocada por las mismas políticas que se aplican para combatirla y que  no buscan el bien común, el pleno empleo o un mediano estado de bienestar, buscan que grupos empresariales obtengan un poco más de beneficio.

 Son dos formas de pensar totalmente distintas las que están en lucha en la actualidad, los que piensan que aquí sobramos todos los que no podamos pagar o no seamos capaces de generar beneficios y los que creemos, como en la canción de Víctor Manuel que "Aquí cabemos todos, o no cabe ni Dios" y que el propósito de nuestra vida lo elegimos nosotros y no es el de ser meros productores-consumidores al servicio del capital.